Crece la morosidad empresarial: casi 59.000 compañías tienen problemas para pagar sus deudas

Un informe privado reveló un deterioro del crédito durante septiembre, con 1.937 nuevas firmas en dificultades. El indicador de riesgo económico y financiero volvió a retroceder, en un contexto de actividad débil, tasas elevadas e incertidumbre sobre el próximo año

Manos de una persona usando una calculadora sobre papeles con gráficos, una lupa, pilas de monedas y una computadora portátil en un escritorio.
La morosidad empresarial aumentó durante septiembre y casi 59.000 compañías registran una situación crediticia diferente de la normal (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Las dificultades de las empresas argentinas para cumplir con sus obligaciones financieras continúan en aumento, en un escenario marcado por la debilidad de la actividad económica y el elevado costo del financiamiento. Durante septiembre, otras 1.937 empresas ingresaron en mora, un incremento del 3,5% respecto de agosto. Así, la cantidad de compañías con una situación diferente de la normal en el sistema bancario llegó a 58.982, un 53% más que hace doce meses.

Los datos surgen de un informe de Fidelitas, que analizó la evolución del riesgo económico y financiero durante septiembre. El relevamiento mostró un deterioro de la capacidad de pago de las empresas, en un contexto en el que las tasas de interés elevadas dificultan el acceso al crédito y condicionan las decisiones de consumo e inversión.

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El Score de Riesgo Económico y Financiero (SERF), elaborado por la firma, se ubicó en 37,7 puntos durante septiembre, con una caída de 0,6 puntos frente al mes anterior. De esta manera, permaneció dentro de la categoría de Riesgo Elevado.

El indicador reúne distintas dimensiones de la economía, entre ellas el riesgo crediticio, la actividad económica, las variables financieras y de precios y el comercio exterior. Los resultados de septiembre mostraron diferencias importantes entre esos componentes: mientras algunos registraron mejoras, otros continuaron exhibiendo señales de deterioro.

La situación más delicada se observó en el componente de Riesgo Crediticio, que alcanzó apenas 19 puntos y se convirtió en la dimensión de peor desempeño dentro del índice. Este resultado estuvo asociado con la persistencia de las dificultades de pago, a pesar de una mejora puntual en los niveles de mora temprana.

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En efecto, durante septiembre se registró una reducción del 8,9% en la mora correspondiente a la situación 2 del sistema bancario. Sin embargo, esa evolución contrastó con el deterioro más profundo que reflejan las categorías de mayor riesgo.

Según el informe, en enero de 2025 había alrededor de 1,8 millones de CUITs en situaciones crediticias de la 2 a la 4, mientras que actualmente unos 3,7 millones se encuentran en situación 5, considerada irrecuperable. Se trata de categorías diferentes, por lo que las cifras no permiten establecer una comparación directa sobre la evolución de una misma clasificación crediticia.

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A diferencia de la cifra de casi 59.000 compañías con problemas bancarios, el dato de los 3,7 millones corresponde a CUITs y no identifica exclusivamente a empresas.

El impacto de las tasas de interés sobre las empresas

Uno de los factores que el informe identifica detrás del deterioro crediticio es el nivel de las tasas de interés, que cumple un papel importante dentro de la estrategia de estabilización monetaria, pero también representa un obstáculo para la recuperación del financiamiento.

Las tasas de interés reales positivas contribuyen a incentivar la tenencia de activos en pesos y moderar la demanda de dólares. Sin embargo, cuando permanecen en niveles elevados, encarecen los préstamos, restringen el consumo y llevan a las empresas a postergar decisiones de inversión.

“Los datos muestran una tensión cada vez más evidente: las herramientas monetarias que contribuyen a estabilizar la economía también encarecen el financiamiento y profundizan las dificultades de empresas y familias. Con casi 59.000 empresas en una situación bancaria distinta de la normal y un crecimiento del 53% en doce meses, la recuperación del crédito se vuelve una condición central para reactivar la actividad”, señaló Félix El Idd, CEO de Fidelitas.

Dentro del SERF, el componente vinculado con la actividad económica alcanzó 51,2 puntos. El resultado estuvo condicionado por la caída interanual del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) correspondiente a julio y por las contracciones registradas en la industria manufacturera y la construcción. En contraste, la minería mostró un crecimiento durante agosto, lo que permitió compensar parcialmente el desempeño negativo de otras actividades.

Hombre estresado sentado en un escritorio lleno de documentos, con las manos en la cabeza. Una laptop muestra un gráfico de incumplimientos de préstamos y una balanza de justicia.
as tasas de interés elevadas encarecen el financiamiento y dificultan la recuperación del crédito para empresas y familias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, el componente financiero y de precios llegó a 54,9 puntos, favorecido por una leve reducción del diferencial entre las tasas de los préstamos personales y las tasas de los depósitos.

El comercio exterior fue la dimensión con el mejor resultado dentro del indicador. Alcanzó 72,8 puntos, respaldado por el superávit comercial registrado durante agosto.

Las preocupaciones financieras de cara a 2027

Además del deterioro de la morosidad empresarial, el informe de Fidelitas puso el foco en los desafíos financieros que enfrenta la economía argentina durante los próximos meses, y especialmente en 2027.

Uno de los aspectos señalados es la demanda privada de divisas, tanto para la dolarización de activos como para el pago de dividendos. Según el relevamiento, esas necesidades rondan los USD 2.500 millones mensuales, un factor que se suma a los compromisos financieros previstos para el próximo año.

En paralelo, los vencimientos de deuda soberana de 2027 alcanzan aproximadamente USD 25.000 millones, entre capital e intereses. Este volumen de obligaciones aparece como uno de los elementos que alimentan la incertidumbre sobre las posibilidades de refinanciación y la disponibilidad de reservas.

El informe también señaló que los rendimientos de los bonos con vencimiento en 2028 superan el 20%, mientras que el riesgo país se ubica por encima de los 550 puntos. Estas variables reflejan las dudas del mercado sobre la capacidad de refinanciar los compromisos financieros.

La incertidumbre política de cara a 2027 también aparece como un factor adicional de cautela para las inversiones. En ese sentido, Fidelitas planteó la necesidad de superar la lógica del “todo o nada” electoral y asegurar la continuidad de las reglas de juego y los contratos más allá de cada turno político.

Qué se espera para el cierre del año

En relación con los últimos meses de 2026, las perspectivas que presenta el informe no contemplan modificaciones significativas en el escenario económico y financiero.

El Gobierno apuesta a una mayor disponibilidad de divisas a partir de la cosecha de trigo y de la operación del oleoducto Vaca Muerta Sur, dos factores que podrían contribuir al ingreso de dólares.

Por otra parte, los proyectos de inversión vinculados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aparecen como una fuente potencial de ingresos de divisas, aunque el relevamiento señala que su impacto más significativo podría observarse en el mediano plazo.

Al mismo tiempo, la incertidumbre política y financiera anticipada para 2027 constituye un elemento adicional de cautela para las decisiones de inversión.

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