Cómo son los proyectos de ley del oficialismo para reducir la jornada laboral y que el Gobierno analiza

Dos iniciativas proponen semanas con entre 36 y 40 horas semanales como máximo y sostienen que la Argentina tiene una de las cargas horarias laborales más altas de la región. En el Poder Ejecutivo prometieron estudiarlos pero advierten sobre bajas de salarios

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En el Poder Ejecutivo prometieron
En el Poder Ejecutivo prometieron estudiar los proyectos de reducción de la jornada laboral pero advierten sobre bajas de salarios (Foto: Presidencia de la Nación)

Dos proyectos de ley presentados por diputados oficialistas proponen una reducción de la jornada laboral como una manera de mejorar la productividad y las condiciones de trabajo que, además, genere mayor cantidad de puestos de empleo. El Gobierno prometió analizar las iniciativas pero advierte que en otros países implicó reducciones salariales.

El primer proyecto corresponde al diputado de origen sindical Hugo Yasky, que sostiene que “la duración del trabajo no podrá exceder de ocho horas diarias o cuarenta horas semanales”. Según el legislador, la Argentina se encuentra dentro del grupo de países latinoamericanos con jornada de trabajo más extensa, que ronda entre las 46 y las 48 horas de trabajo semanal, junto con otras naciones como Bolivia, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, Perú y Uruguay.

Mientras que Chile junto a Brasil, El Salvador, Honduras y República Dominicana “se encuentran entre los países que tienen una jornada laboral semanal de cuarenta y una a cuarenta y cinco horas”, agregó el proyecto firmado por Yasky y otros diputados del oficialismo.

“Creemos que, en la hora actual, es fundamental que en la Argentina se consagre legislativamente la reducción de la jornada de trabajo con miras a la adopción del principio de la semana de cuarenta horas previsto en el Convenio Nro. 47 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, explica el texto de ley.

Los datos oficiales de marzo
Los datos oficiales de marzo confirman el repunte que la actividad de la construcción registra desde diciembre último, tras un año en el que el sector sufrió un severo derrumbe por la pandemia de la covid-19. EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

“Este proyecto se inserta en la lógica de adopción de respuestas políticas urgentes y significativas en la actual coyuntura del COVID-19, ya que la reducción del tiempo de trabajo no es solo beneficiosa para los trabajadores y las trabajadoras, sino también para los propios Estados, desde el momento en que jornadas más reducidas dejan tiempo libre para la contratación de más personal”, sugiere el proyecto.

Además, la iniciativa prevé que la reducción de la jornada laboral sea una suerte de “compensación” por la caída del poder de compra del salario de los últimos años. “Es fundamental que esta iniciativa sea votada favorablemente, de modo que los trabajadores y las trabajadoras al menos puedan ganar en mejoras de las condiciones de trabajo lo que han perdido en términos de salario real”, sostiene.

Pero además argumenta que implicará un aumento en la rentabilidad empresaria: “Tal como plantea la teoría económica en su conjunto, desde las corrientes liberales neoclásicas hasta John Maynard Keynes, la relación entre la productividad del trabajo y la jornada laboral son inversas; más aún en los trabajos de tipo mecánicos. Esto implica que a mayor cantidad de horas trabajadas, menor es el producto que se obtiene por cada una de aquellas”, concluyó.

La segunda iniciativa en cuestión fue presentada por la diputada y dirigente del gremio La Bancaria Claudia Ormaechea. Su proyecto indica que “la duración del trabajo no podrá exceder de seis horas diarias o treinta y seis semanales”, mientras que “la jornada de trabajo nocturno no podrá exceder de cinco horas y quince”.

De todas formas, plantea excepciones a ese límite en la carga horaria como directores y gerentes, trabajos efectuados por equipos, entre otras situaciones. “Nuestra propuesta despliega la posibilidad de variar la duración de la jornada laboral como herramienta para la mejor distribución del trabajo existente y, al mismo tiempo, para incrementar la productividad a través de los beneficios que representa, a saber: disminución del ausentismo, disminución de la siniestralidad y disminución de la cantidad de accidentes de trabajo”, menciona el proyecto.

El Gobierno prometió analizar las
El Gobierno prometió analizar las iniciativas de diputados oficialistas presentadas en el Congreso pero advierte que en otros países implicó reducciones salariales EFE/Juan Ignacio Roncoroni/Archivo

Consultados sobre la viabilidad de este tipo de proyectos, las autoridades del Ministerio de Trabajo aseguraron que “es un debate que se está dando en otros países en que el PBI crece pero el empleo no”. Pero de todas formas, aseguraron que “no está claro” que ese debate sea extrapolable a la Argentina, que presenta dificultades para generar puestos de trabajo del sector privado desde hace años.

Otro aspecto que advirtieron en la cartera laboral es que este tipo de acuerdos de reducción de la duración de la jornada laboral no incluyó un sostenimiento del salario sino que hubo reducciones.

En la misma línea, este lunes la vicejefa de Gabinete Cecilia Todesca aseguró que “en Argentina tenemos un mercado de trabajo dual: hay un conjunto de trabajadores en relación de dependencia y oros que no tienen derechos y se manejan en la informalidad. Me parece interesante estudiarlo a fondo”.

Un poco más receptiva, la ministra de Trabajo bonaerense Mara Ruiz Malec sostuvo que “nuestro país tiene uno de los regímenes laborales más extensos del mundo. Se trabaja muchas horas y eso no siempre redunda en la productividad”, sostuvo. “Estamos frente a la posibilidad de debatir un tipo de reducción de la jornada laboral que sea beneficiosa para la productividad y otros aspectos de la vida”, agregó.

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