
La baja de los bonos que se utilizan para operar los dólares financieros impidió que el dólar suba. El costo fue que el riesgo país llegó a tocar 1.910 puntos básicos para cerrar a 1.894, nueve unidades por encima del día anterior y a 20 puntos del récord post default. Es que aparecieron compradores de bonos de ocasión después de las 15.30 ante la indiferencia entre el precio actual y el que podrían alcanzar si entraran en default. Si cobran el próximo cupón de esos bonos no pierden nada y si cobran dos cupones, comienzan a ganar dinero porque estos bonos están a 28% de su paridad y tienen una tasa de retorno de la misma magnitud.
Lo que no augura un buen futuro es el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos en todas sus versiones. El de 10 años, que es el que se toma de referencia, subió a 1,87% y está en los niveles más altos de los últimos dos años. El 1 de diciembre de 2019, estaba en 1,91%. En estas alturas, los bonos norteamericanos se convierten en una aspiradora de dólares del mundo. Por eso la divisa de Estados Unidos subió 0,58% frente a las seis principales monedas del mundo.
Hubo bonos de la deuda como el AL41 con ley argentina que bajaron 3,2%. Los títulos más populares tuvieron caídas de 0,55%, como fue el caso del AL30 y de 0,82% en el GD30. Estas bajas explican que el dólar MEP haya cedido 51 centavos a $ 203,60 y el contado con liquidación, $ 1,74 a $ 210,27.
El “blue”, un dólar de mercado reducido pero de alto impacto psicológico, aumentó $ 2 a 211 y se convirtió en la divisa más cara del sistema que invita a hacer operaciones “puré” -comprar dólares MEP y revenderlos en el mercado libre- que permiten ganar alrededor de $ 5 por dólar. Los compradores son aquellos que no quieren hacer plazos fijos porque la tasa de interés es negativa contra la inflación ni depósitos UVA porque hay que inmovilizarlos por 90 días. También ayudó a que se está restringiendo la venta de los USD 200 dólares del cupo mensual, declarando inconsistente a cada persona que intenta adquirirlos.
En la plaza mayorista, el dólar aumentó 7 centavos a $ 104,18 y sigue su ritmo devaluatorio de alrededor de 2,7% mensual. Esta vez el Banco Central no pudo retacear dólares ante la demanda de importadores y empresas y tuvo que vender USD 50 millones que hicieron que las reservas bajen 49 millones a USD 39.091 millones. Es la primera venta de divisas del año por parte del BCRA.
La Bolsa se vio conmovida por el ingreso de los ADR de ETF, certificados de índices de bolsa. El más buscado fue el que replica al S&P 500 de Wall Street que perdió 1,84%, lo que no es una mala noticia porque comprar cuando está en baja es auspicioso. Este indicador es el más representativo de la Bolsa de Nueva York porque mide a 500 acciones y está en 4.577,11 puntos. En lo que va de 2022 pierde 4,66% porque está descontando una posible suba de tasas por parte de la Reserva Federal en marzo. Las miradas están puestas en reunión del Comité de Mercado Abierto del organismo el próximo miércoles para tener datos más ciertos de la movida que hará la Fed para contener la inflación.
Tampoco fue un acierto apostar a las acciones brasileñas; si bien subieron, el alza fue menor al aumento del dólar de 0,63% a 5,67 reales. La moneda brasileña está muy depreciada y lo que ahora juega en contra puede ser un punto a favor en el futuro.
Lo cierto que la aparición de los EFT, que permiten comprar a inversores argentinos en pesos índices que ajustan por acciones brasileñas o de países emergentes, además de las de energía (gas y petróleo), tuvieron una fuerte repercusión al punto que elevaron los negocios de los ADR’s al récord de $ 4.184 millones. Estas nuevas opciones fueron impulsadas por el mal comportamiento de los mercados locales donde bonos y acciones locales no dan grandes esperanzas de recuperación, ante la incertidumbre que genera la negociación con el FMI y el impacto que tendrá la inflación sobre las empresas.
Por eso, el monto operado en ADR’s fue 5 veces superior al de acciones que alcanzó a $ 831 millones. El S&P Merval, el indicador de los papeles líderes locales, cayó 1,98% en una performance decepcionante.
Lo curioso es que la preferencia de los argentinos, además de los ADR’s, se volcó a los bonos en pesos. Los elegidos fueron los que están atados al tipo de cambio oficial porque esperan una devaluación. Por eso el TV22 subió 0,14%. Pero los más buscados siguen siendo los que siguen la inflación. Los Boncer 2022 aumentaron 0,20% y los 2023, 1,06%.
Con este panorama, a nadie puede extrañar que los EFT sean el nuevo refugio de los inversores junto al dólar y a los bonos indexados.
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