Un palacio francés, una aldea medieval y una estancia histórica buscan sobrevivir a la cuarentena

Sus propietarios contaron a Infobae cómo resisten los fuertes embates de la crisis económica, tras casi 4 meses sin trabajar

sblardone@infobae.com
La imponente fachada del Palacio Sans Souci, en Victoria (Google Street View)
La imponente fachada del Palacio Sans Souci, en Victoria (Google Street View)

En medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio -que ya lleva más de 4 meses - la crisis se acelera y la economía argentina se encamina a sufrir un histórico derrumbe. Si bien todas las actividades sienten sus efectos nocivos, y miles de negocios y empresas ya tuvieron que bajar la cortina para siempre, otros resisten como pueden y ya tienen armados sus protocolos para cuando el Gobierno les permita su reapertura.

A continuación, los testimonios de tres empresarios que se enfrentan a diario, cara a cara, con la voraz crisis y que esperan con ansias el día en que les permitan volver a trabajar.

Palacio Sans Souci:

En 1911, los hermanos Carlos María, Josefina y Elisa de Alvear -casados con Mercedes Elortondo, Matías Errázuriz y Ernesto Bosch respectivamente- viajaron a París, donde contrataron al arquitecto de moda: René Sergent, considerado el mejor de la época en estilo neoclásico y versallesco. Sergent diseñó el Palacio Sans Souci, ubicado en Victoria, partido de San Fernando. Los jardines fueron diseñados por el paisajista francés Carlos Thays.

Una vez en Buenos Aires, Sergent no solo construyó el Palacio Sans Souci, sino que también fue el autor del Palacio Bosch, donde se encuentra la residencia oficial del embajador de los Estados Unidos, y el Palacio Errázuriz, donde funciona el Museo de Arte Decorativo.

Años después, la familia Alvear donó el Palacio a la Curia y, posteriormente, terminó abandonado. Incluso, con vagabundos viviendo en su interior, ya que había sido prácticamente desmantelado, con la consiguiente pérdida de muchos objetos de valor. En 1964, fue comprado por la familia Durini y fue restaurado por completo por la arquitecta, María Josefina Barra de Durini. Las obras duraron 10 años, pero esta joya arquitectónica logró recuperar todo su esplendor.

En diálogo con Infobae, Miguel Nougués -nieto de la arquitecta que lo restauró y vicepresidente de Sans Souci Sociedad Anónima- contó cómo uno de los sitios más emblemáticos de Buenos Aires para la realización de casamientos y fiestas, atraviesa la situación actual y qué perspectivas analiza a futuro para quienes se dedican a esa misma actividad.

En términos de facturación, el 60% proviene de la realización de eventos sociales y corporativos, como casamientos, cumpleaños, lanzamientos de productos, fiestas de empresas, seminarios, etc. Otro rubro que está muy caído y que nos afecta es el de las filmaciones y fotografías, ya que el Palacio se utiliza como locación para grabar distintas producciones nacionales e internacionales de publicidad, cine y televisión, como por ejemplo la reciente tira, “Argentina: Tierra de Amor y Venganza”. Aquí, la tuvimos a Madonna grabando la película que hizo bajo la dirección de Alan Parker.

El restaurante, que se llama La Taberna del Palacio, también está cerrado. Durante todo el año allí se llevan a cabo cenas temáticas, con maridajes de vinos. Actualmente y al igual que lo hacen otros restaurantes, se encuentran trabajando en la venta a futuro, con el lanzamiento de vouchers con importantes descuentos, para que los clientes puedan usarlos en la reapertura. Mientras transcurre la cuarentena, Nougués ya está armando el protocolo relacionado con la higiene del personal de cocina y de servicio, con una mayor distancia entre las mesas, un menú digital y mucho alcohol en gel.

