
A pocos días del arranque del segundo semestre, la economía enfrenta un escenario que combina cierta mejora en las expectativas de inflación con un crecimiento que sigue apoyado en pocos sectores.
Tras un primer tramo del año marcado por el impulso del agro, la energía y la minería, el nuevo período se abre con expectativas de menor inflación y un crecimiento moderado, aunque con una fuerte incertidumbre sobre el comportamiento de la industria, la construcción y el consumo interno. ¿Se abrirá finalmente un espacio para que esos sectores empiecen a despegar?
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El diagnóstico de los economistas coincide en un punto central: en lo que va del año, la actividad económica mostró una fuerte concentración en un grupo reducido de sectores, mientras el resto de la economía se mantuvo con un desempeño débil y oscilante. Hacia adelante, de cara al período julio-diciembre, avizoran una mejora en esas actividades más rezagadas, pero moderada. Nadie está observando una recuperación pujante de la industria, así como tampoco de la construcción y el comercio.
De cara al período julio-diciembre, los economistas avizoran una mejora en las actividades más rezagadas, pero moderada
Lorenzo Sigaut Gravina, de la consutora Equilibra, describió una dinámica donde el agro perderá impulso a partir del tercer trimestre del año, tras el aporte de la cosecha gruesa entre abril y junio. Según su análisis, hasta ahora la economía se apoyó en tres pilares: agro, energía y minería, mientras la industria, el comercio y buena parte de los servicios permanecieron prácticamente estancados.
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Sigaut Gravina señaló que esos sectores mostraron un comportamiento “serrucho”, con variaciones mensuales sin una tendencia sostenida. En su lectura, cuando se observó el panorama de forma más amplia, la actividad del conjunto no exhibió crecimiento relevante fuera del núcleo exportador. Ese esquema permitió un crecimiento bajo, pero sin generación significativa de empleo.

El economista también analizó el desempeño de la construcción, un sector que, consideró, mostró señales de acercamiento a un piso de actividad. Indicó que el nivel general se ubicó en valores muy bajos, aunque con cierta estabilización reciente.
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Sigaut Gravina mencionó el posible impacto de licitaciones de obra pública bajo esquemas de concesión a privados, con peajes y proyectos de menor escala, como un factor que puede aportar algo de movimiento a un sector que permaneció prácticamente paralizado. El economista agregó que esa posible reactivación no implica un cambio de tendencia fuerte, pero sí una mejora desde niveles muy deprimidos.
El último informe del Indec, correspondiente a abril, mostró una fuerte contracción no sólo de este sector sino de la industria. A nivel interanual, ambos cayeron 2,8%, mientras que en la medición desestacionalizada, la construcción se contrajo 4%, mientras que la actividad manufacturera, 2,1%. Datos oficiales de mayo aún no hay, pero dos informes privados (FIEL y la UIA) anticiparon que en mayo la industria volvió a caer. Para la consultora Ferreres y Asociados, en tanto, hubo crecimiento respecto de abril, de 1,3%, pero lo que, en definitiva, todos concluyen es que aún continúa el serrucho y no hay señales claras de repunte.
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Lorenzo Sigaut Gravina consideró que en el segundo semestre podría reactivarse algo la construcción, de la mano de las nuevas concesiones
Con respecto al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el último dato oficial del Indec data de marzo, cuando mostró una variación interanual de 5,5% y de 3,5% respecto de febrero. A nivel acumulado, en los tres primeros meses del año alcanzó un suba de 1,7%. El dato de abril se conocerá el lunes próximo, pero no se espera sea tan bueno como el de marzo.
Menos inflación, ¿más consumo?
En materia de precios, Sigaut Gravina describió un escenario de menor tensión inflacionaria en comparación con los primeros meses del año. Explicó que distintos shocks afectaron el nivel general de precios, entre ellos aumentos en alimentos, educación y servicios regulados como energía, transporte y gas. Pero hacia adelante, las expectativas son positivas.
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En su proyección, la inflación tenderá hacia niveles cercanos al 2% mensual promedio, con margen para una desaceleración adicional si no se repitieran nuevos shocks. Ese proceso abrirá la posibilidad de una recomposición parcial del salario real, aunque con limitaciones. Para el analista de Equilibra, las paritarias alineadas con ese ritmo inflacionario permitierían recuperar parte del poder adquisitivo perdido durante el inicio del año. Eso hará que algún sector que antes estaba más estancado puede empezar a reaccionar.

