
Impensado hasta hace cuatro meses, una nueva definición asoma en el diccionario económico de estos tiempos: deflación.
Superado el temor a la hiperinflación que caracterizó los últimos meses del 2023 y ya en pleno proceso de estanflación, es decir, fuerte recesión combinado con índices todavía altos de suba de precios, surgen indicios de que en algunos bienes y servicios los aumentos empiezan a retrotraerse. Con ello, también la expectativa de que a fuerza de un consumo frenado, esa baja podría expandirse en las próximas semanas.
El propio Banco Central fue explícito en la presentación que hizo en Washington, al sostener que el tipo de cambio real al que diferentes sectores fijaron precios “revelan márgenes empresariales elevados (y dispersos, en dólares)”, lo que contribuyó hasta ahora a alimentar la inflación. En otras palabras, los productores de bienes tendrían, según esa mirada, colchón suficiente para reducir precios.
En el contexto actual, hablar de deflación -como arrojaron los indicadores de alta frecuencia de Alphacast que indicaron que la inflación núcleo de las últimas cuatro semanas fue 0% y una caída de precios de 0,8% en la tercera semana del mes- es prácticamente describir el paraíso económico. Sin embargo, si la inflación es mala, la deflación sostenida también lo es, alertan muchos economistas.
La suposición de que los precios van a ser más bajos en el corto plazo, con la expectativa de que los ingresos logren una mínima recomposición y, eventualmente, mejoren también las condiciones del crédito pueden promover un “wait & see” (esperar y ver) por parte de los consumidores. Es decir, un incentivo a postergar decisiones.
Ese comportamiento generalizado puede transformarse en un círculo vicioso que, en vez de impulsar la reactivación, termine profundizando la recesión. ¿Es eso un verdadero riesgo hoy para la economía? Los analistas por ahora lo descartan. Sí destacan que el proceso de desinflación mucho más acelerado que lo previsto inicialmente requiere de ajustes de sintonía fina. El ajuste, apuntó la consultora Consultatio, necesita ajustes.

“Si hubiera deflación, creo que sería un fenómeno muy transitorio.Si hay precios que están todavía fijados a un tipo de cambio más alto, es una corrección de una sola vez, sobre todo con costos que siguen aumentando por los ajustes de tarifas e, incluso, el dólar oficial que avanza al 2%”, precisó uno de los directores de la consultora Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, quien consideró que hablar de deflación probablemente no sea exacto sino que lo que identifica es cierta “estabilidad, lo que ya es mucho”.
En cualquier caso, un proceso de baja de precios en corto plazo aceleraría la recomposición de ingresos, es decir, sería un aumento indirecto de los salarios, lo que debería tener un efecto expansivo más que recesivo.
A pesar de eso, distintos análisis sobre el fin de la semana y, sobre todo, tras la decisión del Banco Central de bajar la tasa de interés nuevamente ante lo que se prevé será un índice de un dígito en abril -tal vez incluso por debajo de 9%- advierten sobre las implicancias para el propio plan del ministro de Economía, Luis Caputo, del nuevo contexto. “

Al menos hasta aquí, la combinación de ajuste fiscal (con superávit financiero), ancla cambiaria (crawling peg de 2%) y desplome de actividad (”no hay plata”) fue suficiente para desinflar (no se necesitó reforma monetaria).
¿Y hacia adelante?
“El BCRA confía en que puedan achicarse los márgenes empresarios, consolidando el proceso”, apuntó la consultora 1816 donde advirtieron que hacia adelante el principal riesgo es que la futura unificación cambiaria y la eventual recuperación del consumo podrían dificultar, o al menos postergar, la desinflación.
“Datos fiscales y externos siguen siendo muy positivos, pero de mediano plazo es indispensable mejorar la calidad del ajuste”, advirtió. El argumento de que el ajuste fiscal es ahora poco sostenible recurriendo a los mismos métodos que hasta ahora, se repite.
Es que, precisamente, la contundencia de los datos de inflación hacia la baja amenazan la “dependencia de los resultados de la licuación”, según Consultatio. Eso llevó a la consultora a sugerir que, paradójicamente, el progreso que se ve en materia de baja de la inflación amenaza el ancla fiscal. De ahí la relevancia extrema de que el Gobierno y el mercado le asignan a la aprobación del paquete fiscal que se comenzó a discutir en el Congreso esta semana.
Últimas Noticias
Mientras Europa teme a la falta de energía, Putin quiere vender petróleo sólo a sus países amigos
El Kremlin está decidido sacarle provecho al cierre del Estrecho de Ormuz impueto por su aliado, Irán. Asegura que tiene muchos clientes de Asia ansiosos por recibir combustible y que reconsiderará la cadena de sumistro
La dictadura cubana autorizó el uso de criptomonedas para pagos internacionales a diez empresas
Se trata de la primera licencia de este tipo desde la regulación de activos virtuales en 2021
Ricardo Delgado marcó el reto del Gobierno: “Enfrenta un dilema de hierro, no va a poder bajar la inflación y crecer a la vez”
El economista participó en un espacio de entrevistas y expuso su visión sobre los principales retos actuales. Analizó el escenario macroeconómico, la situación social y las alternativas de gestión

CGC destacó el potencial de Palermo Aike y presentó un plan para exportar gas natural licuado de Argentina vía Chile
La iniciativa, comunicada durante CERAWeek por Hugo Eurnekian, presidente de la petrolera, prevé utilizar estructuras existentes y desarrollar capacidades de licuefacción para conectar la producción argentina con mercados de Asia, aprovechando sinergias regionales y logística transfronteriza eficiente

El insólito récord de un productor entrerriano: cosechó un zapallo de más de 135 kilos
El ejemplar gigante fue pesado en el marco de una exposición local en Córdoba y atrajo la atención de los visitantes