El nuevo desafío será el armado de los protocolos, donde las mesas y los invitados puedan respetar las distancias recomendadas
El nuevo desafío será el armado de los protocolos, donde las mesas y los invitados puedan respetar las distancias recomendadas

Otro punto que también está vedado ahora para el Palacio son las estadías diarias, semanales o de fin de semana, que se realizan durante todo el año en la distinguida suite Iberá, la misma que utilizan los novios para prepararse para su boda y luego pasar la noche de bodas. Sin embargo, no todas son malas noticias, ya que el Sans Souci cuenta con 14 departamentos de distintos tamaños que se utilizan para vivienda y que, afortunadamente, se encuentran ocupados en su totalidad. Eso se convirtió en su único ingreso fijo, a pesar de que los contratos son de duración variable.

La situación es complicada porque el rubro principal del Palacio, que es el de los eventos sociales y corporativos, está muy afectado. Se están haciendo muchas reprogramaciones de eventos para 2021. Solo algunos están quedando para el último trimestre de este año, pero no sabemos si también vamos a tener que reprogramarlos. El problema principal es que no tenemos un horizonte para saber en qué momento se van a rehabilitar los eventos. Entendemos que la reapertura del restaurante va a ser antes y que luego podremos hacer eventos pequeños, de hasta 70 personas. Por eso, estamos diagramando una nueva comercialización para estos acontecimientos sociales y empresariales, que se llevarán a cabo en la planta baja y estarán divididos por módulos. De ese modo, pueden hacerse de manera simultánea, con distintas combinaciones de salones y de jardines”, relató Nougués.

El punto fuerte del Palacio siempre fueron los casamientos de 200 a 400 invitados -Carolina “Pampita” Ardohaín, Wanda Nara y hasta Martín Redrado tuvieron allí sus respectivas bodas de ensueño- que ahora serían de realización imposible, al menos en el corto plazo. Francis Ford Coppola estuvo alojado en el departamento Tórtola y Bon Jovi también vivió unos días en el Palacio. Incluso, Madonna fue una de sus ilustres visitantes, cuando filmó una parte de la película “Evita”. Además, cantantes como Abel Pintos, Lali Espósito o Tini Stoessel grabaron algunos de sus videoclips.

Una vista aérea del imponente Palacio Sans Souci, ubicado en Victoria, partido de San Fernando
Una vista aérea del imponente Palacio Sans Souci, ubicado en Victoria, partido de San Fernando

“Estamos mirando lo que en este rubro hacen en otros países y vemos que se habla mucho de las microwedding, donde las bodas se llevan a cabo con un máximo de 50 personas y el resto de los invitados participa vía Zoom. Así, se están haciendo ahora los casamientos en Australia y en el Reino Unido. Con esto se necesita un cambio de mentalidad de la clientela, porque también es un cambio de paradigma. La gente piensa que las cosas van a volver a ser exactamente igual que antes: te dicen que se quieren casar como se podía hacer hasta marzo. Si hay una vacuna, todo se va a poder hacer como antes, pero mientras tanto, no. El cambio de la mentalidad va a llevar un tiempo y la gente tiene la ilusión de poder hacer un casamiento como se hizo siempre”, indicó.

Pero, ¿quién querría hacer una gran fiesta de cumpleaños o un casamiento sin la tradicional pista de baile? “Los clientes quieren seguir haciendo todo igual que antes y, por ejemplo, cuando uno le plantea que en la pista de baile habrá que usar barbijos, no aceptan la nueva situación. Estamos teniendo algunas reservas para el segundo semestre de 2021, se supone que para ese entonces la situación estará normalizada. Para los eventos pensamos en la separación de las mesas. En una mesa de 10 personas, sentaremos sólo a 5. El tema del baile es un punto complicado en este contexto, porque tiene que ser con barbijos. Por eso, estamos pensando en algo artístico como máscaras venecianas. También, incorporaremos túneles sanitizantes, el control de temperatura al ingreso, alcohol en gel en las mesas, una limpieza permanente de los baños, etc. Buscamos extremar las medidas de higiene y de distanciamiento, tanto en las mesas como en el baile”, afirmó Nougués.

