El emotivo viaje de Rocío Marengo y su hijo Isidro que la conecta con su infancia: “Al campo del abuelo”

La modelo compartió las postales junto al bebé de cinco meses en el predio cercano a su Bahía Blanca natal, un sitio muy representativo en su vida

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Rocío Marengo presenta las primeras fotos de Isidro en el campo familiar de Buenos Aires, destacando el inicio de nuevas tradiciones junto a su hijo
Rocío Marengo presenta las primeras fotos de Isidro en el campo familiar de Buenos Aires, destacando el inicio de nuevas tradiciones junto a su hijo

Rocío Marengo sigue disfrutando cada momento con su hijo Isidro, fruto de su relación con Eduardo Fort, y de a poco empieza a mostrarle el mundo que le espera. En esta oportunidad, la modelo se trasladó a un campo familiar en el sur de la provincia de Buenos Aires, para que su primogénito pueda respirar aquel aire tan especial que la conecta con su infancia.

El destino fue Mayor Buratovich, distante unos cien kilómetros de la ciudad de Bahía Blanca, ciudad donde la familia Marengo tiene sus raíces. Bajo un cielo celeste y con el pastizal verde como único horizonte, la conductora oriunda de Bahía Blanca posó con Isidro en brazos para una serie de fotos que luego compartió en sus redes con una frase simple y directa: “En el campo del abuelo. Isi y mamá”.

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Rocío Marengo

Para la ocasión, Rocío eligió un poncho crudo con franjas grises y flecos, jeans anchos, botines negros y lentes oscuros para el sol. Isidro, por su parte, lució un enterito tejido en tonos beige con gorro de pompón a juego y alpargatas marrones.

Las imágenes muestran tres momentos distintos del mismo paseo. En uno, madre e hijo miran directo a cámara con la luz del sol a pleno iluminando sus caras. En otro, Rocío lo sostiene de frente mientras el viento abre el poncho y el bebé extiende los brazos, como reconociendo de a poco el terreno. En el tercero, Isidro aparece adormecido contra su pecho, con los árboles bajos de la llanura bonaerense cerrando el fondo.

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Rocío Marengo
La visita de Rocío Marengo e Isidro a Mayor Buratovich refuerza el vínculo con las raíces familiares en el sur bonaerense

Al trabajo con mamá

Semanas antes del paseo por el campo, Isidro ya había acompañado a su madre en otro terreno: el set de Todo cocinado, el ciclo de El Nueve que Marengo describe como “el proyecto que siempre quise hacer en mi vida”.

En brazos de su madre y rodeado por el equipo de producción, el bebé de cuatro meses y medio fue el protagonista de la jornada. Para la ocasión llevó un enterito beige claro con remera blanca y un pequeño gorro de chef, y completó la escena dormido, arropado con una manta tejida y con auriculares protectores puestos.

Rocío Marengo
Rocío Marengo con Isidro y sus compañeros de Todo cocinado (Instagram)

La visita al estudio cerró para Marengo un círculo personal: de chica solía acompañar a su propia madre al trabajo. “De chica acompañaba a mi mamá a trabajar, y para mí era un planazo. Hoy la vida me regala esto: que mi hijo me acompañe a mí”, escribió en sus redes.

Su madre Graciela también estuvo presente en el set, atenta a cada detalle de su hija y de su nieto. Al final, Marengo le dedicó unas palabras directas a Isidro: “Isidro, llegaste con miles de panes bajo el brazo. Te amo mucho mucho”.

Un bebé muy esperado

Isidro nació el 3 de diciembre de 2025 en el Sanatorio Otamendi, pero su llegada al mundo estuvo lejos de ser tranquila. Un desprendimiento de placenta obligó a realizar el parto de urgencia, con riesgo de vida para el bebé y para Marengo.

Rocío Marengo, Eduardo Fort y su hijo Isidro
Rocío Marengo, Eduardo Fort y su hijo Isidro

Tras el nacimiento, Isidro permaneció tres semanas en neonatología. La abuela materna, Graciela Paganini, siguió los avances desde el propio sanatorio y fue quien anunció uno de los hitos del proceso: “Isi, bebito campeón, salió de la incubadora. Ahora está en cunita común”.

El alta llegó el 24 de diciembre, en vísperas de Navidad. Marengo lo celebró con una foto del bebé dormido, envuelto en una manta de hilo blanca junto a un peluche de elefante gris, y escribió: “Llegamos a casa con Isidro y la felicidad es inmensa. Estamos desbordados de amor, paz y gratitud. Hay una sensación de relax profundo, de misión cumplida… imposible de explicar con palabras”.

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