Alejandro Melamed y un llamado urgente para rescatar lo que nos diferencia de las máquinas: “Hay que luchar contra el sedentarismo intelectual”

El CEO de Humanize Consulting reflexionó sobre la brecha entre la educación y el mundo laboral, el impacto de la inteligencia artificial y la necesidad de formar personas con valores, adaptabilidad y propósito en un contexto de cambio permanente

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Dos hombres en un escenario con micrófonos y una mesa. Detrás, una gran pantalla muestra el logo de TICMAS, el título de la charla y el rostro de Alejandro Melamed
Alejandro Melamed en el auditorio de Ticmas

Una idea que atraviesa hoy, tanto al sistema educativo como al mundo del trabajo, es que la velocidad del cambio dejó obsoletos los modelos tradicionales de formación.

En el marco de la jornada de Educación y Empleabilidad organizada por Ticmas en la Feria del Libro, el consultor y referente en liderazgo, CEO de Humanize Consulting, Alejandro Melamed, dialogó con Patricio Zunini acerca de las complejidades del mundo laboral y el desafío que implica formar chicos para un futuro que desconocemos.

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Ante este dilema, el especialista dejó en claro que ya no alcanza con transmitir conocimientos, sino que es imprescindible formar personas capaces de adaptarse, reaprender y construir su propio camino en escenarios inciertos.

Dos hombres sentados, uno de espaldas, con micrófonos de TICMAS. Detrás, una pantalla con texto y una ventana con una tubería amarilla visible
"No estamos enseñando lo que tenemos que enseñar, sino que evaluamos la capacidad de memorizar y retener información", dijo Melamed

Una educación que no dialoga con el mundo laboral

Al describir el desajuste entre lo que enseñan las instituciones educativas y lo que demanda el mercado de trabajo, Melamed fue contundente: “Lo que visualizamos en las maestrías es que muchos alumnos no tienen las capacidades que se requieren en el mundo laboral actual”, afirmó.

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Según explicó, muchas universidades continúan aferradas a modelos tradicionales que priorizan la memorización por sobre el aprendizaje significativo. “No estamos enseñando lo que tenemos que enseñar, sino que evaluamos la capacidad de memorizar y retener información”, advirtió.

En ese sentido, propuso un cambio de paradigma basado en una pregunta central: “¿Qué aprendiste?”. Para el especialista, ese debería ser el verdadero indicador del proceso educativo.

Alejandro Melamed, un hombre calvo con barba, sentado en un escenario con un micrófono de TICMAS, frente a una pantalla púrpura con su nombre
Más allá de reconocer su potencial para fortalecer el desarrollo humano, Melamed advirtió sobre los efectos de la IA si no se la utiliza de manera crítica

Inteligencia artificial y el riesgo del “sedentarismo intelectual”

La irrupción de la inteligencia artificial introduce nuevas tensiones: “Hay que ver de qué manera estas tecnologías acompañan el desarrollo de las personas”, afirmó. Más allá de reconocer su potencial para fortalecer el desarrollo humano, Melamed advirtió sobre sus efectos si no se la utiliza de manera crítica.

“Hay que luchar contra el sedentarismo intelectual”, señaló, y planteó un interrogante clave: “Si la tecnología te resuelve todo, ¿qué lugar ocupa el intelecto?

En este contexto, para Melamed resulta esencial “aprender a aprender”, en un entorno donde los cambios suceden constantemente. “Hoy te podés quedar obsoleto en días”, sintetizó.

Qué entendemos hoy por talento

Otro de los ejes de la conversación giró en torno al concepto de talento. Para Melamed, se trata de aquellas que marcar genuinamente la diferencia para una empresa: “Son esas personas que si te dicen que se van lo vas a lamentar”, afirmó.

Sin embargo, advirtió que ese grupo no suele superar el 5% dentro de una organización. El verdadero desafío, entonces, es cómo desarrollar al 95% restante.

Lejos de promover etiquetas, el especialista cuestionó la idea misma de dividir entre “talentosos” y “no talentosos”. En cambio, propuso enfocarse en generar contextos donde las personas puedan desplegar su potencial.

