
La Argentina enfrenta el desafío de fortalecer su ciberseguridad en un entorno digital cada vez más exigente. Aunque el país presenta algunas fortalezas para enfrentar el ciberdelito, aún persisten debilidades que deben abordarse en un contexto marcado por el aumento de los ciberataques y de sus consecuencias económicas.
De acuerdo a Incode Technologies y Endeavor, Argentina es un país en “evolución” en temas de ciberseguridad. Con bases legales y organizacionales establecidas, pero con la necesidad urgente de invertir en capital humano y fortalecer la cooperación para alcanzar un estadio más avanzado de madurez digital.
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Más en detalle, el país se encuentra en el nivel T4, es decir, en evolución del índice global de ciberseguridad, lo que refleja que ya ha superado la etapa inicial de construcción, pero aún no alcanza un nivel avanzado. Sus fortalezas se encuentran en el plano legal, técnico y organizacional.

Sin embargo, su desempeño es notablemente bajo en desarrollo de capacidades y cooperación, mostrando deficiencias en el desarrollo de capacidades en ciberseguridad como campañas de concientización, educación y programas de incentivos.
Asimismo, en cuanto a cooperación en ciberseguridad requiere realizar alianzas público-privadas, tener mayor participación en acuerdos internacionales y fomentar colaboración interinstitucional.
Argentina se encuentra frente a la “necesidad urgente de invertir en capital humano y fortalecer la cooperación para alcanzar un estadio más avanzado de madurez digital”, señalaron Incode y Endeavor.
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El contexto que explica esa necesidad es que las organizaciones latinoamericanas enfrentaron durante 2025 un promedio de 2.803 ataques semanales, muy por encima de los 1.984 a nivel global. Esto posiciona a América Latina como la tercera región con el mayor promedio de ataques semanales por organización, detrás de África (3.365) y Asia-Pacífico (2.874).
En particular, el 68% de las empresas identifica el phishing y la ingeniería social como su principal amenaza, superando al ransomware (54%) y las brechas de datos (38%).

“Las pérdidas financieras y la frecuencia de intentos superan ampliamente los promedios globales, mientras la exposición crece de forma desigual entre corporativos y startups”, destaca el reporte.
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Subrayan en ese sentido que en 2025, el costo promedio de una brecha de datos en América Latina alcanzó los USD 3,81 millones, mientras que el tiempo medio para identificar y contener un incidente se extendió a 277 días: 207 días destinados a la detección y otros 70 a las tareas de contención.
Y a medida que la región avanza hacia una economía cada vez más digitalizada, la protección de identidades, datos y transacciones deja de ser una preocupación técnica para convertirse en un habilitador estratégico de crecimiento, inclusión e innovación.
Uno de los principales obstáculos para enfrentar este fenómeno es el déficit de talento en la región: se estima una falta de más de 300.000 profesionales especializados en ciberseguridad, una carencia que limita de manera significativa la capacidad de las organizaciones para desarrollar y fortalecer defensas internas.
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Por otro lado, el informe advierte que en América Latina existe una brecha entre la percepción y la realidad en materia de ciberseguridad. Aunque el 65% de las organizaciones de la región asegura estar preparada para enfrentar amenazas, en la práctica predomina una cultura más reactiva que preventiva: apenas el 17% realiza evaluaciones de manera mensual o continua, mientras que un 10% nunca efectuó una evaluación formal.
Para las entidades, este escenario pone de relieve la necesidad de evolucionar desde respuestas tácticas aisladas hacia un enfoque estratégico e integral, alineado con el modelo de negocio, una demanda que se refuerza con el dato de que el 36% reconoce que su nivel de inversión en ciberseguridad resulta insuficiente.
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En este marco, “América Latina está en una encrucijada. La velocidad de su transformación digital es una oportunidad histórica pero también un riesgo si no se acompaña de inversión en talento, regulación inteligente y cooperación regional; fundamentales para el desarrollo económico y la construcción de confianza en la era digital”, indican Incode y Endeavor.
“La ciberseguridad dejó de ser un reto técnico para convertirse en una decisión estratégica que define la sostenibilidad y competitividad de las empresas. Desde Endeavor, vemos la resiliencia digital como un multiplicador de confianza e innovación en el ecosistema emprendedor,” señaló Vincent Speranza, Managing Director de Endeavor en América Latina.
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Por su parte, Iñigo Castillo, General Manager LATAM de Incode, dijo: “La identidad digital es la infraestructura crítica que sostiene el crecimiento económico y la innovación”.
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