
El Banco Central trabaja para cumplir con la nueva estrategia que acordó con el Miniserio de Economía. Bajar más el tipo de cambio oficial, intervenir en el mercado de dólares alternativos para que no suban y comprar títulos del Tesoro en pesos para que no se derrumben.
El problema es que cuando los mercados tienen tantas restricciones, empiezan a tropezar. Por caso, puede hacer fracasar el sistema de permitir a los turistas extranjeros pagar sus consumos con tarjetas al dólar MEP. Se ensanchó tanto la brecha entre el MEP y el libre (hay una diferencia de $25 entre ambos) que todo está como era antes. Los turistas hablan con el conserje y consiguen que desde las cuevas le manden los pesos a un valor de 380 pesos.
En este sentido, en enero se empezó a dar un fenómeno que no es habitual: el dólar libre sube día a día y se va acercando al dólar “Qatar”, mientras que las paridades bursátiles (dólar MEP o contado con liqui) con las que por lo general converge recortaron posiciones.
Así queda una brecha de 25 pesos entre la cotización libre, ahora a $382, y el dólar MEP o Bolsa, a 357 pesos.
Entonces si un inversor decide a través de su ALyC comprar USD 1.000 con la operatoria MEP, a un costo total de 357.000 pesos, por ejemplo a través del Bonar 2030 (AL30D), luego puede retirar los billetes por ventanilla y acudir con esas divisas “cash” a una “cueva” u operarlos a través del “delivery” del mercado libre –una simple operación que se pacta por WhatsApp– donde puede revender esos USD 1.000 a $380 por unidad (precio de compra del trader informal, algo inferior al valor de venta).
El ahorrista recibe $380.000 con una ganancia inmediata de $23.000 por la maniobra de arbitraje o “rulo”.
Qué tener en cuenta
Para comprar divisas en la Bolsa hay ciertas restricciones. Por ejemplo, la normativa exige no haber comprado dólar “ahorro” en los últimos 90 días. Tampoco puede comprar cualquier persona que haya sido beneficiada por algún subsidio o ayuda económica o financiera estatal.
Al igual que el dólar “contado con liquidación”, el MEP cuenta con un tiempo de parking, o espera, desde que se compra el bono AL30 hasta que se vuelve a vender en dólares. El mismo actualmente es de un día para quienes compran MEP y de dos días para quienes compran “liqui”. Ese período breve de parking implica un riesgo a asumir si se tienen en cuenta las amplias volatilidades de estas cotizaciones.
Otro punto a considerar es el manejo de cuantioso efectivo, poco recomendable por una cuestión de prevención y seguridad.
También hay que tener en cuenta que se compran dólares a través del mercado formal (MEP) y se los pasa al “negro” en el mercado paralelo. Los pesos obtenidos por la maniobra quedan sin declarar, algo que podría limitar un poco su utilización, circunscripta a consumo en efectivo.
La dolarización sigue y la subsidia el Gobierno con las intervenciones, pero el entusiasmo por bonos y acciones, más allá de la toma de ganancias, sigue firme y eso se ve en una señal inequívoca: el monto de negocios diarios.
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