
Los ingresos de los trabajadores en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) muestran una evolución dispar según el tipo de ocupación. Mientras que los cuentapropistas registran incrementos menores y parten de niveles más bajos, los asalariados exhiben mejores cifras tanto en promedio. Estos datos reflejan las diferencias estructurales del mercado laboral y marcan la distancia entre quienes cuentan con un empleo formal y aquellos que dependen de su actividad independiente.
Según datos del Instituto de Estadísticas y Censos de CABA, la población que se desempeña como cuenta propia (un cuarto de la población ocupada) logró una remuneración promedio de $579.789 en el tercer trimestre de 2024, mientras que los asalariados registraron un ingreso medio de $896.500, de donde se desprende que hubo una brecha del 54% entre ambas modalidades de trabajo.
Además, en el acumulado de doce meses (tercer trimestre de 2023 contra igual período del 2024), los ingresos de la población asalariada subieron un 242%, contra un incremento nominal del 187,1% de los cuentapropistas, lo que significa que la brecha entre unos y otros se agrandó en el último año.
Las brechas el mercado laboral
Hay muchos otros puntos para analizar del mercado laboral porteño. De acuerdo al estudio presentado por el organismo, el promedio de ingresos de la ocupación principal en el tercer trimestre de 2024 fue de $836.489. El aumento medio de estos ingresos fue de 220,9% en la comparación interanual, con disparidades al interior de la población.
En los puestos de alta calificación (profesional y técnica), el ingreso medio ($1.145.843) más que duplica al correspondiente a los de baja calificación ($570.780). En la comparación interanual, los primeros son los que muestran el mayor aumento en los ingresos (227,4% vs. 215,5%).

En tanto, las ramas de servicios (excluye Servicio doméstico) representan el 71,7% de la población ocupada con ingresos en el período, que obtienen en la actividad principal un ingreso promedio de $895.912. Este valor se coloca por encima de Industria y construcción ($754.615, con el 12,0% de la población ocupada) y de Comercio ($742.450, con el 15,5% de la población ocupada). “El mayor aumento interanual de ingresos se produce en Industria y construcción (249,3%) y en menor medida en Comercio (244,8%). Por su parte, los ingresos en Servicios tienen un desempeño intermedio (212,9%)”, explicaron desde el Instituto.
Por otro lado, el informe explica que casi 68 de cada 100 personas ocupadas cursaron estudios superiores (terciarios o universitarios): 23,3% del total no los completó y tiene un ingreso en su ocupación principal de $777.582, mientras que un 44,3% los finalizó y tiene ingresos que en promedio son de $1.102.346. Por su parte, la población ocupada con hasta secundario completo representó el 32,4% del total: el 16,2% no completó ese nivel (su ingreso laboral es de $464.269) y el 16,2% lo hizo (con ingresos de $567.833). El mayor incremento interanual de ingresos ocurrió en la población ocupada con nivel hasta secundario incompleto (228,9%), por debajo del incremento del IPCBA. En el otro extremo, el grupo con nivel superior completo y más, vio crecer sus ingresos en “sólo” 221,7%.
También persiste la histórica brecha salarial entre hombres y mujeres. Los asalariados varones tienen un ingreso en su ocupación principal de $983.488. Por su parte, las asalariadas mujeres tienen un ingreso en el mercado de trabajo que en promedio es de $810.796.
Esta diferencia refleja una brecha del 17,5% en los ingresos entre hombres y mujeres en el mercado laboral porteño. A pesar de los aumentos registrados en el último año, las disparidades salariales persisten según el tipo de ocupación, nivel educativo y sector de actividad, evidenciando las desigualdades estructurales del mercado de trabajo.
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