
La nueva normativa del Banco Central con respecto a las importaciones, que a comienzos de marzo modificó el cupo de dólares al que pueden acceder las empresas para comprar insumos en el exterior, está generando dificultades en el sector farmacéutico. Desde las cámaras que agrupa a los laboratorios advirtieron que si no hay una flexibilización de las restricciones, en los próximos meses puede haber faltantes de algunos de los medicamentos que se producen localmente.
La Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa) y la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos (Cooperala) enviaron dos cartas al presidente del Banco Central, Miguel Pesce, una con fecha del 22 de marzo y otra del 11 de abril pasados, donde alertaban sobre un panorama muy complicado para el abastecimiento de materias primas, insumos y también medicamentos terminados.
Sin embargo, no tuvieron aún respuesta de las autoridades. “En marzo, se dispuso una nueva forma para determinar los montos para importar que no contempla los incrementos en los precios de las materias primas ni el aumento en las cantidades. Se compara con los años de pandemia, donde no son los mismos insumos, y cuando los costos de los fletes aumentaron 5 veces más en dólares”, explicó Juan José Marconi, director Ejecutivo de Cooperala.
Por su parte, desde la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme), que agrupa a los laboratorios de origen extranjero, también realizaron una presentación ante el Banco Central y el Ministerio de Salud de la Nación. “Tanto Salud como BCRA están trabajando sobre las diferentes solicitudes y estamos a la espera de una definición por parte del Banco Central”, dijeron. Y aclararon que su pedido está enfocado exclusivamente en medicamentos, que tienen un régimen particular por ser esenciales por su impacto en términos de salud.
A través de la comunicación “A” 7466 del 3 de marzo pasado, el Banco Central dispuso dos categorías para las importaciones. En un caso (SIMI A) se asigna a cada importador para el año 2022 el equivalente sus importaciones de 2021 más el 5% o el equivalente a sus importaciones de 2020 más un 70% (el que sea menor de los dos). Para la otra categoría (SIMI B), en tanto, las importaciones tienen que ser financiadas como mínimo a un plazo de 180 días.

“El límite al monto de los pagos se encuentra directamente relacionado a los pagos cursados en los años previos. Sin embargo, la forma en que está propuesto dicho límite no atiende los incrementos de precios que podrían recaer en los productos, materias primas o insumos importados”, dice el texto de la nota dirigida al Banco Central.
Los laboratorios advirtieron que el límite en el monto y los plazos de los pagos comenzarán en breve a afectar el stock de materias primas, insumos y medicamentos con “graves consecuencias” para la salud de la población, sobre todo para la continuidad de tratamientos, y los sistemas sanitarios.
“Consideramos necesaria la pronta flexibilización de esta regulación financiera para el sector de laboratorios farmacéuticos para evitar problemas en el abastecimiento de materias primas, principios activos y otros insumos desde el exterior”, aseguraron desde Cilfa.
En la última carta, propusieron a las autoridades del Banco Central que una solución temporal al problema: que el plazo de financiamiento previstos para las SIMI de la categoría B se reduzca en forma inmediata a los 90 días, para morigerar los efectos de la normativa. Aunque el pedido general de la cámara es directamente que se excluya a los laboratorios farmacéuticos habilitados por la Anmat de las medidas dispuestas por la comunicación “A” 7466.
Desde Cooperala también solicitaron reuniones con la ministra de Salud Carla Vizzotti y con el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas. “Si se mantienen las restricciones va a derivar en forma forzosa en la falta de algunos insumos médicos. No se trata de alguna droga en particular sino que la limitación puede afectar a todos dependiendo del cupo de cada laboratorio”, señaló Marconi.
“Hay casos de laboratorios que este año lanzaron un nuevo medicamento o algún producto que antes no vendían y el cupo les queda chico. El problema no se ve ahora porque las empresas tienen stock, pero se va a comenzar a ver si las restricciones se sostienen”, agregó.
El problema no es solo con respecto a los principios activos o excipientes (usados para fabricar píldoras o cápsulas) sino también con otros insumos como aluminio, blisters o tinta que también se importan. “Si tenías un pago a 60 o 90 días y lo corrés a 180 días, el proveedor no entiende por qué hay un cambio en la condición comercial”, detalló Marconi
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