“Fuimos aprendiendo mucho ya en viaje, con el avión en el aire”

Celeste García Haymes, vicedirectora de una secundaria bilingüe, narró los pasos que dieron en un principio y cómo se acomodaron ante la caída de la motivación inicial

Como a todos, esta situación nos sorprendió y al ser tan dinámica nos hizo gestionar en la incertidumbre. Enseguida nos pusimos en tarea. Al principio fue muy difícil esta adaptación a la enseñanza virtual de emergencia. De a poco, nos fuimos acostumbrando a los encuentros por videoconferencia y a utilizar plataformas para armar las clases virtuales. Fuimos aprendiendo mucho con el avión en el aire, ya en viaje.

En nuestro caso, fue más sencillo que para otros sostener la continuidad pedagógica por las condiciones y posibilidades institucionales y de nuestra comunidad escolar. Nosotros ya habíamos comenzado a trabajar virtualmente adoptando el modelo 1 a 1 y utilizando plataformas educativas virtuales. Esto nos favoreció ampliamente para reestructurar el colegio y funcionar a distancia. Además, los alumnos contaban con dispositivos y conectividad para trabajar desde sus casas. Y el colegio colaboró con la entrega de dispositivos a los profesores que lo necesitaban.

En relación a lo didáctico venimos realizando un cambio educativo hace unos años, con capacitaciones y asesoramiento externo e interno. A esto se le sumó capacitación tecnológica y didáctica para todo el equipo docente y asistencia del equipo técnico con el que contamos. Hemos enriquecido ampliamente nuestra enseñanza con varios recursos y estrategias didácticas que pudimos incorporar.

También creo que es más fácil el trabajo con estudiantes del secundario que con los de primaria ya que cuentan con otras posibilidades de autonomía para estudiar y para hacer las tareas.

Vivimos diferentes etapas desde marzo. Al principio, fue mucha la exigencia para todos: docentes, alumnos, familias, directivos. Fue muy brusco el cambio y tuvimos que aprender mucho en plena acción. Luego pudimos construir rutinas a las que nos habituamos, que nos ordenaron y sostuvieron. El horario tenía turno mañana y turno tarde con clases por Zoom o Meet, a lo que se le sumaban tareas por Classroom con plazos semanales de entrega.

Llegamos a julio muy cansados y con hastío. La asistencia comenzó a bajar mucho, signo del descenso de la motivación. Desde agosto el desafío es renovar la propuesta sin perder una estructura básica de clases y horarios. Para ello, sumamos talleres opcionales y otras invitaciones para mantener la continuidad pedagógica y propiciar que el aprendizaje sea significativo para los alumnos..

Otro tema fue el de la evaluación y verificación de los aprendizajes. Consensuamos con el equipo de profesores criterios e indicadores con los que pudimos elaborar por alumno un informe del progreso pedagógico del primer trimestre. Se basó en lo que planteó la autoridad jurisdiccional.

El tema de la comunicación fue clave. Para todo esto se necesitó tener un clima sereno y de confianza en el colegio por parte de las familias, los chicos y los profesores. Siempre mantuvimos un canal abierto con padres y estudiantes a partir de encuentros, reuniones, mails y grupo de WhatsApp. Tenemos una estructura de Consejo de Estudiantes, de House Captains, que nos permite escuchar las necesidades y propuestas de nuestros chicos. Fueron muy constructivos sus aportes. Y además nos ayudan mucho las “madres comunicadoras” de cada curso con las que tuvimos encuentros virtuales frecuentes. Gestionar en comunidad escolar fue fundamental.

Con los profesores el trabajar como comunidad profesional de aprendizaje también fue otra clave muy importante. Reflexionar en equipo sobre la propia práctica, compartir la incertidumbre, las estrategias, los recursos y elaborar colaborativamente proyectos impulsó mejoras permanentes a la propuesta educativa. Nos enriquecimos todos.

Este año el colegio cumple 30 años y la fecha patria del 25 de Mayo es la fiesta comunitaria del colegio más importante por costumbre. Siempre nos caracterizamos por vivirla con un gran proyecto institucional. Este año lo recreamos por Zoom como un interhouse familiar que incluyó a nuestro jardín el Blooming, a la primaria y al secundario. Lo coordinamos junto a los profesores y los estudiantes de sexto año que hicieron jugar, bailar y cantar a todos. Celebramos el ser comunidad. Competimos sanamente. Empezamos con un mensaje inspirador de las directoras generales y de los estudiantes de sexto año que fue muy emocionante. Todos disfrazados y vestidos del color de su house: blue, yellow o green. Y jugamos por una hora en los breakout rooms de cada Zoom en el que nos tocaba participar. Los profesores se sumaron también. Finalizamos por el Instagram del colegio con un show de magia y un espectáculo musical en vivo dirigido por los profes de música, que son artistas renombrados: Gaba Díaz y Matías Galíndez. Todos desde su casa bailaron en familia. Fue muy hermoso y quedamos muy conectados, unidos en la distancia.

Finalmente fue fundamental el trabajo del Departamento de Orientación junto a los tutores de cada curso que acompañaron y sostuvieron a los alumnos que tuvieron más dificultades con esta modalidad. Acompañando personalmente por teléfono, por mail, por videollamada individual y con entrevistas con los padres. Este acompañamiento cercano es muy importante frente a la posibilidad de desescolarización de algún alumno a la que nos podemos enfrentar por la tristeza, angustia y soledad que les provocó este aislamiento obligatorio a varios de nuestros adolescentes. Sumado a los problemas personales y familiares o a las dificultades de aprendizaje que ya existían en algunos casos. También fuimos acompañando a cada profesor en su circunstancia, que ninguno se sintiera solo y contara con nosotros.

Por Celeste García Haymes - Vicedirectora del Southern Cross School

Últimas Noticias

MAS NOTICIAS