En una lectura más amplia, Sebastián Menescaldi, de la consultora Eco Go, planteó que la economía mostró hasta ahora dos dinámicas simultáneas. Por un lado, un frente financiero relativamente ordenado, con inflación en descenso y estabilidad en tasas; y por el otro, una economía real con inversión débil y consumo sin recuperación clara.
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“Para el segundo semestre vemos un poco más movimiento del tipo de cambio, una inflación en torno al 2% y una tasa que va a acompañar hasta ahí. Cuando hay una bonanza en lo financiero y en los dólares en lo real, puede ser que tengas un poco más de tracción, probablemente los datos interanuales van a mejorar”, dijo Menescaldi, al tiempo que recordó que la segunda mitad del 2025 tuvo cifras negativas, por lo que la estadística, en este caso, jugará a favor. De todos modos, no será un gran crecimiento.
Tenemos un cambio en el modelo económico y hay una parte de la economía que va a sufrir. No veo manera de que no suceda eso (Menescaldi)
La suba del PBI del 2026 estará dada por las exportaciones, por la buena cosecha agrícola y por la suba que habrá en minería, petróleo y gas, básicamente por el incremento de los precios. La inversión, que sería el motor de este modelo, por ahora no está funcionando, afirmó el economista de Eco Go. Y agregó que el consumo va a seguir estancado.
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La expectativa para los próximos meses es que la baja de la inflación sumada a la recuperación salarial y, tal vez, un aumento del crédito, impulsen algo el consumo, pero no habrá una gran expansión económica por ese lado. “Como síntesis, es bonanza financiera y derrotero en lo real. Tenemos un cambio en el modelo económico y hay una parte de la economía que va a sufrir. No veo manera de que no suceda eso”, remató el economista.

Fausto Spotorno, del estudio Orlando Ferreres & Asociados, también prevé un tipo de cambio algo más alto pero, a pesar de ello, una inflación que seguirá su camino descendente. Con respecto a la economía real, considera que habrá una recuperación un poquito más consolidada de aquellos sectores que hasta ahora no la venían pasando tan bien como es el comercio o la industria. De hecho, el dato propio de actividad manufacturera de mayo mostró una suave mejora respecto de abril.
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Habrá una recuperación en el segundo semestre de los sectores que venían más rezagados, pero no será nada espectacular (Spotorno)
“Parecería ser que el peor momento pasó. Lo mismo con la construcción, con la diferencia de que este sector viene creciendo desde muy abajo y muy lentamente”, precisó. Sobre el consumo, también ve recuperación, aunque nada espectacular. En cuanto al agro y la ganadería, vienen creciendo bien e incluso con un mejor tipo de cambio y una baja del combustible por el menor valor del petróleo tendrán más rentabilidad. “Así que yo creo que el segundo semestre estará mejor en términos de actividad económica que el primero”, resumió Spotorno.
Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, destacó una mayor consolidación del sector externo, impulsada por la estabilidad de los flujos exportadores, pero advirtió que el consumo interno continúa sin señales claras de recuperación. Indicó que los salarios apenas acompañan la inflación y que el ingreso disponible de los hogares se mantiene presionado por el peso de los gastos fijos.
“En la segunda mitad del año, algunos sectores ganarán algunos puntos, pero teniendo en cuenta que el ingreso disponible hoy es menor que hace 3 o 4 años por el peso de los costos fijos en los ingresos familiares, por ese lado está difícil. Y está el tema de la mora. Hoy, el 27% de los deudores totales está en problemas de mora tardía, es decir, con más de 90 días de impagos. Son 5.300.000 personas. Y ahí hay un problema, porque una parte de esa gente no va a poder mantener niveles de consumo”, explicó Delgado.
Hoy, el 27% de los deudores totales está en problemas de mora tardía, es decir, con más de 90 días de impagos. Son 5.300.000 personas (Delgado)
La conclusión -agregó Ricardo Delgado- es que habrá mayor dinámica exportadora, con lo que ello aporta a las economías del NOA, sur y centro (minería, petróleo y gas y agro); y un problema en los conurbanos, donde incide fuertemente la construcción y la industria.
“Nosotros vemos una actividad económica que va a crecer apenas algo por encima del 1% en el año, con lo cual no no vemos grandes cambios en términos macro”, resumió el director de Analytica.
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