
El Banco Central definió hoy la suba de todo el esquema de tasas de interés, en la búsqueda de que los depósitos en pesos puedan ganarle a la creciente inflación y, a la vez, poder acelerar la suba del tipo de cambio oficial. El pedido de una tasa de interés positiva, es decir, por encima del nivel de inflación, es uno de los puntos acordados dentro del reciente entendimiento entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La tasa de política monetaria, aplicada a las Leliq, subirá 250 puntos básicos y se ubicará en el 42,5% anual. De esa manera, los plazos fijos para personas físicas a 30 días subirán en la misma proporción y tendrán una tasa mínima del 41,5% anual, lo que representa un rendimiento del 50,4% de tasa efectiva anual. Para llegar a ese interés del 50,4%, el depositante deberá renovar su plazo fijo de 30 días durante 12 meses, incluyendo los intereses.
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Para el resto de los depositantes del sistema financiero la tasa mínima garantizada se establece en 39,5%, lo que representa una tasa efectiva anual de 47,5%. Para otras tasas reguladas por el BCRA no habrá cambios: la financiación de saldos impagos de tarjetas de crédito se mantiene en 49% y la línea de inversión productiva para pymes seguirá cobrando un 30% para proyectos de inversión y un 41% para capital de trabajo. Tampoco se modificarán las tasas del plan Ahora 12.
Se trata de la segunda suba en el año que el BCRA aplica a la tasa de referencia. El pasado 6 de enero, en su primera reunión del año, el directorio del Central la había elevado al 40%, tras haberla dejado más de un año sin cambios en el 38%. Tras conocerse el índice de inflación de enero del 3,9%, el BCRA decidió hoy una nueva suba, esta vez de 250 puntos básicos.
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Esta nueva suba se conoce después del anuncio del acuerdo con el FMI, en el que la existencia de tasas de interés positivas fue parte central de las negociaciones. En el comunicado posterior al anuncio, el Fondo explicitó: “Hemos llegado a un acuerdo sobre un marco para la aplicación de la política monetaria como parte de un enfoque múltiple para hacer frente a la persistente alta inflación. Este marco pretende ofrecer tipos de interés reales positivos para apoyar la financiación interna y reforzar la estabilidad”.
Por otra parte, tal como adelantó hoy Infobae, la suba de tasas responde a la necesidad de acelerar la suba del tipo de cambio oficial, tal como el BCRA viene haciendo en las últimas semanas. Durante 2021, en particular durante el período preelectoral, el dólar oficial subió en promedio a un ritmo del 1% mensual frente a una inflación superior al 3%. Esa evolución favoreció la consolidación de una brecha superior al 100% con el dólar libre y con los dólares financieros, que hoy el Gobierno intenta reducir.
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Sin una suba de tasas, cerrar esa brecha se vuelve una tarea imposible. Para que la suba del dólar oficial se acerque a la suba de la inflación, los plazos fijos deben tener un rendimiento positivo. De lo contrario, los inversores tendrán incentivos a seguir dolarizando sus tenencias. Asimismo, las tasas más altas favorecerán que los agroexportadores liquiden sus dólares y se queden en pesos. La etapa fuerte de esa liquidación del campo comenzará en las próximas semanas, entre marzo y abril.
En relación a los pequeños ahorristas, una tasa anual para los plazos fijos del 41,5% todavía puede sonar escasa en relación a la inflación. Un plazo fijo a 30 días (más del 90% de los depósitos no superan esa duración) pasará a pagar 3,45% frente a los 3,25% que rendía hasta hoy, frente a una inflación del 3,9%. El ojo de los ahorristas argentinos, acostumbrado a los sobresaltos cambiarios, a la hora de colocar su dinero mira tanto la posibilidad de perder frente a la inflación como a la de hacerlo frente a la devaluación.
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Nuevo instrumento
Con el nuevo esquema de tasas, las Letras de Liquidez (Leliq) a 28 días tendrán un rendimiento del 42,5% anual que equivale a una tasa efectiva del 51,9%. A su vez, las Leliq a 180 días pagarán un 47% anual que llegará a un 52,6% en términos de tasa efectiva. A la vez, completó el esquema con un nuevo instrumento, la Nota de Liquidez (Notaliq), que tendrá una tasa variable, equivalente al rendimiento efectivo anual de la Leliq a 28 días.
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Las Leliq (y ahora, las nuevas Notaliq) son instrumentos de absorción monetaria, usados por el BCRA para retirar pesos de la economía y así quitarle presión a la inflación. Estos títulos de regulación monetaria están en manos de los bancos y su emisión tiene costos, ya que el Central debe remunerar al sistema financiero por tenerlos.
Por lo tanto, subir la tasa de las Leliq implica subir sus elevados costos. Su stock total supera los $3,5 billones de pesos, por lo que el BCRA, lo que se traduce en millonarios intereses que el Central debe pagarle a los bancos. Se estima que en 2021 el Banco Central gastó en promedio más de 100.000 millones por mes en pagar los intereses de las Leliq y los pases, otros instrumento similar pero de cortísimo plazo. Claro que si no lo hiciese, la inflación sería aún superior a la actual.
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