
Después de dos meses con notable derrumbe de la actividad productiva y comercial, y en línea con los indicadores de junio del Indec de la construcción y la industria manufacturera, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registró en el sexto mes del año un punto de quiebre en el ritmo de cierre de empresas y destrucción de empleos que había captado desde el inicio de la cuarentena plena en abril.
De todas formas, más de tres meses pleno de aislamiento social preventivo y obligatorio por la llegada del COVID-19 determinó que al cierre del primer semestre se observara la persistencia de 13.353 empleadores que se mantuvieron cerrados y que por tanto no pudieron cumplir con los aportes y contribuciones al sistema de jubilaciones de 259.717 trabajadores asalariados registrados en todo el país.
Con la modesta reapertura de 5.193 empleadores, la baja acumulada en los últimos 12 meses fue de 19.968, a 525.700, el nivel más bajo en más de una década; mientras que los puestos de trabajo formales en relación de dependencia se redujo a 7,62 millones, 327.326 menos que un año antes.

La respuesta de cada sector
Si bien el segmento de los servicios se mostró en junio como el más activo, con el avance de las autorizaciones a las actividades barriales y con baja dotación de personal y mínima dependencia del uso del transporte público de pasajeros, se reincorporaron en ese segmento 3.581; en términos relativos el aumento respecto de mayo de 0,9%, levemente inferior al 1% en que subió el conjunto de los productores, con 1.628 establecimientos.
De todas formas, en comparación con los valores que el SIPA registró antes de la cuarentena, en marzo 2020, salvo los casos de las empresas vinculadas con la actividad agropecuaria primaria y la enseñanza, en todos los casos persisten cierres.
Las ramas más afectadas, por su característica de concentrar población, son la gastronomía y las empresas de servicios turísticos, con más de 12%, y explican con 3.332 cierres más del 25% del total que persiste inactivo. Le siguieron los servicios artísticos, culturales y deportivos 6,8%; y la construcción con baja de 5,2 por ciento.
Mientras que las más resilientes fueron los sectores dedicados al servicio público de electricidad, gas y agua, sistema de salud e incluso la industria manufacturera, aunque también acusaron caídas en comparación con los registros de tres meses antes.
Una de las consecuencias más negativas que trajo la cuarentena extendida fue que afectó a las empresas pequeñas, con hasta 25 empleados a cargo, al punto de que en conjunto representaron el 90% del cierre de establecimientos, y donde se concentran los atrasos en el pago de los aportes y contribuciones de su personal.
La mayor pérdida de puestos se concentró en las empresas medianas y grandes
Las pequeñas y medianas empresas, hasta 25 trabajadores en relación de dependencia (incluidos como empleadores a los consorcios con personal a cargo), representan en la Argentina más del 98% del total de 525.700 establecimientos activos, mientras que su contribución a la generación de puestos asalariados se reduce a menos del 25% de los 7,62 millones de personas captadas por el SIPA según el ingreso de la ocupación principal.
De ahí que al medir el impacto de la cuarentena sobre el empleo registrado arroja como resultado que mientras en el caso del empleador con un trabajador a cargo aumentó en 3.420, único caso, a 198.221 puestos, principalmente correspondiente al segmento de encargados de edificios; y el total de establecimientos con hasta 25 personas asalariadas redujo la nómina en 70.744; el resto la achicó en unas 189.000, de las cuales 69.275 pertenecían a empresas en el rango de 101 hasta 500 empleados.
En el agregado general significó el recorte de 4,1% de la nómina en comparación con un año antes, con un total de 327.326 puestos en relación de dependencia, aunque 4 de cada 5 bajas anotadas en ese período se originaron desde la irrupción del COVID-19 y la consecuente determinación de la cuarentena estricta que aún se mantiene para diversas actividades y el desplazamiento de los trabajadores con el uso del transporte público.
Cabe notar que los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) representan alrededor de la mitad de los puestos de trabajo en todo el país, en blanco y en negro, y considera al empleado según el ingreso de la actividad principal, de ahí que en términos del real impacto de la cuarentena sobre el agregado del mercado laboral se estima aún más contractivo, dado que las actividades marginales y precarias, como el cuentapropismo habrían sido la más afectadas en cantidad y más aún en términos porcentuales.
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