
Siete meses después de haberlo anunciado, y con solo unos pocos días de diferencia respecto de lo previsto, la semana próxima se establecerá en Buenos Aires el nuevo representante del FMI en la Argentina, el británico Ben Kelmanson, que este sábado visitó al embajador argentino en Washington, Jorge Argüello.
“Recibí la visita de Ben Kelmanson, designado nuevo respresentante residente senior del FMI en la Argentina. Semana próxima, me informa, estará asumiendo su nueva posición, en reemplazo del jamaiquino Trevor Alleyne”, tuiteó hoy Argüello, uno de los funcionarios que más trabajo de zapa política hace en pos de un acuerdo del Gobierno para restructurar la deuda de poco menos de USD 41.000 millones que el país aún le debe al Fondo de los cerca de USD 45.000 millones que el organismo desembolsó entre 2018 y 2019, durante el gobierno de Mauricio Macri.
Alleyne fue quien tuvo a su cargo reabrir la oficina local del FMI en 2018, luego de seis años de ausencia forzada de la representación del Fondo, por los conflictos con el kirchnerismo. El representante anterior había sido el venezolano Luis Cubeddu, actual jefe de la “misión Argentina”, en la que secunda a la subdirectora de Hemisferio Occidental del organismo, la norteamericana Julie Kozack.
Kozack, a su vez, tiene desde el lunes pasado un superior directo al cual reportarse: el israelí y brasileño Ilan Goldfajn, un economista de línea ortodoxa, que reemplaza al anterior director, el mexicano Alejandro Werner, quien estuvo muy involucrado en el crédito concedido a la Argentina, en 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri.
La restructuración de esa deuda es lo que negocia desde hace al menos 18 meses el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien el martes, ante los gobernadores, admitió las diferencias que impiden el acuerdo , básicamente el organismo pretende una reducción más rápida del déficit fiscal que lo que está dispuesto a aceptar el gobierno argentino.
La elección de Kelmanson como representante en Buenos Aires indica a las claras que para lidiar con la Argentina el Fondo elige funcionarios fogueados en crisis y casos difíciles. El nuevo enviado fue, desde 2018, representante del organismo en Turquía, que atraviesa actualmente una profunda crisis financiera y una fuerte devaluación de su moneda, la lira turca.
Fogueado en Turquía
El Fondo había abierto su oficina en Ankara, la capital turca, en el año 2000, no casualmente otro año de una profunda crisis bancaria en ese país fronterizo entre Europa y Asia cuyas sucesivas crisis de los últimos 40 años tuvieron la rara característica de anticipar crisis de parecida intensidad en la Argentina.
Además, su primer representante fue Odd Per Brekk, el economista noruego que, tampoco casualmente, viene de redactar la Evaluación ExPost del fallido crédito otorgado a la Argentina en 2018.
También Kozack, la subdirectora del Departamento Hemisferio Occidental que tuvo decenas de reuniones y centenares de horas de diálogo e intercambio informativo con Guzmán, es experta en incendios: fue jefa la misión en Islandia cuando esa nación, situada en medio del Atlántico Norte, sufrió una gravísima crisis financiera.
Kelmalson desarrolló una larga experiencia en Europa del Este, donde promovió reformas para incrementar el crecimiento de los países por medio de modernización de leyes y reducción de la burocracia estatal.

Si bien el representante del FMI en un país no es, a priori, la figura más relevante dentro del staff técnico, representa los “ojos” del organismo en el territorio y su rol se ve potenciado en situaciones problemáticas, como ocurrió durante las duras negociaciones entre Argentina y el Fondo luego del estallido de la convertibilidad a fines del 2001.
A mediados de junio pasado, cuando el organismo anunció que Kelmanson sería su nuevo representante en la Argentina, el Fondo destacó en un comunicado: “Kelmanson tiene 22 años de experiencia como economista en el Fondo, trabajando en una variedad de asuntos a nivel global y regional y de políticas de la institución para economías avanzadas, de bajos ingresos y emergentes” (FMI)”.
Kelmanson es el segundo ciudadano británico que el Fondo envía como representante a la Argentina. El primero fue John Dodsworth, quien se mudó a Buenos Aires con siete valijas y una guitarra criolla en junio de 2003 para supervisar en forma meticulosa las conversaciones con el gobierno de Néstor Kirchner y encarnó aquí la postura dura que mantenía la entonces subdirectora del organismo, Anne Krueger.
En junio, el Fondo había precisado que esperaba que Kelmanson asumiera su cargo “hacia fines de este año (por 2021)”.
Ahora lo envía como demorado presente de Reyes.
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