El empresario explicó que pagó sueldos con el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, conocido como ATP, donde el Estado se hace cargo del 50% de los salarios, pero pide que ese beneficio continúe mientras se reanude su actividad. Además, al igual que la mayoría de los empresarios, solicita que se tomen medidas para disminuir la carga impositiva y la rebaja de los servicios públicos.

“Estamos trabajando en protocolos, tanto para los eventos más chicos como para los más grandes. Pero no tenemos aún un mensaje claro del Gobierno sobre en qué momento se volverán a habilitar los eventos. Hay una gran incertidumbre y ningún sector tiene una fecha de reapertura. Le pedimos ayuda al Estado y estamos pagando los salarios con el ATP. Pedimos un préstamo bancario para PYMES, para tratar de mantenernos a flote hasta que se aclare el panorama. Ahora estamos pagando los sueldos con normalidad pero con la ayuda del Estado, y no sabemos por cuánto tiempo se va a mantener”, sostuvo. “Desde el Gobierno no hay un mensaje claro y pareciera que este sector no les importa especialmente o, por lo menos, no es prioritario. Sin embargo, se trata de un sector que da mucho trabajo con empleos directos e indirectos, porque en un casamiento -por ejemplo- hay una gran cantidad de rubros que participan como los ambientadores, los DJs, los iluminadores, los maquilladores, las barras de cócteles, los sonidistas... Es mucha gente y no tiene el respaldo de una empresa: si no trabajan, no facturan. Es una situación muy complicada”.

“El 13 de marzo fue la última noche del restaurante y el 14 hicimos el último casamiento. Tengo una luz de esperanza de que esto va a repuntar: el tema es aguantar hasta que repunte”, expresa con una clara mezcla de preocupación e ilusión.

Una vista imponente del Palacio Sans Souci durante la fiesta de casamiento de Pampita y Roberto García Moritán
Una vista imponente del Palacio Sans Souci durante la fiesta de casamiento de Pampita y Roberto García Moritán

La aldea medieval Campanopolis:

Después de muchos años de trabajo, creatividad y esfuerzo, el sueño de Antonio Campana, se hizo realidad. Emplazada en González Catán y a solo 30 minutos de Capital Federal, se erige una maravillosa aldea medieval formada por un grupo de construcciones unidas por callejuelas adoquinadas, pasajes, recovecos y lugares secretos, que nada tienen que envidiarle a las que se encuentran en aquellos pueblos perdidos de Europa.

Justamente, los diferentes estilos del medioevo europeo se unieron para producir un ecléctico estilo propio, que se observan en cada una de sus Doce Casitas del Bosque. Lagos, fuentes, puentes de quebracho, islas, muelles, una capilla colonial, una locomotora con vagones, un molino de viento holandés, el Museo de las Rejas, la Casa de Piedra, el Museo de Madera y la Casa de Escoria son sólo parte del gran encanto de esta aldea medieval, llena de magia y fantasía. Además de los clásicos recorridos por Campanopolis, donde un guía cuenta la historia de cada sitio, se pueden hacer desde casamientos y fiestas de quince años, eventos sociales y empresariales, y hasta sesiones de fotografía y video debido a sus imponentes locaciones.

Susana Giménez grabó allí la apertura de uno de sus programas y aterrizó a bordo de un helicóptero, en el helipuerto de Campanopolis. Además, en 2007 uno de los hijos de Ricardo Montaner, Héctor, celebró su casamiento y dio el “sí quiero” en la capilla colonial. También, el ex director técnico de Boca, Carlos Bianchi, festejó su cumpleaños y hasta se grabaron varias escenas de la tira juvenil “Chiquititas”.

Campanopolis, el sueño hecho realidad que construyó Antonio Campana, en González Catán
Campanopolis, el sueño hecho realidad que construyó Antonio Campana, en González Catán

Su fundador falleció en 2008, pero su hijo Oscar Campana trabaja a diario para que el lugar no pierda ni un ápice de la esencia que dejó su padre, y que se respira en cada rincón. Pero la cuarentena llegó también a este gran parque, construido sobre un enorme predio al aire libre y, desde entonces, sus puertas se cerraron por primera vez en 40 años. Nadie sabe hasta cuándo.