Además, remarcó que hoy los jóvenes eligen trabajar en emprendimientos chicos, en lugar de grandes empresas. Esos espacios permiten una mayor cercanía e identificación con su lugar de trabajo.

En ese marco, destacó la importancia de formar a los jóvenes en la capacidad de construir su propio proyecto profesional: definir una visión, reconocer fortalezas, identificar amenazas y, sobre todo, descubrir una pasión que oriente sus decisiones.

Un hombre de mediana edad con barba gris sonríe a la cámara. Viste blazer color crema y camiseta negra, frente a un muro azul con logos blancos de TICMAS
Especialista y consultor, Melamed mira la actualidad del mundo del trabajo

Del empleo al trabajo: un cambio de lógica

Melamed también señaló una transformación profunda en la relación de las personas con las organizaciones. “Ya no existe la idea de trabajar toda la vida en un mismo lugar”, afirmó.

En ese sentido, propuso distinguir entre empleo, entendido como una relación de dependencia, y trabajo, como la contribución que una persona realiza. “Lo que se está viendo es que las personas van a trabajar para las empresas y no en las empresas”, explicó.

Este cambio implica también una revisión de las estrategias tradicionales de “retención de talento”. En lugar de poner obstáculos para evitar que los empleados se vayan, las organizaciones deben construir propuestas de valor significativas que inviten a las personas a quedarse.

El trabajador argentino ante un futuro en transformación

Frente a la incertidumbre sobre los trabajos del futuro, Melamed ofreció una mirada matizada. Si bien muchas tareas van a transformarse, no necesariamente desaparecerán los empleos. De hecho, según explicó, se proyecta que para 2030 se generen más puestos de trabajo de los que se perderán.

En ese escenario, destacó el potencial de Argentina y América Latina, especialmente en la industria del conocimiento. “Latinoamérica es fuente de talento”, afirmó, señalando ventajas competitivas que ofrecen industrias como la del petróleo, la minería y la agrícola-ganadera.

Además, destacó la capacidad de adaptación como uno de los principales atributos del trabajador argentino, forjado en un contexto de inestabilidad. “Desarrollamos un grosor en la piel para enfrentar dificultades”, explicó, a la vez que subrayaba su potencial innovador: “Al argentino se lo ve como un muy buen generador de opciones”.

Sin embargo, advirtió sobre la creciente brecha de oportunidades: “Lamentablemente, quienes ya tenían oportunidades ahora tendrán más que quienes no las tenían”. Por eso, consideró indispensable poner el foco en el “reciclaje profesional”.

“Todos vamos a tener que reformularnos”, sostuvo, y subrayó la necesidad de recapacitarse durante toda la vida. Además, anticipó una integración cada vez mayor entre estudio, trabajo y disfrute: “Estudiamos, trabajamos y nos divertimos todo el tiempo”, señaló, marcando un cambio radical de paradigma en el sistema actual.

Educación, oficios y oportunidades

Al analizar las oportunidades laborales, el especialista señaló un déficit en la formación de oficios, en contraste con modelos como el europeo, donde la educación dual permite una inserción laboral más rápida.

“Todos los oficios tienen mucha ocupación inmediata”, afirmó, y puso como ejemplo en Argentina sectores como la industria petrolera, donde existe una demanda insatisfecha de trabajadores calificados.

Por otro lado, Melamed destacó la enseñanza de valores como un elemento clave para las universidades: “Las empresas piden valores muy firmes y capacidad de aprendizajes”, afirmó.

Un consejo para quienes empiezan

A modo de cierre, Melamed habló a los jóvenes que están finalizando sus estudios y destacó la importancia de encontrar una pasión que guíe su camino: “Tratá de buscar cuál es tu pasión. Si encontrás eso que te apasiona difícilmente vas a frustrarte”. Sin embargo, el especialista advirtió que la pasión debe ir acompañada de compromiso y de experiencias significativas.

En un mundo donde todo cambia de manera acelerada, la construcción de experiencias nutritivas, acompañadas de pasión y compromiso, aparece como el verdadero capital para el futuro.

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