Las trabas cambiarias que el Banco Central impuso la semana pasada para el pago de importaciones están funcionando como un parche de corto plazo que protege a las reservas hasta tanto se pueda cerrar la negociación por la deuda. Así lo leen operadores de bancos, importadores y analistas que sostienen que el actual ritmo al que se tramitan los pagos al exterior frena el ingreso de insumos que son vitales para sostener la golpeada actividad económica. También, señalan que algunos pagos se están teniendo que hacer a tipo de cambio contado con liquidación, a un dólar de más de $ 110, lo que puede acelerar el avance de los precios.
“Es un mercado muy chico, a una hora del cierre de la rueda se movieron apenas USD 66 millones, cuando una semana atrás teníamos más de USD 150 millones operados a esta altura del día”, dijo Gustavo Quintana de PR Corredores de Cambio. “Los pocos pagos que se pueden hacer son de insumos críticos o medicinales, por la pandemia, el resto de la demanda está afuera del mercado”, agregó.
En bancos consultados por Infobae dijeron que las operaciones están prácticamente frenadas.
“Nosotros vemos que están ganando tiempo nada más, hasta arreglar la deuda, y después ven como siguen de acuerdo a la dinámica posterior al acuerdo”, dijeron en una mesa bancaria. “Así lo dicen en el Central y les creo, porque es demasiado cepo el que metieron y eso es menos actividad”, agregaron.
Los importadores que se encontraron con que tenían operaciones listas para cerrar la semana pasada, tuvieron que retroceder e intentar rehacer los trámites para poder cerrar cambio -comprar los dólares necesarios para el pago- prácticamente desde cero, en muchos casos sin éxito. En ese contexto, algunos importadores con cuenta bancaria en el exterior recurren al dólar contado con liquidación para cerrar pagos, aunque la solución todavía no seduzca, porque el aumento de precios que deberían hacer hace imposible -por ahora- vender lo que ingresan al país.
“Algunos pagos se quedaron trabados con operaciones que ya no se podían frenar, y como la normativa te impide comprar mientras tengas dólares fuera del país, compran dólares en el liqui y cierran el pago desde afuera”, contaron en un banco pequeño especializado en comercio exterior.

Impacto en precios
En el mismo sentido se expresó un informe semanal de Econviews. La consultora dijo que "los productos importados tienen que subir de precio, ya sea por su escasez relativa como por el hecho de que en algunos casos la única forma de importarlos sea usando dólares del exterior, cuyo costo de oportunidad es el mercado de contado con liquidación”.
Entre los importadores, mientras tanto, el cambio en las reglas de juego los lleva a una nueva especulación cambiaria que tiene la capacidad de ser muy nociva para la actividad económica. Si las expectativas de devaluación crecientes por el aumento de la brecha cambiaria los llevaron a tratar de adelantar todo lo posible el pago de deudas comerciales o, incluso, apurar el pago de importaciones futuras, las trabas cambiarias generan una reacción opuesta.
Ahora, el incentivo que generan las dificultades para pagar y traer nuevas importaciones es a sentarse sobre el stock.
“Me termino peleando con mis clientes, porque no les puedo vender. Si les entrego me tengo que quedar con sus pesos y no tengo manera de protegerlos”, dijo un importador de autopartes. “Si no puedo cambiar esos pesos por dólares, lo que más me conviene es quedarme con mi stock a la espera de que salte el precio del dólar y recién ahí vender”, agregó.
En el sector, mientras tanto, temen que las trabas originadas en un momento de necesidad -el Banco Central tuvo que vender casi USD 1.000 millones en mayo para cubrir la demanda de importaciones azuzada por la brecha cambiaria- terminen siendo estables. La Comunicación A 7030 de la semana pasada le pone fecha de vencimiento para el 30 de junio a la declaración jurada que limita la cantidad de dólares que pueden comprar los importadores.
El propio Pesce dijo la semana pasada a una agencia internacional que los controles cambiarios podrían relajarse si hay un acuerdo por la deuda.
“No es la primera vez que vemos que una medida de emergencia se extiende en el tiempo”, dijo Miguel Ponce del Centro de Estudios para el Comercio Exterior Siglo XXI. “Los plazos que se imponen son en algunos casos imposibles, la importación de insumos médicos tarda no menos de 130 días y no permiten hacer pagos antes de 90 días. Dijeron que van a hacer excepciones, pero eso da paso a la discrecionalidad”, agregó.
El principal problema de mantener un cepo tan estricto a las importaciones es que puede frenar aún más a una economía que ya viene golpeada por la cuarentena. “El 84% de lo que se importa en la Argentina son insumos, bienes intermedios y bienes de capital, todo destinado a la producción”, dijo Ponce.
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