“Cerramos apenas se anunció la cuarentena. Espero que sea una de los primeros lugares que se pueda reabrir, apenas se pueda circular. Acá, por ejemplo, podés sacarte la foto de los 15 años. Sólo viene la quinceañera, la madre y el fotógrafo. No hay contacto con otras personas. Los fines de semana tenemos visitas guiadas y son al aire libre. Estar caminando por una plaza y estar caminando por acá, es lo mismo. Espero y confío que, cuando se pueda volver a circular libremente, vaya a ser así”, le contó Oscar Campana a Infobae.

“Veo complicado al fútbol y los recitales, pero me da la sensación de que cuando esto se acomode un poco la gente va a poder venir, claro que manteniendo la distancia. Creo que serían visitas con un protocolo normal, con barbijos y que hasta podrían sacárselos, porque acá solo se visitan las construcciones, mientras una persona explica por parlante cómo se hizo el lugar”, dijo pensando en la reapertura.

Una impactante vista aérea de Campanopolis, que muestra la inmensidad de esta sorprendente aldea medieval
Una impactante vista aérea de Campanopolis, que muestra la inmensidad de esta sorprendente aldea medieval

Campana afirma que la situación económica es muy compleja pero que hasta ahora pudo afrontar todos los gastos y el pago de los sueldos con sus ahorros. “Está muy trillado el tema, pero económicamente es muy difícil llevar adelante la situación. Tengo un montón de gastos como gasoil para los tractores, la reparación de las máquinas para cortar el pasto, siempre hay que cambiar un caño, un techo o una chapa; pagar los sueldos, la seguridad privada, las cargas sociales, los seguros... Hay un sinfín de impuestos cuando trabajás de manera ordenada y hay que afrontarlos todos los meses. Ya estamos acostumbrados a no ganar, pero por lo menos, que no tengamos que perder”, expresó.

“Ya veníamos de momentos difíciles desde hace 30 años. Gobierne quien gobierne, siempre y para todos, todo es difícil. Imagináte ahora con este lío”, indicó el empresario.

“Todo lo que podrían darnos para pagar menos, para mí sería extraordinario. Estoy manteniendo el lugar con alguna reserva económica y esperando que todo esto se solucione lo antes posible. Soy muy optimista y tuve un padre que también lo era. Se recuperó de cuatro operaciones de cáncer. Trato de buscar oportunidades, de no llorar, de ir para adelante y de dar gracias a Dios de que estoy vivo. Creo que, detrás de todo esto, Dios nos va a dar una gran oportunidad a todos. Soy creyente y lo veo así. Ya se va a arreglar este lío. Trato de ser optimista y pensar que, en este preciso momento, algún científico está desarrollando alguna vacuna”, aseguró.

Cada detalle fue perfectamente ideado por su fundador, Antonio Campana
Cada detalle fue perfectamente ideado por su fundador, Antonio Campana

“Todos tenemos problemas: el que tenía un bar, un salón de eventos, el que tiene que viajar todos los días en colectivo con las nuevas normas que hay... No dudo que muchas cosas van a cambiar después del COVID-19, como pasó en 2001 con las normas de seguridad en los aviones. Lo pienso ahora con los barbijos y creo que llegaron para quedarse. La forma de contagio del COVID-19 es igual que la gripe: tocás la manija del colectivo, te tocás la nariz e instantáneamente te engripás. Lo mismo con las compras del supermercado, que muy poca gente desinfectaba los productos que entraban a su casa. Antes, muchas personas ni siquiera se tapaban la nariz para estornudar. Creo que con las nuevas medidas y con el uso de barbijo no vamos a tener ni gripe. Muchas de esas normativas son saludables y van a quedar”, dijo Campana.

