
En los fundamentos del nuevo Centro Internacional Transdisciplinario Formativo y Asistencial en Disrupciones, Desastres Naturales, Bélicos y Sociales, la Universidad del Salvador parte de un diagnóstico severo del presente. Guerras, catástrofes naturales, crisis sociales, violencia local y estructuras estatales que muchas veces no alcanzan.
Sobre ese marco, la USAL impulsa la Diplomatura Universitaria Internacional en Intervención en Desastres, Trauma y Disrupción, una propuesta que intenta cubrir la falta de formación específica para actuar en situaciones extremas con una lectura que no quede limitada al trauma entendido en términos clásicos.
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Para Moty Benyakar, psicólogo, médico, psiquiatra, psicoanalista y director del Centro, ese vacío no es solo profesional sino también conceptual. Una diferencia central entre el estrés postraumático y lo que él llama “impactos disruptivos”, se trata de situaciones que no afectan únicamente a la subjetividad de una persona, sino que alteran el entorno, los vínculos, las condiciones materiales y las formas de organización de una comunidad. Desde esa perspectiva, el problema no puede quedar encerrado en una respuesta clínica aislada ni en una intervención sectorial.

La diplomatura está pensada para especialistas en salud mental, pero también a médicos, ingenieros, abogados, periodistas, diplomáticos y otros profesionales que puedan intervenir en escenarios de guerra, desastre o conmoción social. Benyakar lo explica con una idea que atraviesa todo el proyecto: “La transdisciplina, que es un paso más de la multidisciplina”. No se trata, entonces, de reunir saberes distintos, sino de promover una interacción real entre disciplinas, con una formación apoyada en la epistemología de la complejidad de Edgar Morin.
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Ese punto tiene una traducción directa en la cursada. La diplomatura no es un espacio puramente teórico ni una acumulación de conceptos en abstracto: Benyakar insiste en que el conocimiento debe volver de inmediato sobre la práctica. “Todos los académicos, somos personas que estamos en el campo de acción en forma permanente”, dice. Y agrega: “No trabajamos para presentar papers, sino que permanentemente estamos formando a la gente para que pueda actuar”. La idea es que la investigación no quede escindida del terreno, sino que se revise a la luz de la experiencia, de la intervención y de los problemas reales que cada situación presenta.
Con esa lógica se define también el modo en que la universidad imagina el impacto de la formación. No se trata de medir resultados en artículos, estadísticas o evaluaciones cerradas, sino de observar cómo ese aprendizaje se convierte en capacidad de respuesta. En la entrevista, Benyakar subraya que los resultados deben evaluarse en la acción y también después de la acción, a partir de una reconceptualización constante.
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El proyecto se apoya, además, en una estructura más amplia. El Centro articula trabajo con distintas facultades de la propia universidad y con equipos de la UBA. En ese marco, la diplomatura de la USAL se complementa con un programa gemelo en la Universidad de Buenos Aires, el Curso Especializado en Bioética de Catástrofes.
La trayectoria de Benyakar ayuda a entender la ambición del proyecto. El documento de la universidad repasa una experiencia internacional de décadas, que incluye intervenciones en guerras en Medio Oriente, la posguerra de Malvinas, el atentado a la AMIA, el tsunami en Asia, el huracán Katrina y otros escenarios de desastre y violencia. Esa acumulación de trabajo de campo es la base desde la que ahora propone una formación universitaria con vocación internacional y con anclaje en Iberoamérica.
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En tiempos en que se discute de qué modo vincular saber y práctica, la USAL propone una respuesta. La hipótesis de Benyakar es que los desastres, las guerras y las crisis sociales exigen algo más que especialistas aislados o protocolos prefabricados. Exigen profesionales capaces de leer la complejidad, de trabajar con otros y de intervenir sin separar el pensamiento de la acción. Esa es, en definitiva, la apuesta de esta formación.
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