Un hombre compra en un supermercado en Buenos Aires, Argentina. Abr 17, 2019. REUTERS/Agustin Marcarian
Un hombre compra en un supermercado en Buenos Aires, Argentina. Abr 17, 2019. REUTERS/Agustin Marcarian

Las medidas de distanciamiento social que están a punto de cumplir los 50 días están teniendo un efecto particular sobre la marcha de la inflación. Según distintas mediciones privadas, el nivel general de precios desaceleró en el mes, como consecuencia de las trabas para la actividad que genera la cuarentena obligatoria. Según analistas, sin embargo, con buena parte de la economía frenada a cero los datos de inflación son para tomar con pinzas y, a la hora de ver qué pasará el día después de la cuarentena, ponen el foco sobre el dólar oficial y el efecto de la emisión monetaria con la que el Banco Central trata de paliar la caída en la actividad.

Distintas mediciones privadas marcaron en abril una desaceleración de la inflación. Un caso fue el de Ecolatina, cuyo índice mostró que el nivel general de precios avanzó 1,9% en el mes, frente al 2% que había marcado en marzo y el 3,7% que había anotado en el mismo mes de 2019. Hay varios motivos por los que la medición muestra una cifra menor a la de meses anteriores, y muchos de ellos pueden desaparecer apenas se levante la cuarentena.

“Estamos viendo que una buena parte de los precios ni siquiera existen, por ejemplo la entrada de cine. Es un servicio imposible de medir porque no se presta, no hay precio. Podemos aplicar las subas de bienes similares o las del capítulo de esparcimiento, pero tampoco es preciso, eso está afectando mucho a las mediciones”, dijo Matías Rajnerman de Ecolatina. “Todo esto se da a pesar de que la emisión monetaria crece, porque en la Argentina el canal monetario es muy tenue. Para llegar de emisión monetaria a precios tiene que pasar primero por el tipo de cambio, el precio del dólar, que hasta ahora está regulado, por lo que sólo va a los dólares paralelos. Entonces, si la brecha fuerza al Central a dejar correr al dólar oficial o, por otro lado, afecta a expectativas cambiarias, ahí vamos a tener una aceleración esperable de la inflación”, dijo Rajnerman.

Los precios que al pertenecer a sectores de la economía frenados por la cuarentena directamente no se registran influyen en la medición. Pero también el hecho de que precios regulados, como las tarifas, sí se sigan pudiendo medir hace que el peso de los regulados sea más importante en las mediciones. Por último, en lo inmediato, los controles de precios también ayudan a mediciones que muestran pocos movimientos incluso en alimentos y bebidas.

La inflación sorprende a la baja en abril con una impresión mensual del 1,5% intermensual (frente al 3,3% en marzo). Esta desaceleración se explica principalmente por nulas variaciones de precios como resultado del cierre de empresas, como consecuencia de la cuarentena; el estricto control de los precios de los productos de la cesta básica de alimentos; la incidencia mínima de los precios regulados, que se han mantenido prácticamente inalterados y la baja depreciación de la moneda oficial, variable clave para la dinámica de precios a corto plazo”, analizó Seido, la consultora que elabora su propio índice de alta frecuencia.

La desaceleración también es notoria en la medición de OJF. La consultora midió un avance del nivel general de precios del 0,8% en abril, un freno importante frente al 3,6% que había arrojado el IPC-OJF en marzo. “Un marcado descenso en su dinámica a raíz de la profundización en la caída del nivel de actividad y las dificultades impuestas por la propia cuarentena”, dijo el informe de la consultora.

C&T, por su parte, registró un avance del 1,5% en el nivel general de precios durante el mes de abril en el Gran Buenos Aires, luego de un 3,6% que habían medido en marzo y un 3,2% en abril del año pasado. El abrupto descenso de la inflación tiene que ver con un fenómeno “transitorio” asociado a la cuarentena, dijeron en la consultora.

“Pensá que no hay comercios abiertos de ropa, muebles, no hay aumento del transporte ni las tarifas. hay enormes restricciones de oferta y de demanda. Los alimentos estuvieron aumentando muy fuerte en los últimos meses y ahora eso se desaceleró”, dijo la economista María Castiglioni de C&T. “Nosotros creemos que es más un efecto transitorio que permanente. pero en el corto plazo creemos que la inflación no se debería disparar justamente por la recesión”, agregó.

El canal monetario en la Argentina es muy tenue. Para llegar de emisión monetaria a precios tiene que pasar primero por el tipo de cambio, el precio del dólar, que hasta ahora está regulado, por lo que sólo va a los dólares paralelos. Entonces, si la brecha fuerza al Central a dejar correr al dólar oficial o, por otro lado, afecta a expectativas cambiarias, ahí vamos a tener una aceleración esperable de la inflación (Rajnerman)

“Lo que siga depende de las medidas políticas que se vayan tomando, qué industrias vuelvan al trabajo primero, etcétera. Además, hay sectores que están recortando salarios, con lo cual la capacidad de demanda es muy difícil de predecir. Hoy pronosticamos 40% de inflación anual, pero todo depende de cómo se maneje la salida de la cuarentena, expectativas, emisión de dinero y otros elementos como cuando empiezan a ajustar las tarifas, que influyen con todos los precios. Con lo cual, creemos que la inflación va a ser alta otra vez el año que viene, pero también que se va a moderar mientras dure la cuarentena”, agregó.

Otro indicador que desaceleró fuerte en abril fue el IPC-CREEBBA, que se mide en la Ciudad de Bahía Blanca y es seguido por los especialistas a la hora de tratar de detectar cambios en la dinámica de precios. Ese índice de precios mostró una variación del 1,2% en abril, frente al 2% que habían visto en marzo.

“Hay muchos motivos que explican por qué desaceleran los precios” dijo Gonzalo Semilla de CREEBBA. “Es una situación muy particular, estamos viendo precios que no se registran, tipo de cambio oficial fijo, precios mayoristas quietos, tarifas congeladas y salarios e ingresos muy castigados por la cuarentena”, comentó.

Para el economista, se trata de un fenómeno coyuntural único, propio de las medidas destinadas a disminuir la tasa de contagio del coronavirus COVID-19. Pero la tendencia de más largo plazo, entiende, tiene muchas chances de moverse hacia una aceleración.

La situación cambiaria va a obligar a algún ajuste del precio del dólar oficial, creo yo, con lo cual vamos a estar en un escalón más alto ya cerca de septiembre u octubre. Un dos o un tres por ciento”, dijo Semilla. “Pero hay muchas incógnitas en el medio, a medida que se van abriendo más sectores. Una curiosidad que vimos, por ejemplo, fue la reapertura de los corralones: al principio medimos precios que estaban por debajo de los previos a la cuarentena”, comentó.

La medición oficial de la inflación que elabora el Indec marcó 3,3% en marzo, una aceleración en comparación con el dato de febrero, que estuvo en el 2%. La publicación de la medición de abril está prevista para el 14 de mayo, el jueves de la semana que viene. El Relevamiento de Expectativas de Mercado elaborado por el Banco Central, mientras tanto, espera que la inflación de 2,8% en el mes, pero son resultado de una encuesta de fines de marzo que todavía no había captado la desaceleración de precios de la cuarentena.


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