
La tensa negociación para cerrar el acuerdo con el FMI se acerca a un punto de inflexión: el gobierno debe decidir si paga o no el vencimiento por USD 717 millones. Las febriles gestiones para llegar a un entendimiento tienen como límite el viernes 28 a las 14 horas. De acuerdo a los procedimientos establecidos, hasta ese momento el ministerio de Economía (a través de la secretaría de Hacienda) tiene tiempo para enviar la nota formal al Banco Central que dispone la orden del pago de ese monto al FMI.
Las medidas previas necesarias para ejecutar el pago ya fueron puestas en marcha a la espera de la decisión política. Un pago de esa cuantía requiere contar con la liquidez necesaria para cancelarlo, ya sea en la moneda que utiliza el Fondo, los Derechos Especiales de Giro (DEG) como en dólares. Pero esos pasos ya fueron dados, según pudo saber Infobae, y aguardan la instrucción política para su ejecución.
Por tal motivo, se especulaba ayer en despachos oficiales, hoy podría volver a repetirse una jornada similar a las anteriores, con declaraciones altisonantes pero sin definiciones concretas, con constantes reuniones virtuales entre el ministerio de Economía y el staff del FMI en la búsqueda de un principio de acuerdo que lleven a la decisión de hacer o no el pago. De este modo, la parte operativa de la cancelación permitirá que el Gobierno tenga un día más para tensar la cuerda al máximo, sin confirmar si va a cancelar el vencimiento o si no lo hará, tal como algunos dirigentes oficialistas pidieron abiertamente.

El procedimiento para ejecutar el pago no conlleva ninguna flexibilidad por el hecho de hallarse el país en plena negociación con el Fondo, en la búsqueda de un programa que reemplace al caído Stand By firmado en 2018. Por ello, las negociaciones que el ministerio de Economía lleva adelante con el organismo (e incluso, el propio debate puertas adentro del Gobierno sobre si se paga o no) tendrán tiempo para saldarse hasta el viernes a medida que va cerrándose el funcionamiento de los mercados. Ni un minuto más.
El único antecedente que combinó los estrictos procesos para cancelar los vencimientos del Fondo con una frenética renegociación de una deuda se remonta a septiembre de 2003. La Argentina debía pagar USD 2.900 millones el día 8 de ese mes y, como una vía de presión dentro de la negociación, no lo hizo. El pago se efectivizó recién el día 11. El entonces presidente Néstor Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, no querían soltar esas reservas hasta asegurarse de que se alcanzaría el acuerdo.
“Una vez pasado el vencimiento sin que se haya realizado el pago, se inicia un proceso interno dentro de las áreas técnicas del FMI para notificar ese incumplimiento. Recién cuando esa notificación formal llegue al Directorio puede haber alguna consecuencia”, explica una fuente que conoce el organismo.
En el caso de 2003, ese circuito interno dentro del FMI nunca llegó a las máximas esferas porque el incumplimiento fue demasiado breve. Por ello, la demora de 72 horas en la realización del pago no trajo consecuencias concretas. De hecho, como parte del acuerdo luego alcanzado, el 23 de septiembre el Fondo reintegró esa suma, que regresó a las reservas del Central.

Si bien ese antecedente puede servir como parámetro, las situaciones no son comparables ya que la Argentina gozaba en aquella oportunidad de un margen que hoy no tiene: en ese momento negoció con la economía en crecimiento, superávit fiscal, paulatina acumulación de reservas e inflación en baja. Hoy, la situación es diametralmente opuesta y los tiempos apremian.
Las consecuencias que tendría para la Argentina caer en default con el FMI son múltiples e impactarían tanto en lo macroeconómico como en el sector privado. El efecto más inmediato de dejar de pagarle al Fondo es que no ingresaría ningún desembolso de otros organismos internacionales, como el Banco Mundial o el BID. Al mismo tiempo, las empresas argentinas quedarían marginadas de cualquier posibilidad de financiamiento y con muchas trabas para el comercio exterior.
Para completar el hipotético escenario en el cual la Argentina no cancele su vencimiento del viernes, se suma el hecho de que 48 horas hábiles después, el martes 1° de febrero, hay otro vencimiento con el FMI de intereses por USD 368 millones. Según datos del BCRA, el stock de DEG disponible equivale a USD 673 millones, por lo que afrontar esos pagos golpeará aún más las débiles reservas netas del Banco Central.
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