El compromiso ya asumido por el gobierno argentino a través del ministerio de Economía de que el próximo acuerdo con el FMI incluirá la fijación de tasas reales de interés positivas (esto es, tasas nominales superiores a la inflación) es uno de los principales desafíos que afrontará Alberto Fernández en lo que resta de su mandato y uno de los más grandes cambios de la política económica que aplicó hasta ahora el ministro Martín Guzmán.
La decisión, de corte ortodoxo, forma parte del bagaje estándar de medidas para combatir la inflación a través del encarecimiento del crédito y el aliento al ahorro en detrimento del consumo, pero tiene una fuerte contraindicación, debido a la montaña de “pasivos remunerados” que asumió el Banco Central para “esterilizar” la emisión monetaria con la que se financió el grueso del déficit fiscal de los últimos dos años. Esa política tuvo un efecto “bola de nieve”, por los rendimientos que la autoridad monetaria debe pagar para mantener girando la rueda de la “esterilización”.
PUBLICIDAD
Un primer desafío es qué oportunidades de “arbitraje” ven los inversores en virtud del compromiso, que Economía publicó en un comunicado oficial el 30 de diciembre pasado y el propio Guzmán ratificó en la rueda de prensa del 28 de enero, cuando informó el principio de “entendimiento” con el Fondo.
No será sencillo
PUBLICIDAD
“Pasar de tasas reales negativas a positivas no es una tarea sencilla, y su transición requiere correcciones y precisiones adicionales aún pendientes”, dice un análisis de la consultora Quantum, del exviceministro y secretario de Finanzas, Daniel Marx, que muestra que las tasas reales son hoy entre leve y fuertemente negativas, con la sola excepción de las tasas de préstamos personales (+ 6,9 %).

Ese margen, y el de las tasas reales negativas que pagan por los depósitos (incluso por sumas superiores al millón de pesos, tasa Badlar real de -11,4 %) permitió a los bancos sobrellevar una tasa de política monetaria negativa (- 7,6%) y al Tesoro emitir letras (Ledes) de rendimiento también negativo (- 3,6%).
PUBLICIDAD
Esa pirámide financiera, casi un credo de la política económica kirchnerista, construida sobre las espaldas de depositantes y tomadores de crédito personal, tendría un abrupto sacudón ya que las tasas no solo son negativas sino también, dice Quantum, “son cada vez más negativas, dada la aceleración de la inflación de los últimos meses”.
Compromiso
PUBLICIDAD
Por el compromiso asumido con el FMI, el Central ya comenzó a subir las tasas nominales y el Tesoro las de sus últimas colocaciones, pero los rendimientos están aún por debajo de la inflación esperada, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA aceleraría a 55% este año.
Las tasas de los plazos fijos minoristas y Badlar fueron aumentadas en dos puntos porcentuales, pero –recuerda Quantum- se esperan nuevos aumentos antes del acuerdo con el FMI, en pocas semanas más.
PUBLICIDAD
Lo que está sucediendo es compatible con lo que muestran los precios y los rendimientos de los títulos ajustables por inflación (CER), por Badlar y por tipo de cambio oficial (dollar linked), para un período de 2 a 5 meses, dice el informe. Pero hay diferencia: los rendimientos por Badlar y dólar están acelerando menos que la inflación, si se tienen en cuenta las tasas implícitas a dos meses que surgen de los distintos mecanismos de ajuste.

En otras palabras, el rendimiento a dos meses de los instrumentos ajustables por CER (inflación) es todavía superior a los ajustables por Badlar o por dólar.
PUBLICIDAD
Según la teoría financiera, en mercados eficientes “los precios deberían arbitrar para que los rendimientos de distintos activos financieros sean similares para un horizonte de inversión dado”, recuerda Quantum. Pero no todos los activos son iguales, pues tienen diferentes riesgos, plazos y liquidez.
Al respecto, el informe señala que en un horizonte a dos meses, la inflación esperada (REM) es muy superior a la que igualaría rendimientos en el caso de instrumentos ajustables por CER, mientras que a 5 meses vista la evolución del dólar oficial sería superior que la de la inflación y que la BADLAR estaría en línea con el 55% de inflación que proyecta el REM.
PUBLICIDAD
En otras palabras, los mercados esperan que ntre fines de marzo y fines de junio, cuando empezaría a regir el aún nonato acuerdo con el FMI, habrá una devaluación y el dólar, por primera vez en más de un año, le ganará a la inflación. Los mercados no siempre aciertan, pero difícilmente Economía y el Banco Central puedan soslayar este cambio de expectativas.
SEGUIR LEYENDO:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Consumo en tensión: aumentan las compras fraccionadas y de marcas propias ante la pérdida de poder adquisitivo de los hogares
Muchas familias reconfiguran hábitos y prioridades día a día, mientras pyme y comercios mantienen una visión de cautela sobre la posibilidad de reactivación del gasto

El fondo que demandó a la Argentina por la expropiación de YPF pidió a la Justicia de EEUU que revise el caso, pero admite que sus chances son “bajas”
La revisión está sujeta a límites muy estrictos y según expertos es altamente improbable que prospere. A Burford, el demandante, solo le quedaría recurrir a la Corte Suprema de EEUU y a un tribunal del Banco Mundial, donde también tiene un escenario en contra

Los cuatro escenarios del “Doctor Catástrofe” sobre la guerra en Medio Oriente
Nouriel Roubini, famoso por haber pronosticado la crisis de 2001 en Argentina y la crisis financiera global en 2008, advierte que la persistencia del conflicto y del bloqueo en Ormuz podrían agravar la inflación y frenar el crecimiento global, aunque los mercados minimizan el riesgo de una escalada mayor
Punto por punto, qué se sabe del Súper RIGI anunciado por el Gobierno
Con una tasa de Ganancias reducida al 15%, beneficios en importaciones y límites a tasas municipales, el proyecto apunta a desarrollar sectores inéditos en el país, como la fabricación de baterías de litio y autos eléctricos

¿Contratar más barato garantiza más empleo?: el debate detrás del nuevo régimen para impulsar el trabajo formal
El Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), ahora reglamentado, reduce las contribuciones patronales sobre la nómina salarial. Rige para altas que se den entre el 1 de mayo y el 30 de abril de 2027. Qué esperan empresarios y analistas del mercado


