
La histórica bajante del río Paraná, vía por donde se despacha el grueso de las exportaciones argentinas, de los cuales US$ 20.000 millones correspondieron a despachos de productos agroindustriales, comienza a traer serios problemas para el embarque de mercaderías por el menor caudal del cuerpo de agua; este problema trae aparejado consigo, indefectiblemente, un aumento de los costos logísticos, de transporte e industriales calculado en US$ 315 millones hasta finales del mes próximo.
La situación de la caída en el caudal del Paraná viene en constante agravamiento hace ya unos meses y las condiciones no prometen mostrar una mejora, por lo menos, en el corto plazo. En junio, la altura del río medida por el hidrómetro ubicado en Rosario tuvo un fuerte descenso hasta alcanzar un mínimo relativo el sábado 26 de -0,03 metros, el guarismo más bajo desde diciembre de 1970, y la más baja registrada para un mes de junio en toda la historia. Si bien la altura presentó una mejora parcial en la última semana, hasta tocar el día 7 de julio a los 0,18 metros, el registro aún se ubica muy por debajo del mínimo de 2,47 metros que debiera registrarse a la altura de Rosario.
Esta situación se traduce en un aumento de costos para que la producción argentina pueda despacharse desde los puertos del Paraná hacia el mundo. “Lo que sucede en el río resulta determinante para que la logística pueda desarrollarse de manera eficiente. La situación actual presenta un panorama complicado”, aseguró la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cual estimó un aumento de costos para realizar los embarques en US$ 315,1 millones.
Hay una serie de factores que explican este incremento, de los cuales el principal es el denominado “falso flete”, el cual básicamente, es que los barcos salgan con menores cargas a las estipuladas. Otro punto recae en los costos asociados a que los buques completen las cargas en puertos marítimos del sur bonaerense. También se tiene que considerar un encarecimiento en el costo de transporte de las barcazas que vienen desde Paraguay, Brasil y Bolivia; la caída de los precios pagados internacionalmente por la mercadería argentina; y costos adicionales en la actividad industrial por este cúmulo de situaciones.

El principal factor que encarece los costos de exportación por la bajante recae sobre en la menor carga a las estipuladas de los buques que amarran en los puertos fluviales. Si bien el algunos barcos de gran calado pueden completar sus cargas en otros puertos, un gran número de menor envergadura no le resulta rentable hacerlo, por lo cual sale con un volumen más pequeño al previsto a cargar con un calado habitual de 34 pies de la vía navegable
Al respecto, los buques de tipo Handy size y Handy max representan el 36,28% del total de buques que ingresan. Los mismos cuentan con una capacidad de carga de 35.000 a 40.000 toneladas, mientras que los tanqueros ingresan para cargar de aceites o biodiesel, y representan el 15,04% del total.
Así, si en vez de cargar un buque con 40.000 toneladas, se lo carga con 35.000, el costo del flete ascendería hasta los US$ 73,25 la tonelada, un costo adicional de US$ 9,2 por tonelada. “Calculando de forma análoga para cada tipo de buque, para cada uno de los 6 meses bajo análisis, con sus correspondientes pérdidas promedio de acuerdo al calado imperante, se obtuvo un total de mayores costos de U$S 184 millones por el denominado falso flete”, indicó la BCR.
De todos modos, los barcos de gran calado, como pueden ser los Panamax, Supramax y Post-Panamax, que pueden cargar entre 50.000 y 65.000 toneladas y representan el 24,78% de los buques que ingresan a los puertos rosarinos, si les resulta redituable completar las cargas en otros puertos donde la profundidad de la vía navegable se lo permita.
“Toda mercadería que no puede cargarse en Rosario en buques grandes y deba completar su carga en los puertos del sur de la provincia de Buenos Aires, implica una pérdida para quien la está cargando, debido a que debe afrontar una mayor erogación en la compra de la mercadería”, explicó la BCR.
A partir de esto, aplicando el mayor costo de la mercadería al tonelaje teórico de carga perdido por culpa de la existencia de un calado de navegación inferior a la habitual o de diseño de la vía, la entidad bursátil rosarina obtuvo un resultado del costo extra de relocalización de carga de U$S 41,7 millones.
Otro tema es el aumento en el costo del transporte de mercadería por barcazas (principalmente soja) hasta los puertos rosarinos provenientes de Brasil, Paraguay y Bolivia, como consecuencia de que deben cargar un menor tonelaje. Por ejemplo, por cada pie que se pierde de calado aguas arriba, la capacidad de carga por barcaza cae en unas 100 toneladas. A partir de esto, la BCR estimó que el costo por tonelada de mercadería que baja desde Asunción se incrementa en unos US$ 7,2 toneladas, hasta los US$ 27,2 . Es decir, el costo de bajar la misma mercadería se encarece en un 36%.
“Considerado que se estima que bajarán por la Hidrovía para procesarse/embarcarse unas 478.000 de mercadería brasileña, unas 5,1 millones de toneladas de mercadería desde el Paraguay y 437.000 toneladas desde Bolivia” el costo asociado a la bajante se prevé en US$ 50 millones.
Menores precios y mayores costos de producción
Otros de los puntos a tener en cuenta en el análisis que realiza la BCR son los menores precios que recibe el complejo agroindustrial local tanto en harina como aceite de soja de producción local por los riesgos logísticos y de transporte que trae como consecuencia la bajante del Río Paraná y otros factores.
Según la plaza rosarina “existe un castigo en el precio de estos productos argentinos que se traduce en una presión a la baja de las primas FOB argentina en relación a otros orígenes, como el brasilero”, debido a un aumento de la oferta, costos extras generados por no poder cargar la totalidad de los buques, sumado al riesgo y la incertidumbre que acarrea la bajante.
Así, “dadas las toneladas de aceite de soja proyectadas a exportar en junio, julio y agosto, teniendo en cuenta el castigo de precio que posee el aceite de soja argentino, y considerando que el riesgo y la incertidumbre que acarrea la bajante explica el 10% del diferencial de precio, se tiene que el costo causado por la bajante en este rubro asciende a US$ 10.024.167”, afirmó la entidad.
Por último, están los costos adicionales en la actividad industrial del complejo oleaginoso del Gran Rosario producto de la ralentización del ritmo de embarques que genera inconvenientes operativos, saturación de almacenajes y demoras en el ritmo de la molienda, calculados en U$S 19,3 millones.
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