Orlando Ferreres: “Que se esté pensando en un billete de $5.000 es un adelanto de que puede venir un cambio de moneda”

El ex viceministro de Economía le dijo a Infobae que debido a la inflación que tiene Argentina es necesario hacer algún cambio en la política monetaria. “El hecho de tener una inflación alta hace necesario ajustar el valor del dinero”, remarcó

Para Ferreres, la economía doméstica tiene muchos parches y los argentinos están sobreviviendo esperando que venga algún plan general.
Para Ferreres, la economía doméstica tiene muchos parches y los argentinos están sobreviviendo esperando que venga algún plan general.

Que se esté pensando en un billete de $5.000 es un adelanto de que puede venir un cambio de moneda”, aseguró en diálogo con Infobae el ex viceministro de Economía y consultor Orlando Ferreres. Según el titular del OJF y Asociados, el contexto inflacionario y la posibilidad de que Banco Central aumente el valor máximo de los billetes en circulación podría ser la antesala de un nuevo cambio de signo monetario, el sexto en los últimos 139 años en Argentina

Si bien el Gobierno admite ahora la posibilidad de emitir billetes de $ 5.000, el tema despierta resquemores en sectores de la coalición gobernante porque implicaría reconocer la pérdida de valor de la moneda debido al efecto de un persistente aumento de precios que no cesa aún en un contexto de fuerte recesión y controles cambiarios.

La posibilidad de que se aproxime aceleradamente el camino para el sexto cambio del signo monetario desde 1881, se da en un momento de un aumento nominal del gasto público y de la multiplicación por 10 del déficit fiscal en agosto respecto del registrado un año antes, más allá del fenómeno de la caída de los ingresos tributarios por la pandemia de Covid-19 y la consecuente depresión económica.

En ese sentido, Ferreres afirmó que el país “tiene muchos parches y los argentinos están sobreviviendo esperando que venga algún plan general".

- En los últimos 139 años Argentina cambió cinco veces de moneda. ¿Cree que podría llegar una sexta denominación?

- Desde 1991 tenemos la misma moneda pero la hemos destrozado. Tuvimos una época en la que la moneda argentina era una de las más firmes del mundo. Tal es así que en Alemania decían que si uno quería tener poder de compra a través del tiempo tenía que comprar la moneda local. Hablamos de la década del 20 del siglo pasado. Hemos tenido una historia buena que después se convirtió en un desastre por el creciente gasto público y la corriente emisión de dinero, que es lo que llevó a devaluar la moneda da tal manera.

- Cada vez que el BCRA amplia el menú de billetes parece anticipar la llegada de este cambio de signo monetario. ¿Qué piensa al respecto?

- Es una idea que no sé su llegará rápido, pero posiblemente lo van a tener que hacer y en el extranjero seguramente se emitan los billetes. No sé si el Banco Central está pensando en hacerlo localmente o van a tener que contratar a Brasil, Chile o España para fabricar los billetes de $5.000 que se van a necesitar a partir de ahora. Cuando emitan el billete de $5.000 será un adelanto de un posible cambio de moneda en algún momento.

"Desde 1991 tenemos la misma moneda pero la hemos destrozado bastante", aseguró el ex viceministro de Economía Orlando Ferreres.
"Desde 1991 tenemos la misma moneda pero la hemos destrozado bastante", aseguró el ex viceministro de Economía Orlando Ferreres.

No se sabe si vamos a una nueva denominación de la moneda, sería la sexta. Cuando un peso era equivalente a un dólar, hasta 2002, teníamos que 100 dólares eran 100 pesos. Hoy 100 pesos dividido 150 dólares no significa nada. Yo creo que ahora va a ser necesario hacer algún cambio. Estamos hablando de que 100 dólares significan hoy 15.000 pesos. Evidentemente teniendo un billete de máxima denominación de $1.000, no es nada. Eso genera un ambiente de mucho volumen y poco valor.

Hemos tenido una historia buena que después se convirtió en un desastre por el creciente gasto público y la corriente emisión de dinero, que es lo que llevó a devaluar la moneda da tal manera

- ¿Qué efecto tiene sobre la población retrasar la emisión de billetes de mayor denominación?

- La gente tiene miedo de gastar el dinero. Por eso es que Cristina Kirchner no quiere emitir dinero nuevo. El hecho de tener una inflación alta, que por ahora no es tan alta, hace necesario ajustar el valor del dinero. En Argentina no estamos llegando a un 2% de inflación como en Estados Unidos. Acá va a haber siempre entre 30 y 50 por ciento. Cada año perdemos, en promedio, la mitad del valor del dinero.

Hoy 100 pesos dividido 150 dólares no significa nada. Yo creo que ahora va a ser necesario hacer algún cambio

Quince mil pesos es el valor que habría que establecer para tener el valor equivalente a lo que significaban 100 dólares en 2001-2002. Hay que tener en cuenta que en ese momento se había desgastado bastante el poder de la convertibilidad. Por lo menos en un 30 o 40%. Fue cuando Brasil devalúo 40% en enero de 1999 y Argentina no devaluó nada. El país entonces quedó desviado en ese porcentaje respecto a la moneda brasileña. Después, De la Rúa no quiso devaluar y terminamos mal.

- ¿Cómo afecta a la economía argentina ese contexto?

- Ahora tenemos muchos parches y estamos sobreviviendo esperando que venga algún plan general. Que salgan las 60 medidas que se anunciaron hace dos meses y que todavía no están. No sabemos cuál es el plan que tiene Argentina para el futuro, ni en qué basarnos. Tratan de darnos una imagen de que no hay ningún plan y de que el Presupuesto es una “sarasa”. Todas estas cosas no ayudan a ser creíbles. La inflación es un poco menor porque no hay cambio de moneda. La gente trata de cuidar los 1.000 pesos como billete de máxima denominación. Cuando ve que la plata no dura, empieza a gastar los billetes de 1.000 pesos. Si salieran los de $5.000 se gastarían mucho los de $1.000. Eso es psicológico y no tiene mucha relación con la teoría cuantitativa del valor de la moneda.

- ¿Qué rol juega la presión tributaria que hay en Argentina y el trabajo en negro?

- El trabajo en negro quiere decir que se aporta menos a la AFIP, hay trabajo informal que no paga impuestos. Las empresas tampoco declaran todo y eso juega en contra del equilibrio fiscal. Si hubiera menos presión fiscal nos encontraríamos evidentemente en una zona más tranquila porque todos pagaríamos menos, estaríamos más cómodos. Habría un margen para la rentabilidad. En cambio, así como estamos hoy, prácticamente trabajamos para el Gobierno y no nos queda casi nada. Es muy alta la presión tributaria.

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