
La Unión Industrial Argentina (UIA) celebró su acto del Día de la Industria con mensajes cruzados entre empresarios y el Gobierno, a pesar de la falta de funcionarios de primera línea. A último momento, el presidente Alberto Fernández confirmó que no asistiría a una celebración a la que los mandatarios suelen asistir.
El mandatario prefirió ir a Chaco, donde estará tarde empresarios pyme y participará de actos de campaña. Lo acompañará el ministro Matías Kulfas, interlocutor habitual de los industriales y otra de las ausencias notorias en la UIA. Fernández y Kulfas compartieron escenario con los industriales en el acto del año pasado. Claudio Moroni; de la cartera de Trabajo; y Nicolás Trotta, de Educación, fueron otros de los nombres mencionados como posibles asistentes. Tampoco fueron. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y su ministro de Producción, Augusto Costa, celebraron en la planta de Marolio, cuyo dueño es Juan Fera, también presidente de la Unión Industrial de General Rodríguez.
Kulfas envió a la planta Cerámica Alberdi, en José C. Paz, a su segunda línea, el secretario de Industria, Ariel Schale, y la secretaria de Comercio Interior, Paula Español. Schale pidió a los ejecutivos fabriles tomar más protagonismo: “Hay que jugar”, les dijo, respecto a la defensa de las políticas sectoriales. El presidente de la entidad fabril, Daniel Funes de Rioja, le respondió: “Tenemos vocación de diálogo sin banderas políticas”.
En la platea de empresarios, además de Funes de Rioja, estaba el titular de Techint, Paolo Rocca, como uno de los principales protagonistas.
“Los industriales no asumieron el rol de ser protagonistas. No vamos a ser un país industrial si nuestros industriales no son actores relevantes en ese proceso. La dirigencia industrial tiene que ser funcional a un modelo de desarrollo, hay que jugarse”, arengó Schale en un extenso discurso.
El funcionario de más alto rango presente en el evento en Cerámica Alberdi defendió medidas tomadas durante la pandemia como el ATP que, aseguró, “fue el programa de rescate más grande de la historia argentina”, y afirmó que llegó a 350.000 empresas y 3 millones de trabajadores.
A su turno, Funes de Rioja recogió el guante y le respondió: “La Unión Industrial tiene vocación de diálogo sin banderas políticas y con buena fe”, mencionó el presidente de Copal. Desde la asunción del ejecutivo alimenticio en la UIA el Gobierno cruzó a la nueva conducción, a la que considera en público y puertas adentro como “política”.

“Si hay algo donde no puede haber grieta es en la política industrial. Es un objetivo común”, replicó Funes de Rioja al secretario de Industria. En ese sentido, continuó: “Ariel, hiciste dos menciones, hablaste de certidumbre y previsibilidad. Yo hablo de las tres CCC -confianza, certidumbre y concertación-. Esa vocación la tenemos, y no tiene bandera política, las banderas son las de la industria y la buena fe”, dijo el pope fabril.
Por otro lado, Funes de Rioja reiteró sus reclamos sobre la actualización de las condiciones de trabajo en el sector privado. “El país necesita empleo formal en empresas privadas. De estas nuevas tecnologías tienen que surgir los caminos para adaptar y aggionar las relaciones laborales a la realidad productiva, no estamos en la primera revolución industrial”, dijo el presidente de la UIA.
Respecto al protagonismo que reclamó Schale, respondió que “estamos convenidos de que nuestro rol industrial es central y clave para que haya agregación de valor, crecimiento e inversión y para que haya empleo de calidad socialmente protegido”, dijo.
Como destacó Infobae esta mañana, la sede del festejo cambió la semana pasada, ya que el lugar elegido inicialmente era la fábrica de Baggio, en Gualeguaychú, Entre Ríos. El Gobierno impuso objeciones a partir de un reclamo legal que la firma tiene con el Banco Central, por lo que la institución fabril optó por una planta del conurbano. Esa locación también fue cuestionada, pero la celebración fue confirmada allí. Eso sí, los funcionarios de primer rango no fueron.
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