
La renovada presión que se vivió ayer sobre los dólares financieros y el libre responden a un mayor nerviosismo de los inversores. La expectativa está puesta en las eventualmente modificaciones que tendría el régimen cambiario una vez que se llegue a un nuevo acuerdo con el FMI.
Ante el temor de que se abandone el ajuste del 1% mensual en el tipo de cambio oficial que rige desde febrero (antes era 2% por mes), el mercado actúa en consecuencia. Básicamente los exportadores redujeron sus liquidaciones a la espera de una eventual mejora del tipo de cambio.
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Esto llevó al Banco Central a finalizar por octavo día consecutivo con saldo vendedor. Ayer fueron USD 48 millones, pero las reservas cayeron mucho más: casi USD 200 millones y quedaron cerca de perforar los USD 26.000 millones.
El dólar libre cerró a $ 1.310, mientras que tanto el dólar MEP como el contado con liquidación finalizaron al borde de los $ 1.300, que es el techo que salió a defender el Central en las últimas jornadas.
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Aunque no existe información oficial por el momento, los inversores avanzan con teorías sobre lo que podría exigir el FMI cuando realice un desembolso para fortalecer reservas. Los trascendidos hablan de una cifra que sería cercana a los USD 8.000 millones.
Como contrapartida, el organismo pediría una mayor flexibilización cambiaria, que termine a fin de año con la salida del cepo.
La eliminación gradual o total del “dólar blend” aparece como una opción que tiene altas chances de suceder. Se trata del 20% que los exportadores pueden liquidar a través del contado con liquidación, que es una manera de conseguir una mejora en el tipo de cambio.
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El staff técnico del FMI ya lo había sugerido en un reporte de mediados del año pasado, pero esa posibilidad fue desestimada por el equipo económico. El año pasado los exportadores derivaron al contado con liqui unos USD 17.000 millones, que dejaron de ir a las reservas del Central. Pero ahora, ante la necesidad de fortalecer al BCRA, ya no sería viable mantener este esquema.
Bandas cambiarias
Otra de las posibilidades respecto a una posible modificación del régimen cambiario es ir a un esquema de bandas, con una “zona de no intervención” como la que estuvo vigente entre octubre de 2018 y abril de 2019. El BCRA se compromete a no participar del mercado mientras el dólar se mantenga debajo del techo estipulado y por encima del piso. Se trataría de una suerte de paso intermedio antes de salir del cepo cambiario, que el Gobierno comprometió para fin de año.
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Si bien un objetivo del Gobierno era mantener el actual esquema hasta las elecciones legislativas, evidentemente con el FMI la negociación iría por otro lado. Por otra parte, introducir cambios ahora al esquema cambiario parece razonable, teniendo en cuenta que todavía faltan varios meses para los comicios y que además en el segundo trimestre entran más dólares de la cosecha gruesa. Por lo tanto, esto ayudaría a reducir la presión cambiaria en un contexto de mayor flexibilidad.
Parece difícil que se pueda revertir este clima de mayor nerviosismo hasta que no se conozca en qué consiste el programa con el FMI. Se sabe, sin embargo, que será un acuerdo a diez años y que incluirá también fondos para ir repagando los vencimientos con el organismo en este período.
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Javier Milei aseguró que el acuerdo podría estar listo para “mediados de abril”, aunque la aprobación del directorio podría demorarse algunas semanas más. En los últimos días el Presidente mantuvo contactos con algunos países claves, como Francia (habló con su par Emmanuel Macron), para asegurar el respaldo del organismo al futuro acuerdo.
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