Todo es muy difícil para cualquier persona que monta una empresa: es un problema para cada solución. Siempre están buscando el “pero” y lo único que uno quiere es trabajar. Esto va para todos los rubros. Desde hace años, Argentina es un país complejo para abrir una heladería, un kiosco, o lo que sea. Uno quiere trabajar, producir... Es un país que, desde siempre, es uno de los más difíciles para encarar cualquier actividad. Ingresos brutos, IVA, AFIP, Sanidad... son mil cosas pero uno labura, le pone el pecho y va para adelante. Y esto se agravó con el COVID-19. Claro que a todos nos gustaría que la cuarentena no estuviera pero, si miramos en otros países que la levantaron, vemos que después tuvieron que volver atrás. Entonces, dentro de todo, acá se hizo lo que se pudo”, sostuvo.

Campana cuenta que hace más de 20 años que los empleados trabajan en su empresa y que comparte con ellos hasta un grupo de WhatsApp. “Hablo con ellos todos los días. Están preocupados pero saben que vamos a hacer todo lo posible para que esto funcione, porque somos una pequeña familia. Mi papá fue un hijo de inmigrantes, que trabajaba desde los 16 años y que se dedicó siempre a los comestibles. Tenía problemas de salud y hace 40 años había comprado este campo como hobbie, con las ganas de armar un pueblo. Empezó jugando pero fue tomando forma y finalmente armó Campanopolis. Nos dejó un gran ejemplo, sobre todo, el ejemplo del trabajo”, recuerda. “Hay que poder encontrar los mecanismos en el mundo para poder activar la economía, sin que la gente se contagie. Sueño con poder abrir, me encantaría, pero también entiendo que estamos viviendo algo inédito”.

A pesar de la difícil situación que le toca vivir por el cierre de su predio debido a la cuarentena, Oscar Campana se muestra optimista
A pesar de la difícil situación que le toca vivir por el cierre de su predio debido a la cuarentena, Oscar Campana se muestra optimista

Estancia El Ombú:

Diego Viaggio, es uno de los propietarios de la histórica estancia El Ombú, que data de 1880 y que está ubicada en San Antonio de Areco. El 15 de marzo -apenas unos días antes del inicio de la cuarentena- tuvo que cerrar las puertas de este icónico establecimiento, que a diario recibe turismo nacional e internacional, y que perteneció al General Richieri.

“En 1934, mis abuelos compraron la estancia. Nosotros somos la cuarta generación y recibimos turismo desde 1993. Las veinte familias que trabajan aquí y nosotros tres -mi madre, mi hermano y yo- vivimos y dependemos de esta actividad. Tuvimos que cerrar el 15 de marzo y, desde ese momento, estamos con cero ingreso”, contó angustiado.

La histórica estancia El Ombú, en San Antonio de Areco
La histórica estancia El Ombú, en San Antonio de Areco

Viaggio explica que se vio obligado a pedir el ATP para poder pagar los sueldos de todos sus empleados y hasta se vio obligado a pedir un crédito bancario: “Tenemos la ayuda del Estado con el ATP, para poder pagar sólo el 50% de los sueldos. Durante los primeros tres meses se cumplió, pero este mes ya estamos en fecha de pagar salarios y aún no sabemos qué va a pasar. El primer mes fue muy eficiente, pero el mes pasado terminaron pagando el día 15. Ahora, ya pasó el cuarto día hábil del mes y el pedido no estaría aceptado, ni rechazado. Es verdad que eso fue una ayuda importantísima, pero ahora lo veo un poco desprolijo. Mientras estuvo, ayudó bastante”, indicó.

“Pero además, nos falta -fundamentalmente- la ayuda impositiva, tanto a nivel nacional, provincial y municipal: en toda la escala. Los impuestos son muy altos y podrían colaborar con una rebaja porque estamos con cero facturación. Tenemos más de 20 empleados y es una carga pesada cuando no estás en actividad. Habíamos tenido una temporada muy buena, eso nos dejó cierta espalda para poder mantener -por un par de meses- esta estructura. Estamos cubriendo todos los gastos fijos con fondos de la empresa y gastando los ahorros, porque no hay mucha alternativa”, sostuvo.

