Vitrinas llenas y pocas compras: los artículos del hogar en El Salvador encadenan 15 meses de caídas, según el BCR

El rubro de muebles y artículos para el hogar acumula más de un año de descensos en los precios, reflejando un cambio en las prioridades de consumo de los salvadoreños ante el alza de alimentos y servicios

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Vivienda completamente equipada con muebles modernos y decorativos, un reflejo del exceso de inventario que enfrentan los comercios salvadoreños ante la caída sostenida en las ventas del sector hogar (Canva).
Vivienda completamente equipada con muebles modernos y decorativos, un reflejo del exceso de inventario que enfrentan los comercios salvadoreños ante la caída sostenida en las ventas del sector hogar (Canva).

En El Salvador, los precios de muebles y artículos para el hogar han caído de forma sostenida durante más de un año, una tendencia que expertos del Banco Central de Reserva (BCR) observan con creciente preocupación.

La última actualización, correspondiente a marzo de 2026, muestra que adquirir estos bienes resulta más económico que hace doce meses, en marcado contraste con el encarecimiento de otros sectores básicos.

El rubro de muebles y artículos para el hogar, agrupado como el 1.5 en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), ha atravesado una fase de deflación sin precedentes. El BCR reportó que el índice registró en marzo una baja del -0.56%, tras haber mostrado una única alza momentánea en febrero, cuando subió apenas un 0.17%. Este dato positivo, que rompió una racha negativa de catorce meses, fue interpretado como un posible cambio de ciclo.

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Evolución del Índice de Precios al Consumidor para muebles y artículos del hogar en El Salvador, que muestra caídas consecutivas durante 15 meses y un repunte temporal en febrero de 2026, según datos oficiales del BCR.
Evolución del Índice de Precios al Consumidor para muebles y artículos del hogar en El Salvador, que muestra caídas consecutivas durante 15 meses y un repunte temporal en febrero de 2026, según datos oficiales del BCR.

Los datos oficiales, sin embargo, descartan esa hipótesis: la caída se reanudó en marzo y confirma que el sector sigue sin encontrar un piso estable. El inicio de este ciclo descendente se remonta a los primeros meses de 2025. En febrero del año pasado, el indicador mostró el desplome más severo del periodo, con un -2.24%, una cifra que marcó el tono para los meses siguientes.

La “deflación silenciosa” se instaló en el sector, mientras las grandes cadenas y comercios medianos lanzaban sucesivas campañas de descuentos para estimular una demanda cada vez más frágil.

A lo largo de 2025, cada mes cerró en terreno negativo para el sector. Solo en diciembre se registró una baja marginal de -0.09%, lo que no representó una reactivación real. El arranque de 2026 generó expectativas de recuperación por el dato de febrero, pero el informe del BCR de marzo confirmó la persistencia del ciclo negativo.

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Variación mensual del IPC para muebles y artículos del hogar en El Salvador, con datos disponibles solo desde diciembre de 2025, que confirman la tendencia negativa del sector durante el primer trimestre de 2026, según el BCR.
Variación mensual del IPC para muebles y artículos del hogar en El Salvador, con datos disponibles solo desde diciembre de 2025, que confirman la tendencia negativa del sector durante el primer trimestre de 2026, según el BCR.

Cambios en las prioridades de consumo: amueblar el hogar pasa a segundo plano

Ante este panorama, se identifican tres factores principales detrás de esta tendencia. El primero es el cambio de prioridades en el consumo de los hogares. Las familias salvadoreñas han relegado la compra de muebles a un lugar secundario, presionadas por la subida de precios de alimentos y servicios básicos.

La compra de bienes duraderos, como sofás o electrodomésticos, ha dejado de ser urgente para buena parte de la población.

El segundo elemento clave es la normalización de los costos logísticos tras años de disrupciones globales. Según el BCR, la estabilización de las rutas marítimas permitió que productos importados, especialmente desde Asia, ingresaran con menores costos de flete. Esto obligó a las empresas a ajustar sus precios a la baja para mantener la competitividad.

Los productos básicos más adquiridos por las peruanas en establecimientos físicos son alimentos perecederos, como verduras y frutas, seguidos de alimentos no perecederos, aseo del hogar, productos de higiene femenina y aseo personal.
Las familias salvadoreñas han desplazado la compra de muebles y artículos para el hogar para priorizar el gasto en alimentos y productos de la canasta básica.

En la actualidad, el alza de los combustibles, importados en su totalidad por El Salvador, impacta también en el costo del transporte y encarece insumos básicos para la producción y distribución. El BCR advierte que este efecto dominó afecta de forma directa el presupuesto disponible de las familias, que han ajustado su gasto para priorizar alimentos y servicios esenciales.

En San Salvador, la transformación de las principales arterias comerciales es evidente. Vitrinas de tiendas especializadas muestran promociones permanentes y descuentos generalizados.

Sin embargo, los pasillos permanecen vacíos y las etiquetas de rebaja no logran reactivar la demanda. El informe oficial, basado en la estructura Diciembre 2009=100 del IPC, muestra que la baja en las compras de muebles y artículos para el hogar ya afecta la percepción de bienestar económico y la dinámica del Producto Interno Bruto (PIB) por consumo interno.

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