
Ya avanzada la semana, la tensión entre los centros de estudiantes y el gobierno porteño persiste. 16 colegios continúan tomados y, si bien algunas escuelas levantaron la medida de fuerza, el conflicto no tiene una fecha tentativa de finalización.
Los 16 colegios porteños que permanecen tomados o con pernocte son: el Mariano Moreno, el Esnaola, la Osvaldo Pugliese, la Agustín Tosco, la Claudia Falcone, la García Lorca, la Escuela de Cerámica N° 1, la Rodolfo Walsh, la Julio Argentino Roca, el Lengüitas, el Nicolás Avellaneda, el Danzas N° 1, la de Teatro, el Yrurtia, el Liceo 5 y el Carlos Pellegrini.
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Los reclamos que más se reiteran en los colegios giran en torno a cambios en las viandas escolares, mejoras edilicias, rechazo a las prácticas laborales obligatorias en empresas y a la “persecución política” a los centros de estudiantes.
Las dos secundarias de la UBA, tanto el Pellegrini como el Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) se sumaron a las protestas “en solidaridad” pese a no estar en la órbita del gobierno porteño, hacia donde apuntan todos los reclamos de los alumnos. El Pellegrini votó una toma por tiempo indefinido, mientras que los estudiantes del CNBA pernoctaron anoche en la institución y hoy ya retomaron la actividad académica con normalidad.
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Hasta el momento, ocho centros de estudiantes decidieron levantar las ocupaciones: el Mariano Acosta -que inició la ola de tomas-, la Jorge Donn, el Juan B Justo, el Colegio 19 DE 17, la Manuel Belgrano, la Julio Cortázar, el Lenguas vivas y el Luis Pasteur.

Más allá de eso, el conflicto por ahora no tiene un final en el horizonte. El cierre de esta semana parecía una fecha posible de tregua y regreso a la normalidad escolar en la Ciudad, pero los estudiantes dicen que no levantarán las medidas hasta no ser “escuchados” por las autoridades.
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El martes el gobierno porteño informó que le pedirá a los padres de los estudiantes que tomaron el colegio Mariano Acosta 1.5 millones de pesos por día de ocupación del establecimiento. La ministra de Educación Soledad Acuña busca trasladar el costo de tener cerradas las escuelas y que sean las familias quienes afronten el pago del equivalente diario del salario de docentes y no docentes.
Acuña envió una carta a la Procuración General de la Ciudad de Buenos Aires con un informe técnico que cuantifica el valor correspondiente al pago diario de salarios del personal del Mariano Acosta, cuyo centro de estudiantes inició la serie de tomas de colegios.
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El reclamo excede a la toma del Mariano Acosta y alcanzará a todos los colegios que fueron ocupados por sus estudiantes. Tal como señala el “protocolo anti toma” que entró vigencia en 2018, los padres que autorizaron la medida de fuerza de los estudiantes deberán pagar los gastos que se desprendan de esos daños.
A su vez, ya hay denuncias penales. Los padres de todos los alumnos que participan de las tomas son demandados por consentir que sus hijos, menores de edad, ocupen un edificio público. Además, según informaron, deberán responder por los daños que pudieran sufrir los estudiantes y los bienes escolares.
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Una vez que inicia una toma, el rector tiene la obligación de contactar a todos los padres de los chicos que participan de la medida de fuerza para que acudan a retirarlos. En caso contrario, si se niega a pasar a buscarlo o incluso participa de la toma, queda registrado y se le da intervención al Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes y el gobierno porteño, a través de la Procuración General, denuncia penalmente a cada adulto. El martes por la noche comenzaron a llegar las notificaciones a las familias.
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