
El coronavirus provocó reacciones impensadas en los mercados, o al menos contrarias a lo que se hubiera podido esperar. Mientras eran muy pocos quienes hasta hace dos meses evaluaban seriamente que la Argentina podría caer en default, ahora la cesación de pagos luce como una posibilidad con chances de materializarse. En el polo opuesto, cuando lo imaginable era un cierre total del acceso a los mercados en busca de financiamiento para los países emergentes, lo cierto es que en las últimas semanas un pelotón de economías en vías de desarrollo, incluso varias de América latina, logró exitosas colocaciones de deuda, a tasas y plazos competitivos.
No sólo eso: los inversores que se abalanzaron sobre estas emisiones soberanas no parecen haber aumentado sus exigencias en términos contractuales, en pos de asegurarse el repago ante la creciente incertidumbre por el impacto recesivo de las medidas para combatir la pandemia.
Este panorama podría inducir a creer que la Argentina está desaprovechando una inmensa oportunidad a la hora de resolver su conflictiva reestructuración de la deuda. Pero ese análisis podría ser apresurado. Los mercados permanecen abiertos sólo para aquellos deudores que han hecho los deberes y presentan hoy un relativamente bajo nivel de riesgo, más allá del contexto mundial.
Claramente, la Argentina no reúne esas condiciones. Sí, en cambio, muchos de sus vecinos regionales. En un informe titulado “¿Cómo tantos países emergentes están emitiendo nueva deuda?”, la organización Credit Slips analizó las diferentes colocaciones recientes de varios países, en un intento de explicar la reacción de los inversores.
Desde mediados de abril pasado, México llevó adelante la mayor emisión de deuda de su historia por USD 6.000 millones al 4% por 30 años, Perú lo mismo por la mitad de ese monto a una tasa de 5,4% mientras que Chile colocó USD 2.000 millones con tasas de 2,45% al 1,2% anual. Y también Paraguay obtuvo fondos a 30 años al 4,5% anual. Todos ellos con el objetivo explícito de destinar ese capital a combatir las consecuencias económicas del virus.
“Dadas las consecuencias económicas de la pandemia de Covid-19, cerca de 100 países se han acercado al FMI en busca de ayuda, no sorprendería si pocos países de ingresos bajos a medianos hubieran emitido bonos soberanos en los últimos meses. En cambio, ha habido grandes emisiones de Guatemala, Paraguay, Perú, Chile, Filipinas, Hungría, México y otros”, dice el informe publicado por Credit Slips, que hace foco sobre las condiciones en las que estos países acceden al mercado.
¿Qué explica la predisposición de los inversores a prestar pese a todo? “Las explicaciones más plausibles incluyen que los mercados financieros están tan inundados de dinero que los inversores tienen pocos lugares para obtener rendimiento” propone el informe. Agrega que detrás de esa apuesta puede existir la presunción de que, llegado el caso, los inversores intuyen que esos países serán rescatados por algún actor desesperado por evitar incumplimientos generalizados en la deuda soberana.
Este escenario, que en principio parecería más que propicio para apurar la reestructuración de la deuda argentina con los acreedores privados del exterior, en realidad no cambia tanto las cosas.
“No hay que confundirse con estas emisiones récords de países con un muy buen rating crediticio. De ninguna manera el actual es un contexto propicio para créditos de muy mala calidad”, explicó Leonardo Chialva, socio de Delphos Investments. “Los créditos de buena calidad sí tienen oportunidades pero para los de mala calidad, no hay nada”, reforzó. Particularmente porque, según dijo, la “posición técnica” del país es diferente: el mercado está inundado de papeles argentinos.
Aun así, si bien el contexto está lejos de ser el ideal, no lograr un cierre a la renegociación con los bonistas en el corto plazo podría implicar el desperdicio de un contexto de tasas tremendamente bajas que, hacia el mediano plazo, podrían subir. Es que, a contramano de cierto consenso global sobre que la recesión mundial generará una presión bajista sobre los precios, desde Morgan Stanley prevén que las medidas adoptadas por todos los países centrales basadas en la fuerte inyección de liquidez, podrían generar un rebrote de la inflación, ergo de las tasas de interés, en apenas un año y medio.
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