Bitcoin es legal, pero lo discriminan

Ojalá entendamos que la criptomoneda más famosa no es parte del problema, sino parte de la solución

Bitcoin (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)
Bitcoin (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)

A raíz del “incremento de las operaciones realizadas a través de activos virtuales”, la Unidad de Información Financiera (UIF-Argentina) solicitó a los Sujetos Obligados que extremen sus controles y que recuerden que la Resolución 300/2014 les exige reportar todas las operaciones realizadas con Bitcoins.

Asimismo, destaca que está recabando información de los agentes involucrados con el fin de disponer de datos actualizados respecto a ese tipo de operatorias y adecuar el sistema de prevención a las sugerencias de Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) del año 2018 en relación a los activos virtuales.

Todo esto, bajo la advertencia de que dichas operaciones podrían pretender evitar el sistema preventivo de Lavado de Activos y Financiación del Terrorismo por ser operaciones con activos virtuales.

Legal

Desde su origen, en 2009, poseer, adquirir e intercambiar Bitcoins ha sido legal tanto en Argentina como en la mayoría de los países del mundo.

Como vimos, ya en 2014, la Resolución 300 de la UIF ha definido su libre utilización para cualquier tipo de operación dentro del marco de los Sujetos Obligados, pero atentos a la presentación de informes y gestiones discriminatorias ya que exigen declarar como sospechoso cualquier movimiento, por insignificante que este sea, a diferencia de los parámetros establecidos para cualquier otro tipo de activo.

<b>Desde su origen, en 2009, poseer, adquirir e intercambiar Bitcoins ha sido legal tanto en Argentina como en la mayoría de los países del mundo</b>

También en 2014, el Banco Central, en línea con lo hecho por otros bancos centrales del mundo, definió este tipo de activos como una moneda sin curso legal, por ende de libre uso pero no exigibles en un contrato y donde los bancos estarían sujetos a controles. El usuario es libre de asumir los riesgos posibles de esa tecnología.

En 2018 una reforma general al Impuesto a las Ganancias destacó el modo en que estos activos deben tributar el mismo, aunque definiéndolos en forma ineficiente e implicando un tipo de registro contable casi inviable para una operatoria diaria y/o de menudeo y nuevamente discriminatorio.

Mantenernos alejados de la oportunidad

A pesar de esto, desde el año 2013 la ONG Bitcoin Argentina viene difundiendo y promoviendo el potencial de las criptomonedas y la tecnología blockchain tanto para los individuos, como para los organismos y las empresas.

Aunque el mayor porcentaje de las operaciones con criptomonedas se realiza en plataformas de compra y venta, con todos los procesos de transparencia debidamente instrumentados, o son concretadas vía transferencias bancarias, el desconocimiento sobre las criptomonedas, y su asimilación con cierta ilegalidad sigue siendo mayúsculo. Ni el estado, ni los medios de comunicación colaboran en su adopción y mantienen alejada, sin ningún sentido, a la sociedad de aprovechar la enorme oportunidad que representó y sigue representando para todos.

Un hombre camina frente al Banco Central, en el distrito financiero de Buenos Aires (REUTERS/Marcos Brindicci)
Un hombre camina frente al Banco Central, en el distrito financiero de Buenos Aires (REUTERS/Marcos Brindicci)

Las inexistencia de claridad, falta de criterio en la redacción de las normas, la falta de comprensión y prejusgamiento de la tecnología, el temor a lo nuevo, el riesgo para los modelos vigentes pero en decadencia, la replicación de medias internacionales sin comprensión de sus contextos, y sobre todo la incapacidad de ver y promover su potencial positivo para la sociedad, son parte de las razones por las que esta discriminación provoca medidas que sirven para tapar el sol, pero es sólo con la mano.

Pero igual que desde su origen, la ONG sigue vigente para demostrar la importancia, y ayudar a entender y a participar de estas herramientas, y está dispuesta a ayudar a desandar el camino de las complejidades impuestas para su uso más formal, allanando el camino institucional en pos de un escenario más positivo.

<b>Ojalá vayamos hacia un modelo que amplíe nuestras oportunidades y sea funcional a un mundo globalizado, donde el valor se mueva libremente las 24 horas y los 7 días de la semana y no sólo de las 10 a 15 en la semana</b>

En retrospectiva, nuestro rol social es de altísima importancia y valor para la sociedad por haberse demostrado que Bitcoin ha sido la mejor reserva de valor desde entonces y la Blockchain, la herramienta tecnológica más disruptiva de los últimos años para proveer de eficiencia y confianza a los procesos en las empresas e inclusive la base tecnológica de todo nuevo proyecto “serio” de monedas digitales estatales.

Si la sociedad hubiese comprendido esto desde entonces, o si el gobierno hubiese escuchado los oportunos consejos, y establecido las claridades legales necesarias, hoy podríamos ser una sociedad modelo en transparencia y con mayores reservas de valor entre los individuos y en el país.

Un modelo nuevo

Aunque estoy convencido que el modelo del emisión estatal sirve más para tapar errores e incapacidades que para generar valor, y que oculta la necesidad de políticas de largo plazo, debemos ser capaces de respaldarlo con lo que producimos y no sólo con las reservas mantenidas de otros activos.

Ojalá vayamos hacia un modelo que amplíe nuestras oportunidades y sea funcional a un mundo globalizado, donde el valor se mueva libremente las 24 horas y los 7 días de la semana y no sólo de las 10 a 15 en la semana, con sistemas poco transparente y que comisionan hasta por respirar.

<b>El modelo de emisión estatal sirve más para tapar errores e incapacidades que para generar valor</b>

Ojalá algún día ya no debamos temer al “dólar blue”, al “contado con liqui”, o inclusive al “Bitcoin”, que son un termómetro del valor real del peso versus las divisas pero no afectan a las reservas de los bancos.

Ojalá dejemos de sembrar el temor o dejemos de hacer sentir sucios a quienes ejercen sus derechos constitucionales eligiendo libremente donde preservar el valor que han generado sin echar la culpa a las alternativas.

Ojalá entendamos que el Bitcoin no es parte del problema, sino parte de la solución.

El autor es Presidente de la ONG Bitcoin Argentina

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