Una estudiante de la Facultad de Medicina de la UBA cruzó a un profesor en plena clase y, a partir del relato de otras chicas, lo denunció por acoso.

El profesor increpado es Rodolfo Rothlin, un ex consejero superior del rectorado de la universidad y ex titular de la Cátedra III de Farmacología. Según supo Infobae, se trata de un docente ya jubilado que, por su prestigio académico, suele ser invitado por la facultad a dar charlas, pero que ya no forma parte de la plantilla estable.

"Usted tiene varios antecedentes. Una de mis mejores amigas sufrió un acoso por parte de usted. Yo en diciembre junté más de 15 testimonios de chicas que fueron acosadas por usted. Estaría bueno que antes de aplaudir un contenido sepamos de quién se trata y la pregunta apunta a si usted va a ponerse a disposición de estas chicas. Es muy grave la acusación porque incluso se dio en el marco de la Facultad", se escucha decir a la alumna Magalí Magnelli en un video que se viralizó en las redes sociales.

La Facultad de Medicina le iniciará un sumario al exprofesor
La Facultad de Medicina le iniciará un sumario al exprofesor

De acuerdo a fuentes de la facultad, no hay ninguna denuncia formal contra Rothlin en el Departamento de Género que funciona en la unidad académica. De igual modo, anunciaron que le iniciarán un sumario administrativo y que la estudiante será convocada para ampliar su declaración.

En su relato, la joven asegura que reunió más de 15 testimonios de chicas que vivieron situaciones de acoso con el profesor desde 1998. Sin embargo, dicen desde la UBA, al no haber dado ningún nombre, necesitan citarla para que puedan saber la identidad de ellas. El pedido inicial que hace Magnelli es la separación del profesor del cargo hasta que se esclarezcan los hechos. Sucede que el docente ya no tiene un cargo en la universidad.

Uno de los relatos que reunió la estudiante es el de una chica que, en 2015, compartió su experiencia con Rothlin en sus redes sociales:

Recién hoy me animo a largar todo esto, después de haberme preguntado bastante qué hacer. Elijo compartirlo, porque compartir es la manera de prevenir para que estas cosas no se sigan repitiendo a diario.

La sensación de sentirse insegura en la calle ya está naturalizada.. Mi pregunta es: ¿es natural que estas situaciones se generen en la facultad?

Aunque "la igualdad de género se esté logrando", las mujeres somos más vulnerables por nuestras particularidades físicas, por la baja probabilidad de una reacción violenta de nuestra parte, y sumado a eso tenemos el "plus de temor" relacionado con la violencia sexual. No es una sensación, nos limita en cierta forma a la hora de movernos por la ciudad y por lugares que consideramos peligrosos. NO ES NATURAL que no podamos andar libremente de calzas sin asumir lo que pueda llegar a pasar, tener que escuchar tantos insultos de constructores. más de una mano en el boliche, tantas miradas que condenan. No me pienso adaptar a que todo eso que naturalizamos en la calle se lleve a la facultad. Dejemos de aguantar tantas cosas, yo quiero vivir mejor.
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16/07/2015 . Facultad de Medicina – 16.00 hs.

Hoy conocí a una persona de corbata y guardapolvo de aproximadamente unos 60 años de edad en el ascensor de la facultad de medicina. Canoso, más o menos panzón. Me preguntó muy simpático, en qué año de la carrera estaba y me invitó a visitar la cátedra de la cual él es titular. Al principio yo estaba anonadada con que alguien con semejante grado de jerarquía quisiera o tuviera interés en hablar conmigo. Lo primero que pensé mientras recorríamos la cátedre fue que quería convencerme de que eligiera su cátedra, lo cual ya me empezaba a resultar raro. Ingenua y desconociendo que este tipo de cosas pasan en la facultad, no me negué a aceptar la propuesta de entrar a su oficina, yo estaba muy a gusto con la conversación. Se parecía a mi abuelo, hablándome de la carrera en general, del lindo camino que viven los estudiantes de medicina, de las cosas lindas que me iban a pasar a lo largo de estos años.
Comenzó a hablar desde un lado muy humano de la medicina, conversación que me atrapó mucho. Conversación en la que posteriormente se fueron filtrando muchas preguntas incómodas, que cada vez me iban poniendo más nerviosa.

Algunas de sus preguntas fueron:

¿Qué grado de responsabilidad sentís en estar sentada acá conversando conmigo? Yo imaginaba que se refería, a que yo era una nadie para él y él alguien jerárquicamente por encima. Ahora me doy cuenta de que el asumía una responsabilidad respecto a sus intenciones en estar con una alumna en su oficina.

-Hace calor, sacate la campera! No, está bien, respondí. – Sacate la campera, eso demuestra seguridad!- insistía. -"Pongámonos cómodos"

-"Decime las cosas mirándome a los ojos"

-Sos muy madura, escuchándote hablar no puedo creer que tengas 19 años, me gustaría que tengas unos 26, me encantaría hacer una proyección. Me cuesta mucho imaginarme que tenés 19 años. (En ese momento yo creí que hacía referencia a mi trayecto como estudiante. Ahora me doy cuenta de que hablaba de algo personal).

– No voy a dejarte ir, no quiero que se termine esta charla, no sé cómo terminar esta charla.

-Se nota que tenes un bocho que todo el día trabaja, nunca parás para conseguir lo que querés, lo percibo, me doy cuenta, sos alguien creativa seguramente.

– El único defecto que tenés es que sos muy linda. Porque… qué pasa si todo tu contenido intelectual y como te mostrás lo ponemos en una chica fea? Para mí no es lo mismo-

-Sos linda. ¿Vos te ves linda? Como te gusta que te vean los demás? ¿Por tu foto o por tu bocho?

-Yo no quiero que me conozcas como un titular de cátedra, yo quiero que me conozcas como R.P.R – mencionando su nombre.

-Te voy a acompañar a la puerta, va… al lugar donde nos encontramos, el ascensor, el lugar donde te secuestré. Acordate de esta charla, acordate de todo esto. Yo sé que te vas a volver a tu casa pensando en todo esto.