
A pesar de los cuestionamientos que surgieron en algunos países europeos, y que son parte del proceso esperado que puede llevar incluso todo el 2026 hasta su aprobación final en todos los países de la comunidad, el acuerdo comercial firmado el pasado 17 de enero en Paraguay entre los países del Mercosur y los de la Unión Europea no tendrá un impacto rápido notorio sino progresivo en el mercado automotor argentino.
Según detalla un informe de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), el entendimiento reconoce al automotor como sector sensible y establece criterios especiales para la importación de vehículos y autopartes provenientes de la Unión Europea.
Este acuerdo es señalado por los distintos actores de la industria automotriz argentina como una medida sólida y a largo plazo, que dará seguridad y previsibilidad al intercambio comercial, especialmente para países como Argentina y Brasil, los dos con la mayor producción automotriz de Sudamérica y los dos más significativos en Latinoamérica después de México.
Vehículos a combustión: aranceles y cuotas
El acuerdo fija un Arancel Externo Común (AEC) vigente del 35% ad-valorem para automóviles y utilitarios livianos. Este tributo es el punto de partida sobre el que se aplican las preferencias que se han negociado. Para las categorías catalogadas como más sensibles, se estipula un período de gracia de siete años a partir de la entrada en vigencia del convenio. Durante ese lapso se mantendrá el mencionado arancel del 35% sin variaciones para las importaciones fuera de cupo.
Sin embargo, en paralelo se introduce una cuota anual preferencial de 50.000 vehículos originarios de la Unión Europea, a los que se aplicará una reducción del 50% del arancel base, es decir que pagarán el 17,5% por ese derecho de importación extrazona. Esta cuota se administra a nivel Mercosur, con una distribución indicativa que asigna a Brasil 32.000 unidades, a Argentina 15.500, a Uruguay 1.750, y a Paraguay 750 vehículos por año.
Finalizado el período de gracia de siete años, se iniciará la reducción progresiva y anual del arancel siguiendo un cronograma lineal extendido que culmina en la eliminación total del arancel en un plazo de 15 años para la mayoría de los vehículos. Ciertas subcategorías concentran la mayor parte de la reducción en los últimos años del cronograma.
La progresión de esa reducción arancelaria indica que desde el octavo año se reducirá un 19%, al año siguiente un 38,1%, luego un 57,1%, un 64,3%, un 71,4%, un 78,6%, y en los últimos tres años se bajará el arancel un 85,7%, un 92,9% y en el 15to año se eliminará el 100% del arancel externo común.
Desde entonces, los vehículos a combustión que cumplan con las reglas de origen accederán a un arancel cero. Pero el acuerdo contempla la posibilidad de aplicar salvaguardias bilaterales, como la suspensión temporal del cronograma de desgravación o la reducción transitoria del margen de preferencia, durante un periodo de hasta 25 años desde la entrada en vigor del acuerdo.
Este mecanismo busca proteger a la industria local ante eventuales incrementos abruptos de las importaciones. Además, se debe preservar un contingente mínimo equivalente al promedio histórico de importaciones, reforzando el carácter administrado de la apertura.

Reglas de origen y contenido regional
Para que los automóviles y vehículos livianos europeos puedan accedan a las preferencias arancelarias, el valor de los materiales originarios fuera de la Unión Europea no debe superar el 45% del precio a la salida de fábrica, sin impuestos internos, IVA, flete ni seguros posteriores.
Esto significa que si una marca No europea (p.e. china) produce automóviles en un país de Europa, debe tener un mínimo integración de partes europeas del 65% para tener la preferencia arancelaria. Caso contrario esos vehículos seguirán siendo considerados extrazona fuera del acuerdo Mercosur-UE.
El ejemplo también aplica por ejemplo para Tesla, que es una marca norteamericana que produce autos en Alemania, pero si no tiene un 65% de partes provenientes de países europeos, no podrán tener acceso al beneficio arancelario.
Vehículos electrificados: reducción escalonada
El acuerdo introduce un tratamiento diferenciado para los vehículos electrificados (híbridos y eléctricos), aunque no prevé una liberalización total inmediata.
Estos vehículos parten de un arancel base del 35%, pero acceden a una reducción inicial del 25% al momento de la entrada en vigor del acuerdo.
De este modo, el arancel inicial que pagarán los autos híbridos en todas sus variantes y los eléctricos puros, será del 26,2% desde el primer día de implementación del acuerdo. La eliminación total del arancel para este segmento también se concreta en un período de 15 años, con una progresión de reducciones parciales en los primeros tramos del cronograma.

Autopartes: flexibilización y plazos variables
Las autopartes reciben un tratamiento más flexible que los vehículos terminados. El acuerdo no establece un régimen uniforme, sino que se basa en listas de desgravación por subpartida de la nomenclatura común del Mercosur (NCM), con plazos de desgravación que oscilan desde la aplicación inmediata hasta los 15 años, según el tipo de componente.
En la actualidad, las autopartes importadas desde la Unión Europea enfrentan aranceles que, en general, se ubican entre el 14% y el 18%, aunque ciertos componentes cuentan con aranceles reducidos del 2% o nulos.
El capítulo de autopartes incluye principalmente posiciones arancelarias de la partida 8708, que incluyen parachoques y sus partes, cinturones de seguridad, radiadores, silenciadores y volantes, entre otros, parten de un arancel base del 18% y se incluyen dentro de las categorías de desgravación más acelerada.
En cambio, partes de cajas de cambio y ejes de transmisión se incorporan a cronogramas más extensos, con desgravación de hasta 15 años. En todos los casos, la desgravación de autopartes es más acelerada que las de automóviles terminados.
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