
El dólar libre fue por lejos la mejor inversión del 2020. Arrancó el año a $ 78,50 y lo cerró a $ 166, lo que representó un alza de nada menos que el 110%. La suba triplicó la inflación del año, pero además significó un fuerte incremento de la brecha cambiaria en relación al dólar oficial.
La evolución del único dólar que realmente se puede operar sin restricciones en la Argentina refleja básicamente dos situaciones: la gran expansión monetaria que se dio a lo largo del año –en especial para atender la pandemia pero no exclusivamente- y las restricciones crecientes para operar en el mercado oficial. El cepo recargado derivó mucha demanda de dólares al mercado informal y eso terminó por acelerar la suba en la última parte del año.
El dólar libre terminó, sin embargo, por debajo del pico que había tocado a fin de octubre, cuando llegó a los $ 195. Pero a partir de allí se produjo un retroceso que llegó a más de 25%, para repuntar en las últimas jornadas del año. El cobro del medio aguinaldo fue señalado como una de las razones principales que justificaron el salto pero además en los últimos treinta días el Central emitió $ 350.000 millones vía distribución de utilidades.
En las últimas semanas , incluso, se separó de las otras cotizaciones. Por ejemplo, el dólar Bolsa finalizó el 2020 a $ 140, un 15% más barato. Claro que se mantienen una serie de restricciones que hacen que muchos inversores no puedan acceder a divisas a través de la operatoria bursátil. Quienes no están habilitados a operar en ese mercado terminan indefectiblemente en el denominado “dólar libre”, el único que permanece sin restricciones de acceso.
En el medio de este verdadero temblor cambiario, Alberto Fernández declaró a fines de octubre: “Devaluar es muy fácil, pero es una máquina de generar pobreza”. El Presidente se refería en realidad al dólar oficial, que mantuvo una trayectoria en línea con la inflación del año. A lo largo del 2020 subió desde $ 63 hasta $ 89,25, un incremento del 42,5% superando a la inflación del año. Según los principales consultores, el aumento de los precios al consumidor en 2020 se ubicó alrededor del 36%.
El Gobierno procura evitar un salto brusco del dólar oficial para evitar que se produzca un mayor impacto inflacionario. Sin embargo, no es fácil lograrlo con una brecha con el tipo de cambio libre del 100%. Esta diferencia produce desaliento para que los exportadores liquiden y, al mismo tiempo, impulsa a los importadores a comprar todo lo posible mientras se mantiene el acceso al tipo de cambio oficial, mucho más barato.
Para adelante, no resultará sencillo para el Gobierno mantener al mercado cambiario bajo control. La razón principal es que continuará la fuerte emisión monetaria, que en 2020 llegó a 2 billones de pesos para cubrir el déficit fiscal. Pero las proyecciones para 2021 no son mucho mejores. El rojo fiscal está proyectado en 4,5% del PBI, a lo que debe sumarse el pago de intereses de la deuda del Tesoro y el rojo cuasifiscal, es decir los intereses de las Leliq y los pases pasivos. En total, el año que viene habrá que cubrir prácticamente 10 puntos del PBI entre el agujero de las cuentas públicas y los pagos de intereses. Una porción importante de esos 4 billones de pesos provendrá una vez más de la emisión del BCRA.
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