
Los encuentros del presidente Alberto Fernández con empresarios arrancaron hace ya varios meses. Cuando el acuerdo con el FMI se dilataba y ello le imprimía un alto grado de incertidumbre a la marcha de la economía, el jefe de Estado buscaba garantizarle al sector privado que esa renegociación se iba a firmar y que ello despejaría el panorama en materia financiera. La primera cena en la quinta de Olivos fue a mediados de noviembre del año pasado, antes de las elecciones de medio término, y luego continuaron otras allí mismo o en la terraza del Palacio de Hacienda. Llevar tranquilidad al mundo corporativo era el objetivo. No sólo por las dudas sobre la cuestión de la deuda con el organismo, sino también por el ruido que ya generaban las internas palaciegas entre el albertismo y el kirchnerismo duro.
Hoy el acuerdo con el FMI ya es un hecho y la Argentina pudo evitar el default, pero los problemas macroeconómicos que afronta el país sumado a los efectos derivados de la guerra entre Rusia y Ucrania y, no menos importante, el impacto de la fortísima interna que existe dentro del Frente de Todos no terminan de despejar el horizonte. Entre los problemas macro, la inflación es el más preocupante (las proyecciones para este año ya la ubican en torno al 60%) y por el que el Presidente volvió a convocar a los empresarios y gremios a una mesa tripartita. Lo hizo este lunes en un encuentro privado en la sede del gremio de Sanidad, que conduce Héctor Daer, donde participaron integrantes de la CGT y la UIA, lo ratificó en la reunión del Consejo Económico y Social realizada ayer en el Centro Cultural Kirchner (CCK) y lo seguirá remarcando en otros encuentros que tenga con hombres de negocios y sindicalistas en las próximas semanas.
“Tuve una primera charla con amigos de la UIA y la CGT y les planteaba: ´Miren, hemos probado mil formas, nos peleamos, discutimos, algunas veces nos bombardearon, ¿por qué no nos sentamos en una mesa?, hagamos una especie de terapia de grupo y encontremos una solución dialogada. Démosle una oportunidad al diálogo, como (John) Lennon que pedía una oportunidad a la paz, para ver si podemos construir algo distinto”, reclamó el primer mandatario en el Centro Cultural Kirchner (CCK), a donde llegó, para molestia de los presentes, dos horas más tarde de lo previsto.
Pero tal como publicó Infobae al término del encuentro, los empresarios esperaban definiciones más concretas respecto del combate contra la inflación. Valoran la convocatoria al diálogo y el intento por generar una mesa de discusión conjuntamente con el sector de los trabajadores, pero al mismo tiempo reconocen que no es la primera vez que este objetivo se plantea y los intentos quedan en la nada. Por eso, se muestran algo escépticos, aunque con voluntad de colaborar y encontrar una salida conjunta.

Sucedió tras los primeros encuentros, de los cuales participaban, entre otros empresarios, los CEOs de Toyota, Daniel Herrero; de Syngenta, Antonio Aracre; de Accenture, Sergio Kaufman; y de Unilever, Laura Barnator. La primera cena del Presidente con este grupo fue el 11 de noviembre y en esa reunión, de la que también había participado el ministro de Economía, Martín Guzmán, se habían enumerado distintos ejes de trabajo que se seguirían discutiendo en mesas temáticas con el fin de definir medidas concretas. Hubo algunas reuniones específicas durante el verano. Una estuvo orientada a las temáticas sociales y vinculadas a la pandemia, y otra a cuestiones asociadas a ciencia y tecnología. Sin embargo, “falta pasar a una agenda de acciones concretas”, dijo un empresario a este medio.
La reunión que mantuvo Alberto Fernández con la UIA y la CGT el lunes duró unas tres horas y se hizo un repaso de todas las problemáticas que afronta el país. Fuentes que participaron del encuentro remarcaron que la cita consistió en una charla informal y sincera en la que el Presidente escuchó las visiones de ambas partes y planteó la necesidad de trabajar en conjunto para enfrentar el flagelo de la inflación, la incertidumbre energética que se agravó con la guerra entre Rusia y Ucrania, la cuestión fiscal e impositiva y la falta de dólares que complican la actividad productiva.
Según pudo saber este medio, un referente del sindicalismo se refirió, sin mencionar nombres, a los “ruidos políticos que inciden en el ánimo de la sociedad” y remarcó que eso genera incertidumbre. “En respuesta a eso, Alberto dijo que tiene que llevar el barco a buen puerto y que es él quien tiene que manejar el timón”, afirmó la fuente consultada, en una clara alusión a la pelea que mantiene con la vicepresidenta Cristina Fernández a partir del concretado acuerdo con el FMI.
Hacia adelante, el jefe de Estado y los ministros que participaron de la reunión les plantearon a los presentes continuar trabajando con los equipos técnicos de la UIA y la CGT para avanzar en medidas concretas. El objetivo es lograr, de una buena vez, calmar las expectativas inflacionarias. Pero el reclamo del sector privado, y también del sindicalismo, sigue siendo el mismo: ponerle fin a las internas dentro del oficialismo y avanzar en un plan económico que sea consistente y creíble.
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