
El enjambre de cuentas y contraseñas que aparece en la computadora y el celular de ciertos usuarios financieros, tanto de bancos como de billeteras virtuales, puede desalentar su aprovechamiento. Una nueva app promete unificar todas las operaciones y transferir dinero sin la necesidad de memorizar tantas claves y, a la vez, compatibilizar el mundo bancario con el servicio fintech.
El servicio se llama Ank y consiste en una app en la que una persona puede cargar todas las cuentas bancarias o virtuales (con CBU o con CVU) y transferir dinero a sí mismo o a otros con menos pasos intermedios. “En los últimos años hubo muchas fintech que apuntaron a los no bancarizados, a los jóvenes que recién ingresan al sistema financiero. Vimos que había una necesidad de otro tipo: en lugar de ofrecer una cuenta más o una nueva tarjeta, ofrecemos una manera más fácil de usar todo lo que ya tienen” señaló Leonardo Rubinstein, CEO de Ank, la fintech del Grupo Itaú Unibanco.
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“Nos enfocamos en la frustración que a veces aparece al usar todos estos productos. Armamos una solución para enviar dinero a cualquier cuenta bancaria o virtual sin token, sin claves supercomplejas que además se vencen, sin claves de coordenadas. Y no hace falta que quien lo recibe tenga Ank. Es un sistema abierto e interoperable”, explicó Rubinstein.
El servicio es gratuito y si el receptor del dinero tiene instalada la aplicación Ank en su teléfono, ni siquiera hace falta saber su CBU o alias CBU; se le puede enviar dinero solamente sabiendo su número de celular o su mail. En este caso, hacer una transferencia de dinero es tan sencillo como enviar un Whatsapp.
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En los testeos del producto, una de las funciones más valoradas de Ank fue la de transferir con mayor simpleza fondos desde una cuenta bancaria hacia las propias cuentas de sus billeteras virtuales. Al tener todas las cuentas cargadas en una única app y sin otras contraseñas, la transferencia se realiza en segundos.
En una segunda etapa, Ank permitirá también cargar las tarjetas de crédito y de débito y se meterá en el mundo de los pagos a comercios. Por el momento, está centrado en el negocio de los pagos entre personas. Pero sin brindar un nuevo medio de pago. “No hace falta lanzar una nueva tarjeta, una cuenta o un préstamo, ese segmento ya está casi comoditizado”, apunta Rubinstein, quien destaca que “hay que poner el foco en el usuario”. En su visión, faltaba un servicio orientado a los bancarizados y las restricciones de la pandemia aceleraron la necesidad de transferir con mayor simplicidad.
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Itaú es uno de los casi 30 bancos que forman parte de Play Digital, la empresa que antes de fin de año lanzará Modo, una nueva billetera electrónica común a todos ellos. Según se anunció, Modo tendrá entre sus principales atributos las transferencias de persona a persona sin necesidad de cargar un CBU o un alias CBU; alcanzará con que ambos se registren mutuamente como contactos telefónicos y que tengan instalada la app.
En Ank, según explica Rubinstein, ven con buenos ojos la aparición de Modo, ya que ambas comparten una visión openbanking, en las que las fintech se apoyan en la infraestructura de los bancos. Para el usuario, marca dos diferencias: “Hasta donde conocemos, desde Modo se podrá enviar dinero a quien tenga una cuenta de alguno de los bancos de Modo; desde Ank, se podrá enviar a cualquier cuenta, bancaria o virtual. Además, para recibir dinero a través de Modo, también tengo que tener Modo; para recibir dinero con Ank, no”.
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Asimismo, el ejecutivo agregó que Ank está “completamente alineada” con el proyecto “Transferencias 3.0”, que el Banco Central tiene en elaboración para expandir los pagos digitales.
El lanzamiento tiene aspiraciones regionales. Ank arranca su actividad en la Argentina y aspira a escalar sumando a otros países de América latina. Rubinstein deja en claro que aunque pertenecen al grupo Itaú, la compañía es independiente en términos estratégicos, por lo que su primer target no se basará entre los clientes del banco brasileño. “No conozco son sus planes”, dice en referencia a lo que el Itaú maneja en materia de apps para sus clientes.
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Bancos y fintech
Ese formato a través del cual una fintech tiene a un banco como principal impulsor pero a la vez tiene planes de negocios, management y estrategias completamente diferenciadas y autónomas, ya se había dado en otros casos. Es lo que ocurrió con Naranja X, la fintech de Tarjeta Naranja, cuyo accionista es el Grupo Galicia. Naranja X acaba de lanzar una tarjeta prepaga Visa, que funciona con el saldo que puede cargarse con transferencias desde cualquier cuenta de bancos o fintech, o bien en efectivo a través de redes de cobranza o de las 200 sucursales de Naranja. Permite adherir débitos automáticos, cargar celulares y tarjetas de transporte, pagar suscripciones online y retirar cash en cajeros automáticos. En el lanzamiento, colocó 70.000 tarjetas entre los 5 millones de usuarios de Naranja.
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Otro caso es el de Nubi, una fintech surgida en 2017 con el apoyo de Banco Comafi pero con la ya mencionada autonomía en cuanto a su estrategia. Nubi tuvo como eje central su alianza con PayPal, que facilita a muchos argentinos el uso del gigante mundial de los pagos digitales. Pocos meses atrás cerró un acuerdo con Visa para complementar la billetera digital con una tarjeta prepaga, transformándose en el primer emisor no bancario de ese plástico en el país. Nubi Cuenta permite hacer pagos tanto en el comercio electrónico como en el físico, entre otras operaciones.
Las características se repiten: pagos y transferencias simples, gratuitas para el usuario, con el celular como protagonista excluyente. El respaldo de un banco no quita que la empresa, y sus servicios, deban tener una impronta fintech para poder despegar. “Juntamos lo mejor de los dos mundos. Con Itaú logramos combinar la agilidad de un startup de tecnología, con la solidez de un banco líder en Latinoamérica”, dijo Rubinstein.
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