Una de cada cuatro personas mayores de 60 años en El Salvador no sabe leer ni escribir, según encuesta del BCR

El contraste entre quienes nunca aprendieron a leer y las oportunidades de los más jóvenes marca una realidad compleja. Persisten barreras invisibles que frenan el avance en los sectores rurales y vulnerables

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La experiencia de Catalina y Teresa confirma que la edad no limita el acceso a la educación ni al uso de tecnología en El Salvador. (Foto cortesía Ministerio de Educación)
La experiencia de Catalina y Teresa confirma que la edad no limita el acceso a la educación ni al uso de tecnología en El Salvador. (Foto cortesía Ministerio de Educación)

La cifra de analfabetismo entre adultos mayores en El Salvador revela la persistencia de profundas brechas educativas: una de cada cuatro personas mayores de 60 años no sabe leer ni escribir. Esta realidad contrasta con los avances alcanzados por las nuevas generaciones, donde el analfabetismo entre los más jóvenes apenas supera el 1%.

El fenómeno no es homogéneo. El analfabetismo afecta al 8. 8% de la población nacional (ocho de cada cien personas no saben leer ni escribir) pero existen diferencias marcadas según el sexo, la edad y el lugar de residencia. Las mujeres muestran una tasa superior a la de los hombres, y quienes viven en zonas rurales duplican casi la incidencia respecto a las áreas urbanas.

La Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples 2025, elaborada por el Banco Central de Reserva, confirma que, pese al aumento de la asistencia escolar, el sistema educativo salvadoreño sigue arrastrando desigualdades estructurales.

Analfabetismo - Educación - adultos mayores - Perú - 23 setiembre
Una de cada cuatro personas mayores de 60 años no sabe leer ni escribir. Esta realidad contrasta con los avances alcanzados por las nuevas generaciones, donde el analfabetismo entre los más jóvenes apenas supera el 1%. Foto: Dispurse

El área rural, en particular, enfrenta un rezago sostenido que limita las oportunidades de desarrollo para buena parte de sus habitantes.

Desigualdad territorial y rezago académico

El reparto territorial confirma las brechas: San Salvador registra la tasa de analfabetismo más baja del país, mientras que departamentos como La Unión presentan cifras que cuadruplican ese indicador. La urbanización y el acceso a servicios educativos de calidad siguen marcando la diferencia.

En las zonas rurales, la mitad de los habitantes acumula sólo hasta seis años de estudio. Los jóvenes urbanos de 18 a 29 años triplican la proporción de quienes logran completar entre 10 y 12 años académicos respecto a sus pares rurales.

El porcentaje nacional de personas que nunca ha aprobado un grado académico es del 11,8%, pero en el caso de los adultos mayores supera el 27%. Entre los jóvenes, en contraste, sólo el 1,5% no ha cursado ningún grado, lo que muestra una mejora intergeneracional.

El reparto territorial confirma las brechas: San Salvador registra la tasa de analfabetismo más baja del país, mientras que departamentos como La Unión presentan cifras que cuadruplican ese indicador (Shutterstock)
El reparto territorial confirma las brechas: San Salvador registra la tasa de analfabetismo más baja del país, mientras que departamentos como La Unión presentan cifras que cuadruplican ese indicador (Shutterstock)

Asistencia escolar y deserción en cifras

La escolarización en los primeros años es alta: más del 91% de niños y adolescentes entre 4 y 17 años asiste a clases. A partir de la juventud, la situación cambia. Entre los salvadoreños de 19 a 29 años, la inasistencia escolar alcanza el 84%, una cifra que pone en evidencia el abandono temprano de la educación superior o técnica.

En cuanto a género, las diferencias en la asistencia entre niñas y niños son mínimas, aunque persiste una ligera ventaja a favor de las niñas. Destaca un dato paradójico: los jóvenes del segundo quintil de ingresos muestran mayor presencia escolar que los del grupo más rico. Entre las posibles explicaciones figura la incorporación temprana al trabajo o actividades productivas en los sectores de mayores ingresos.

La repitencia escolar se mantiene en niveles bajos, especialmente en la educación media, donde sólo el 2.9% de los estudiantes repite año. El fenómeno afecta con mayor fuerza a los varones y a quienes pertenecen a las zonas rurales o a los hogares con menores ingresos.

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En El Salvador persisten desafíos estructurales: la continuidad educativa, especialmente en zonas rurales y entre mujeres, y la reducción del analfabetismo en adultos mayores son tareas pendientes para cerrar la brecha. Crédito: Fundación Dispurse

Promedio de escolaridad y retos pendientes

El promedio nacional de escolaridad se sitúa en 7.5 años, aunque los habitantes urbanos alcanzan 8.5 años y los rurales apenas 5.7. Los jóvenes de 18 a 29 años superan el promedio con 10.6 años de educación, reflejando un progreso sostenido en comparación con generaciones anteriores.

De acuerdo con la EHPM 2025, El Salvador ha logrado avances claros en cobertura escolar y reducción de la repitencia. Persisten desafíos estructurales: la continuidad educativa, especialmente en zonas rurales y entre mujeres, y la reducción del analfabetismo en adultos mayores son tareas pendientes para cerrar la brecha.

El sistema educativo salvadoreño exhibe logros en cobertura y permanencia escolar, pero enfrenta el desafío de garantizar una educación de calidad y sin exclusiones.

El rezago y la desigualdad territorial siguen condicionando las oportunidades de miles de salvadoreños, especialmente aquellos que viven en áreas rurales o pertenecen a los grupos más vulnerables.