
Con el objetivo de reforzar la desinflación, el Gobierno fijó una pauta del 1% para las próximas paritarias del sector privado. Pero la aceleración que tuvieron los precios durante el primer trimestre del año recortó los ingresos reales, y los analistas anticipan una recuperación limitada para el resto del año. Según anticipan, ello tendrá efectos sobre el consumo, que ya muestra señales de enfriamiento.
De acuerdo a datos de Fundación Capital, los salarios del sector privado registrado habrían caído un 1,9% real entre enero y abril, período en el cual el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló un aumento del 11,6%.
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En detalle, la semana pasada el Indec publicó el índice de salarios de marzo, donde se notó una suba del 2,2% mensual, en línea con los incrementos del primer bimestre. Pero tras dos meses donde los ingresos evolucionaron en torno a los registros de inflación (2,3% promedio mensual), explica la consultora, en marzo se dio una baja significativa en términos reales (-1,5%), dado que el IPC ascendió a 3,7%.

“Y abril no habría sido mucho mejor. Es cierto que el traslado a precios de la volatilidad cambiaria luego del abandono del crawling peg fue limitado, con un registro de inflación del 2,8% frente a estimaciones iniciales que se acercaban al 4,5%-5%. No obstante, con la normal demora en la reapertura de paritarias en contextos de incertidumbre, el poder adquisitivo habría verificado una pérdida no despreciable en el cuarto mes del año (-0,4% real)”, precisaron.
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Pese a que por ahora los acuerdos paritarios superaron el lineamiento oficial, “las subas lucen acotadas frente a una inflación núcleo que se estacionó en torno al 3%”, indicaron.

La consultora de Martín Redrado consideró que en el mejor de los casos, los ingresos de los trabajadores del sector registrado empardarían la dinámica inflacionaria en el segundo semestre. “El salario real transitará el 2025 en un nivel acotado, sin superar el de finales de 2024″.
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Impacto en el consumo
Esta cuestión impacta en el consumo, que tuvo retrocesos de dos cifras el año pasado. Aunque también tiene algunos incentivos: mayor certidumbre, el impulso del crédito, promociones agresivas y precios “disciplinados” de ciertos bienes durables. Es probable que el rebote, desde una baja base de comparación, se mueva en distintas direcciones entre los tipos de consumo y segmentos poblacionales.
Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, señaló que el consumo puede presentar una recuperación heterogénea y que va a depender de la evolución de la inflación y el tipo de cambio. Con paritarias que se vienen ubicando por debajo del IPC, el consumo masivo, amesetado por ahora, repuntaría menos que el segmento de bienes durables, fuertemente apalancado en la expansión del crédito.
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Igualmente, sobre este punto, el especialista cree que va a perder dinamismo, teniendo en cuenta la liquidez de los bancos, y que no se verán los niveles de crecimiento de 2024.
Por su parte, desde Nielsen IQ advierten un escenario de reacomodamiento del consumo, no de rebote pleno. “El consumidor argentino está saliendo de una crisis larga, con un perfil mucho más racional y selectivo. Aunque aparecen señales de recuperación, todavía predomina una lógica de cuidado extremo del gasto”, dijo Javier González, director comercial de NielsenIQ Argentina.
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González sostuvo que el ingreso disponible comienza a recuperarse, pero sin alcanzar aún los niveles de 2023. A su vez, distintos comerciantes cuentan que no ven indicios de mejora en las ventas mes a mes.

En tanto, los niveles socioeconómicos altos lideran la reactivación, volcándose a los bienes durables, turismo e inmuebles, mientras que los bajos siguen muy rezagados, con hasta el 32% de su gasto concentrado en alimentos y bebidas, frente al 14% de los primeros.
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En un informe, Nielsen IQ detalló que en el primer trimestre del año, la canasta de consumo masivo tuvo una caída de 1,6%, destacando un aumento en la categoría Cuidado Personal y Limpieza.
Observan que empiezan a recuperar fuerzas las marcas premium, las categorías diferenciadas o de valor agregado y tamaños más grandes.
El canal supermercados está logrando comercializar más volumen de la mano de promociones y descuentos, con bastante peso de marcas propias (en general más económicas).
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De hecho, el 91% de las categorías aumentaron ventas bajo promoción:
- Limpieza: 100%
- Cosmética y tocador: 94%
- Alimentos: 91%
“El volumen vendido con promociones creció 110% en relación a 2024″, destacó el reporte.
El más claro ejemplo de este fenómeno es el Hot Sale con números récords: la facturación llegó a $66.765.864.373 (+63% vs 2024), el ticket promedio fue de $97.294 (+43%) y se vendieron 11.141.268 unidades (+9%)
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