
Una semana después de que se publicaran los resultados de Aprender 2021, la Ciudad de Buenos Aires dio a conocer los desempeños de sus estudiantes. Al igual que en el promedio nacional, los chicos porteños tuvieron una caída abrupta en lengua y un descenso menos marcado en matemática tras la pandemia.
En lo que respecta a lengua, en 2018, solo el 12,1% de los alumnos porteños de sexto grado estaba en los niveles desaprobados (“básico” o por debajo del “básico”). Tres años después, tras el cierre de las escuelas durante la pandemia, esa cifra fue más del doble: pasó a ser del 26,4%.
Como era de esperarse, los que más sufrieron el impacto de la pandemia fueron los chicos pobres. Entre los estudiantes de nivel socioeconómico bajo de CABA, el 63,1% muestra dificultades para comprender textos acordes a su edad. También esa proporción es más del doble que en la última evaluación en 2018.


Como suele suceder -en gran parte porque se trata del distrito más rico del país- la Ciudad de Buenos Aires volvió a ubicarse por encima del promedio nacional, tanto en lengua como en matemática. En lengua, por caso, la Ciudad tiene 17,6% más de chicos en los grupos más altos de desempeño (intermedio y avanzado) y un 7% menos de sus estudiantes por debajo del nivel básico respecto al total país.
En matemática se da el mismo fenómeno. CABA tiene 17,5% más de chicos en los niveles más altos de rendimiento (intermedio y avanzado) y un 11,5% menos de sus estudiantes por debajo del nivel básico respecto al promedio nacional.
“Los resultados de las pruebas Aprender son el resultado de dos años sin una decisión política del gobierno nacional de volver a las aulas”, señaló al respecto la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña.
La titular de la cartera educativa dijo que los números los encuentran con un “plan” en la Ciudad. “Nosotros creemos en la cultura de la evaluación. Sabemos que para implementar políticas educativas con impacto real primero hay que conocer la situación en la que estamos. En este sentido, ya venimos trabajando en un plan de recuperación de aprendizajes tanto para matemática como para lengua para los chicos y chicas de todas las escuelas de la Ciudad”, aseguró.
Más allá de la comparación con el promedio nacional, lo más pertinente es contrastar a la Ciudad contra sí misma. Además de la ya mencionada caída en lengua, también se advierte un retroceso de menor relieve en matemática. En 2018, los chicos que no podían resolver operaciones sencillas representaban el 24,7%. Esa cifra se elevó 3 puntos porcentuales y llegó a 27,7 por ciento.


En matemática también se observan diferencias significativas entre el nivel de ingresos de los hogares de los estudiantes. Mientras que el puntaje promedio de los alumnos de NSE alto fue de 556,3 puntos y en el NSE medio fue de 512,5, entre los chicos más pobres fue de tan solo 452,2. Más de 100 puntos de diferencia entre los extremos.
Los resultados de Aprender van en línea con los que hace un mes presentó la propia Ciudad de Buenos Aires. Las pruebas FEPBA y TESBA también expusieron que el cierre escolar hizo mella principalmente en los aprendizajes en prácticas del lenguaje y no tanto en matemática. Las explicaciones que dan los funcionarios es que la enseñanza de lengua requiere de un trabajo colaborativo, entre pares y con el docente, que a distancia es muy difícil de replicar.
Lo que también se había observado en las pruebas locales y ahora se revalida en la nacional es la ampliación de las brechas entre los estudiantes según el nivel de ingresos de su familia. Los chicos sufrieron la falta de conectividad en muchos casos, de recursos para estudiar a distancia, también la ausencia de acompañamiento de padres con el nivel educativo suficiente en el hogar para compensar la falta de presencialidad.
El gobierno nacional aún no publicó los informes provinciales. Recién a fines de la próxima semana estarían disponibles en la web. Por el momento, las jurisdicciones solo cuentan con los gráficos principales, pero no disponen de las bases de datos completas.
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