
Buenos Aires se ubicó entre las ciudades más baratas del mundo para los ejecutivos extranjeros. Según la última edición de un ranking global de costo de vida, elaborado por la consultora Mercer, la capital argentina pasó del puesto 153, que ocupó en 2020, al 168 en 2021. En esa posición, también es una de las ciudades más baratas de América Latina, por debajo de Santiago de Chile, Montevideo, Lima y México, entre otras capitales de la región.
El ranking de ciudades según su costo de vida 2021 mide el costo comparativo de más de 200 artículos en rubros como vivienda, transporte, entretenimiento, alimentos, indumentaria y artículos para el hogar. Esos datos son usados por las empresas para calcular las asignaciones para sus empleados cuando son transferidos al exterior. El ranking 2021 abarcó 209 ciudades.
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A nivel global, este año Asjabad (la capital de Turkmenistán) resultó la ciudad más cara para empleados internacionales, desplazando a Hong Kong al segundo puesto. El tercer lugar fue para Beirut, que ascendió 42 posiciones en el ranking como consecuencia de una grave y extensa recesión económica. En tanto, Tokio y Zúrich descendieron un lugar: pasaron del tercer y cuarto puesto, respectivamente, al cuarto y quinto, y Shanghái se situó en el sexto, uno más que el año pasado.
Otras ciudades que están entre las 10 más caras para empleados internacionales son Singapur (7), Ginebra (8), Beijing (9) y Berna (10). En el otro extremo de la lista, según la encuesta de Mercer, las ciudades más baratas del mundo para empleados internacionales son Tiflis (207), Lusaka (208) y Bishkek, que se sitúa como la más barata en el puesto 209.
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En América Latina, San Juan (89) se posicionó nuevamente como la localidad más costosa de la región, a pesar de haber descendido 23 posiciones como consecuencia de la deflación registrada en el segundo semestre de 2020 y una inflación muy baja a principios de 2021. Puerto España (91) fue la segunda ciudad más cara, seguida de Puerto Príncipe (92) que escaló 83 posiciones con una de las apreciaciones de moneda frente al dólar más consistentes.
Como sucedió con Buenos Aires —que bajó del puesto 153 al 168— , las ciudades de San José (124), Montevideo (132), Lima (150) y Ciudad de México (152) descendieron posiciones en el ranking. Brasilia, en el lugar 205, se ubicó como la ciudad más barata de la región, desplazando a Managua. Mientras que Santiago de Chile pasó del puesto 134 en 2020 al 108 en el ranking 2021.
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“Es importante mencionar que el ranking tiene un comportamiento natural y sufre movimientos todos los años. Es decir, no es que una ciudad se vuelve más cara o más barata per se, sino que se analiza el costo de su canasta de expatriados en términos relativos versus las demás ciudades”, detalló Agustina Resano, Líder de la Práctica de Movilidad para Mercer Argentina.
“Un elemento que tiene influencia en los movimientos de posición en el ranking es la paridad cambiaria. En los países de Sudamérica, por ejemplo, encontramos que el peso chileno se apreció respecto al dólar estadounidense versus el ranking anterior (de marzo de 2020), mientras que tanto el peso argentino como el peso uruguayo se depreciaron respecto al dólar en el mismo periodo. Esto produjo que Santiago recupere posiciones en el ranking. Si miramos América Latina en su conjunto observamos que el patrón se repite, es decir que las ciudades con monedas más apreciadas fueron las que escalaron posiciones en el ranking”, señaló Resano.
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De acuerdo al informe de Mercer, la pandemia del coronavirus sigue causando una “disrupción sin precedentes” en la movilidad internacional, lo que obliga a las compañías a reevaluar la forma en que gestionan a sus empleados en el exterior en un mundo pospandemia. “Tras varios años de esfuerzos por parte de las organizaciones para modernizar las estrategias de movilidad, estas comienzan a implementar formas alternativas de asignaciones internacionales y acuerdos de trabajo transfronterizos para mantener sus operaciones y sus fuerzas laborales en el exterior”, indicaron.
“El costo de vida siempre ha sido un factor a tener en cuenta al planificar la movilidad internacional; sin embargo, la pandemia ha sumado un nuevo nivel de complejidad, además de las consecuencias a largo plazo relacionadas con la salud y la seguridad de los empleados, las políticas de trabajo remoto y flexibilidad, entre otras consideraciones”, afirmó Ilya Bonic, presidente de la práctica de Career y director de Estrategia de Mercer.
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De las tradicionales asignaciones a largo plazo –es decir, el traslado de un empleado durante algunos años y su posterior repatriación a su lugar de origen–, la movilidad está cambiando a otros tipos de transferencias, como asignaciones a corto plazo, contrataciones internacionales en el extranjero, transferencias permanentes, trabajadores remotos internacionales y trabajadores independientes internacionales.
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