La construcción sigue siendo el gran motor apagado de la economía, a pesar de que el Gobierno festeja el fin de la recesión

El sector no logra consolidar el repunte, en gran medida debido al freno a la obra pública pero también por el efecto del “dólar barato” para las construcciones privadas.

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Mientras el Gobierno festeja el fin de la recesión, algunos sectores clave de la economía todavía mantienen un pie en el fango y el otro buscando pisar más firme en el terreno de la reactivación. Es el caso de uno de los principales motores de la economía: la construcción. Todavía sin datos oficiales para los últimos meses -el último registro del INDEC es de agosto-, algunos indicadores preliminares, considerados “índices primarios” de la actividad, siguen oscilando en esa zona gris que no permite aventurar recuperación sino más bien un sufrimiento extendido.

Pero los datos pueden esconder diferentes realidades, como ocurre con la estadística de despachos de cemento que difundió ayer la Cámara de Cemento Portland. Ese número suele anticipar la evolución de la actividad de la construcción, rubro determinante en la performance de la economía. Tras una suba inesperada en julio, cuando todo hacía presumir que también ese sector impulsaría la reactivación, las ventas de cemento volvieron a caer en los meses siguientes. Agosto fue negativo, septiembre repuntó y, según confirmó ayer la entidad, en octubre se detectó un nuevo retroceso. En la comparación interanual, los despachos de cemento cayeron 20%, retrocedieron 1,1% contra el mes anterior y acumulan una caída de 26.2% en lo que va del año. Mal pronóstico para los próximos índices de actividad.

Sin embargo, podría tratarse de una caída con atenuantes. Esto según la Cámara de la Construcción, que desglosa ese relevamiento entre el material despachado a granel, destinado mayormente a obra pública, y el envasado que se utiliza normalmente en las obras privadas. Según esos registros, si bien sigue esa misma dinámica en serrucho, la evolución de los despachos en bolsas (para obras privadas) indica un impacto mucho menor en el sector al que sugiere el dato consolidado, altamente impactado por el freno a la obra pública. El cemento envasado cayó 11,2% mientras que a granel la caída supera 27% en el acumulado del año contra el mismo período del año pasado.

También otro índice sectorial que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los productos para la construcción, el Índice Construya (IC), registró una baja de 5,43% mensual desestacionalizada, y se mantuvo 22% por debajo del nivel de septiembre de 2023. Al mismo tiempo, el último dato oficial del INDEC, algo más rezagado ya que es de agosto, ratifica que al sector le cuesta más que a otros repuntar (anotó una caída de 2,9% contra el mes anterior y 26% interanual).

No sólo el freno de la obra pública atenta contra el repunte del sector. Tampoco el dólar “barato” contribuye a reanimarlo, con la paradoja de que el último número positivo para el rubro se detectó cuando se amplió, transitoriamente, la brecha cambiaria. Con esas cifras, la construcción es el gran motor apagado de la economía que, por el momento, parece impulsada por otros rubros. “Claramente la construcción está pesada (por) el encarecimiento del costo en dólares y la obra pública mínima, entre otros. En el lado opuesto tenés el consumo durable, que es lo que sube fuerte con el crédito y el abaratamiento relativo”, opinó el economista Gabriel Caamaño.

De hecho, las principales mediciones privadas, como la de Orlando Ferreres, EcoGo, Equilibra y también Econviews anticipan para septiembre una evolución positiva de la actividad respecto del mes anterior, lo que implicará cerrar el tercer trimestre del año con signo positivo. Incluso el consumo empezó a dar muestras de reactivación y dio motivos de gran festejo al presidente Javier Milei durante el fin de semana cuando CAME difundió el aumento interanual de ventas minoristas por primera vez en casi dos años.

“Nuestro semáforo de actividad muestra muchos más verdes que rojos. El consumo mostró algunos signos de estar despertando en agosto, y las expectativas de ventas son alentadoras para los meses siguientes ayudadas por el crédito que sigue creciendo a doble dígito. También vinieron buenos datos industriales como producción de acero y consumo de energía, y la confianza al consumidor subió 8,8% en octubre. La construcción sigue complicada, pero en general vemos la actividad en septiembre creciendo algo más que en agosto”, explicó Econviews.

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