Una de las habitaciones de la estancia, que fue construida en 1880, y que es elegida tanto por turistas nacionales como internacionales
Una de las habitaciones de la estancia, que fue construida en 1880, y que es elegida tanto por turistas nacionales como internacionales

Viaggio cuenta que, si bien mantienen la explotación de la actividad agrícola y ganadera, en los últimos años el turismo ha pasado a representar su actividad principal y con la cual subsisten. “Al estar abiertos durante todo el año, tenemos un mix entre el público local- que viene por el fin de semana o por algún feriado- y los extranjeros, que vienen todos los días. Recibíamos muchos visitantes locales y extranjeros, pero esta situación nos golpeó por partida doble, porque los extranjeros no pueden viajar y, cuando puedan venir, esto va a llevar un largo tiempo hasta que todo se reactive. En la operación de poder recibir al extranjero, hay toda una cadena con las agencias de viaje, conductores, guías de turismo, artesanos, etc. Todo está relacionado y es gente que está sin ningún tipo de ingresos: no sé cuántos van a poder sobrevivir y me preocupan mucho.”

“Cuando empezó la cuarentena, sentí que la temporada había terminado y así fue. Cerramos antes de que lo decreten y me imaginé que hasta octubre iba a estar todo frenado. Sigo creyendo lo mismo, pero con una expectativa mucho más baja en cuanto al público extranjero, que es nuestro principal capital. Nuestros principales clientes son americanos y europeos, y no creo que vayan a encarar este tipo de viajes tan largos. No creo que sea un año para este tipo de turismo. Para que esto se normalice, por lo menos, va a pasar un año más. Creo que en octubre de 2021 todo va a estar más normalizado, pero esta temporada está perdida. La iremos remando con el público local y espero que podamos encontrar un punto de equilibrio para aguantar hasta el año que viene, cuando empiece la nueva temporada y todo pueda reactivarse”

Sus propietarios aseguran que la temporada en curso está perdida y apuntan a una posible reactivación entre septiembre y octubre, con la llegada del calor
Sus propietarios aseguran que la temporada en curso está perdida y apuntan a una posible reactivación entre septiembre y octubre, con la llegada del calor

Viaggio aseguró que por ahora no piensa en los protocolos, ya que aguarda que sea el Gobierno quien les brinde las nuevas directivas de prevención. “Las van a determinar las autoridades y nosotros tenemos que adaptarnos a los que nos pidan. Corremos con la gran ventaja de que acá los espacios son enormes y ventilados, siempre la actividad es al aire libre -incluyendo almuerzos y cenas en verano-y no tenemos un caudal de gente que implique aglomeramiento. Así que, con un poco de distancia y el entorno -que ayuda un montón- seguiremos los pasos que determinen las autoridades, como por ejemplo, la limpieza de las habitaciones. No veo una gran dificultad en eso. De todos modos, aún no pienso mucho en los protocolos porque no dependen de nosotros sino de los que nos digan y, sobre todo, porque aún no sabemos cuándo vamos a poder abrir. Sólo tendremos que ajustarnos a las indicaciones que se determinen.

“En cuanto al público local, pareciera que en septiembre u octubre, con la llegada del calor, la actividad puede reactivarse. Ahora, estamos teniendo muchas consultas y gente que quiere ponerse en lista de espera o que reserva anticipadamente, pero por el momento no lo estamos haciendo, hasta no tener una fecha probable en la que podamos abrir. Pero se nota que hay un interés y un movimiento que, obviamente nos ayuda, aunque no nos alcanza con la estructura que tenemos y que venimos manejando. Hay que ver cómo se va reactivando todo y cómo nos reacomodamos. Espero que cada vez el virus sea más leve y que, mientras llega la vacuna, nos vayamos acostumbrando a cuidarnos, tal como nos pasó con otras enfermedades. Ojalá, todo termine muy pronto”, finalizó Viaggio.




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