
La transparencia y la accesibilidad de los datos estadísticos son elementos esenciales para fortalecer las democracias y fomentar la participación ciudadana informada. Las instituciones públicas tienen la responsabilidad de proporcionar información clara, precisa y oportuna que permita a la sociedad comprender y analizar la realidad en la que vive.
La difusión de estadísticas en un lenguaje comprensible, sin tecnicismos excesivos ni barreras cognitivas, permite que niñas, niños, adolescentes y jóvenes se involucren en los asuntos públicos desde edades tempranas. Este enfoque contribuye al desarrollo de una ciudadanía crítica y comprometida con su entorno, capaz de tomar decisiones informadas, exigir rendición de cuentas y participar activamente en la solución de los retos sociales y ambientales que enfrenta su comunidad.
Garantizar el acceso a la información no solo implica publicar datos, sino también traducirlos en narrativas accesibles que dialoguen con distintas audiencias. En ese contexto, proyectos innovadores que acerquen la estadística a las juventudes de forma atractiva, lúdica y educativa son fundamentales para promover la alfabetización en datos y el ejercicio efectivo del derecho a saber.
Datos en acción: una iniciativa del INEGI y la Unesco

Con el objetivo de empoderar a las juventudes mexicanas a través del conocimiento, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) han lanzado la plataforma Datos en acción. Esta herramienta digital pionera a nivel mundial busca promover la alfabetización estadística y geográfica entre adolescentes y jóvenes, vinculando estos saberes con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
Esta plataforma ofrece contenidos diseñados específicamente para estudiantes de nivel medio superior, docentes y cualquier persona interesada en comprender, interpretar y utilizar datos para transformar su entorno. Su propósito es que las juventudes puedan identificar los avances y desafíos de México en relación con los 17 ODS —que abarcan temas como la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, el cambio climático, entre otros— y que, a partir de esta información, generen propuestas de acción ciudadana.
El portal datosenaccion.inegi.org.mx incluye cuadernillos elaborados por especialistas que explican de manera didáctica el estado de cada objetivo en el país, una biblioteca con información actualizada sobre temas sociales, económicos y ambientales, videos breves con expertos, y una sección para docentes con orientaciones pedagógicas. Asimismo, brinda recursos que fomentan el pensamiento crítico, el análisis contextualizado de datos y el desarrollo de proyectos escolares alineados con la sostenibilidad.
Esta iniciativa forma parte de un convenio de colaboración entre el INEGI y la Unesco, que busca promover el uso ético y estratégico de los datos en la educación y fortalecer la participación juvenil en la construcción de un futuro más justo, inclusivo y sostenible. El plan de acción contempla la implementación de talleres, capacitaciones docentes y difusión del portal en instituciones educativas, además de su constante actualización para mantener la pertinencia de los contenidos.
¿Por qué es importante que los estudiantes conozcan los ODS?

Acercar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a niñas, niños y adolescentes es esencial para fomentar una ciudadanía informada, activa y comprometida con los retos globales. La Agenda 2030, adoptada por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, constituye un marco común para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas. Por ello, su conocimiento desde edades tempranas puede tener un impacto transformador en las sociedades.
Al familiarizarse con los ODS, los estudiantes desarrollan una conciencia más profunda sobre las problemáticas que afectan a su entorno y al mundo. Esta comprensión crítica promueve valores de corresponsabilidad, solidaridad e inclusión, al tiempo que impulsa la participación activa en causas sociales y ambientales. Los jóvenes no solo reconocen los desafíos, sino que también se convierten en agentes de cambio capaces de proponer soluciones desde sus contextos escolares, comunitarios o familiares.
El conocimiento de los ODS también fortalece competencias clave para el siglo XXI, como el pensamiento analítico, la resolución de problemas, la colaboración y la comunicación. Estas habilidades son fundamentales para enfrentar los desafíos complejos que plantea el desarrollo sostenible.
Desde la perspectiva de la sostenibilidad, sensibilizar a las juventudes sobre temas como la protección del medio ambiente, la reducción de desigualdades o la promoción de la salud y la educación, favorece la construcción de sociedades más resilientes y equitativas.
Finalmente, fomentar el conocimiento de la Agenda 2030 entre los menores impulsa la ciudadanía global. Al entender que los desafíos del desarrollo trascienden las fronteras nacionales, las y los jóvenes adoptan una mirada más amplia, capaz de valorar la diversidad, dialogar con otras realidades y contribuir a soluciones comunes. Así, se prepara una generación comprometida con un mundo mejor, donde todas las personas sean visibles, cuenten y nadie quede atrás.
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