
La inflación desaceleró levemente en abril en relación con el pico de marzo y se ubicó en 4,1%, según informó este jueves el Indec. De esta manera, en los primeros cuatro meses del año la suba de precios acumulada alcanzó el 17,6% y le puso presión a la meta sostenida por el Gobierno, que espera un índice de 29% a lo largo del año. De esta manera, en el último año alcanzó un 46,3 por ciento.
El número difundido por el organismo estadístico está en línea con las expectativas que sostenían en privado desde el Poder Ejecutivo y las estimaciones de consultoras, tras el 4,8% registrado en marzo, que representó el índice más alto desde que Alberto Fernández asumió la Presidencia.
El sector con incrementos más elevados de precios fue Indumentaria (6%), seguido de Transporte (5,7%), Alimentos y bebidas y Equipamiento del hogar (4,3% en cada caso). Por debajo del promedio se ubicaron, Restaurantes y hoteles (3,9%), Salud (3,7%), Bienes y servicios varios y Bebidas alcohólicas y tabaco (3,6% cada uno), Vivienda (3,5%), Educación (2,5%), Recreación y cultura (1,5%), Comunicación (0,5 por ciento).
En los últimos doce meses, el sector que tuvo los ajustes de precio más altos fue, con mucha diferencia, el de Prendas de vestir y calzado, con una suba de casi 80% desde abril del año pasado. En segundo lugar quedó Transporte (52,6%), influenciado por los incrementos de combustibles, Equipamiento y mantenimiento del hogar (52%) y Recreación y cultura (50,8 por ciento).
El Ministerio de Economía precisó que “Alimentos y Bebidas subió 4,3% mensual abril vs. 4,6% en marzo; Prendas de vestir y calzado 6,0% mensual abril vs. 10,8% marzo; educación 2,5% mensual en abril vs. 25% en marzo; y recreación y cultura 1,5% mensual en abril vs. 5,3% en marzo”.
En el análisis por categoría, los precios regulados redujeron su suba hasta 3,5% mensual tras el 4,5% marzo. Por su parte, los estacionales desaceleraron hasta 2,2% mensual (en marzo habían escalado 7,2%), por una reducción en el ritmo de subas de Frutas y Verduras y un menor incremento de Indumentaria. La inflación núcleo (una canasta que descarta tanto regulados como estacionales), tuvo el mayor aumento de las tres categorías, con 4,6% mensual.
Según proyecciones privadas, desde mayo la inflación podría encarar un sendero de leve reducción mensual que la llevaría cerca de un 3,5% en mayo y de 3% desde junio, con una pendiente en caída al menos hasta septiembre, cuando tengan lugar las elecciones legislativas primarias.
La dinámica inflacionaria de los últimos meses marcó una aceleración notoria desde octubre, cuando el índice de precios superó el 3% mensual y no volvió a perforar ese piso. Al dato de ese mes (3,8%), le siguieron noviembre (3,2%), diciembre y enero (4%), febrero (3,6%), marzo (4,8%) y el último de abril, de 4,1 por ciento.
Una de las explicaciones ensayadas por el Gobierno sobre la situación de los precios y particularmente de los alimentos estuvo vinculada con la suba de los precios internacionales de los commodities, una preocupación que ayer volvió a expresar el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas.

El funcionario dijo estar “preocupado por la situación de los precios”, y aseguró que se trabaja para que la inflación vaya hacia la baja y llegar con ofertas de alimentos más accesibles para los sectores con menores ingresos. Además, consideró que el aumento de los precios internacionales “genera presión” en los valores de los productos comestibles.
Este mes también será un mes con presión inflacionaria, ya que se aplicarán incrementos en los combustibles y se espera que también haya reajustes de tarifas de luz y gas, así como también en la medicina prepaga. De todos modos, ya parece de imposible cumplimiento la meta presupuestaria del 29% fijada por el Ministerio de Economía; en este sentido, los analistas creen que rondará entre el 45 y el 50 por ciento, muy cerca del 53,4% del 2019.
Desde la salida de la convertibilidad en 2002, el país vive bajo un régimen de inflación crónica, que la llevaron a ocupar el segundo lugar en la región después de Venezuela, que desde hace unos cuatro años experimenta un cuadro de hiperinflación. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una inflación de 5500 por ciento para el país que gobierna Nicolás Maduro.
De hecho, el registro de abril del IPC del Indec supera al conjunto de países sudamericanos, con la excepción de Venezuela, ya que la mayoría registró cifras menores al 1% y, en algún caso, hasta deflación, más allá de la orientación ideológica de cada gobierno; la suba en los alimentos, mencionada por el Gobierno como uno de los factores que explica este fenómeno a nivel local, en realidad acompaña al alza general de precios en varios países productores y exportadores de estas materias primas.
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