
Aunque el ministro de Economía, Martín Guzmán, suele hacer públicas sus fuertes diferencias con sus colegas del ámbito privado, existe una variable clave de la economía en la que están todos de acuerdo: como consecuencia del alto impacto de la segunda ola de contagios -producto a su vez de lento inicio de la campaña de vacunación-, la economía argentina detuvo su recuperación y ya no registrará crecimiento real durante 2021. Igual que los analistas privados, Guzmán también corrigió las proyecciones de crecimiento del PBI que manejaba con su equipo a principios de año, del orden del 7%, para retomar la letra volcada en el texto del Presupuesto: apenas 5,5%.
Esa estimación había sido realizada en agosto del año pasado, cuando todavía era muy incierta la fortaleza con que la economía retomaría la actividad tras el primer golpe de la pandemia. Con el correr de los meses, la reactivación lució más robusta que lo presupuestado y, al menos hasta febrero, todo indicaba que la proyección oficial había quedado desactualizada. El avance de la economía previsto a partir de entonces superaba incluso los 7 puntos porcentuales. Ese nuevo cálculo había generado entusiasmo en el Gobierno.
Sin embargo, la realidad del coronavirus volvió a cambiar todos los pronósticos. En sintonía con las estimaciones privadas que el Banco Central dará a conocer mañana en el habitual Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), fuentes oficiales reconocieron que la recuperación económica estará en línea con los cálculos originales, lejos de las expectativas que alimentaban en el verano. Eso significa que la economía ya no crecerá este año. Toda variación que registre el dato del INDEC corresponderá a lo que se denomina “arrastre estadístico” y que implica, en este caso, que aun cuando la economía argentina no supere el volumen de diciembre pasado, ese nivel ya implicaría un piso de 6% de “crecimiento” del PBI. Eso significa que difícilmente los distintos indicadores económicos actuales anoten alguna mejora. Será particularmente difícil que crezca el empleo y que se reduzca el nivel de pobreza, que en el contexto de falta de crecimiento y aceleración inflacionaria podría incluso empeorar en el primer semestre.
De ahí que Guzmán es, en definitiva, uno de los más grandes interesados en que el Gobierno avance rápido con la vacunación “con cualquier vacuna y todas las vacunas posibles”, aseguran en Economía.
Por lo pronto, Fausto Spotorno, director de la consultora OJF, confirmó que corrigió sus proyecciones para el relevamiento que se publica mañana. “La bajamos de 7% a 5,8%, todo arrastre estadístico”, dijo.
Para otros analistas, la situación es aún peor. A diferencia de varios de sus colegas, Fernando Marull no tuvo que corregir su proyección para este año porque, tal como explicó, “siempre fui un poco más pesimista”. Prevé que el avance será de 6% y que ese dato no sólo implica que se frenó el rebote sino que, incluso, la economía podría retroceder en la recuperación ya obtenida. Coincide en esa estimación la consultora Abeceb, donde afirman que “aún no corregimos” la pauta de apenas 5,9% publicada en el último REM.
En cambio, Camilo Tiscornia, de la consultora C&T, confirmó que corrigió hace pocos días, por segunda vez y siempre hacia abajo, el cálculo de PBI estimado para este año.
“Por impacto Covid, nosotros ya el mes anterior habíamos revisado a la baja la proyección, aunque pensamos que no iba a ser tan fuerte como terminó siendo. Y ahora volvimos a revisar un poco más a la baja, pero no sólo por el Covid sino fundamentalmente porque marzo dio un poco más abajo de lo que esperábamos”, explicó el economista.
Es que el dato oficial de avance de la actividad económica (EMAE) de marzo, que se conoció a mediados del mes pasado, aportó un anticipo de las malas noticias. Aún sin las restricciones más severas que comenzaron a regir en abril, ese mes el PBI registró el segundo retroceso consecutivo, de 0,2% respecto a febrero. En términos interanuales, el salto de 11,4% aporta poca información ya que la base de comparación (marzo 2020) fue muy baja producto de la cuarentena estricta que entró en vigencia el día 20 de ese mes. El dato de la variación mensual, sin embargo, generó preocupación y encendió el alerta por el freno que ya evidenciaba, incluso antes de las nuevas medidas, la recuperación económica.
“Pensamos que marzo iba a dar mejor, sobre todo por la producción automotriz, pero terminó dando caída. Por eso hoy estamos en 5,1% para este año, cayendo en mayo y junio como los peores meses y después recuperando en el segundo semestre, igual que el año pasado”, concluyó Tiscornia.
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