
Quienes esperaban señales más claras por parte del Presidente sobre el futuro plan económico “integral” del Gobierno se quedaron con las ganas. En su mensaje ante la Asamblea Legislativa, Alberto Fernández reiteró que recién después de que culmine la renegociación de la deuda será posible conocer en detalle un programa fiscal y monetario.
La economía, sin embargo, ocupó un lugar central en el discurso de hoy. Y la parte medular del mismo giró, como se esperaba, en torno a la deuda. No dio detalles sobre la oferta que se conocerá “en las próximas semanas”, pero sí se ocupó de dejar en claro que el Gobierno busca una “solución ordenada”. Aunque no queda otra que leerlo entre líneas, el Presidente buscó dejar en claro que no evalúa como opción ir a un default total de la deuda. No dio mayores pistas –probablemente tampoco era la ocasión– sobre las características de la propuesta que buscará que la deuda se vuelva “sostenible”.
Entre inversores internacionales creció la idea en las últimas horas de que el derrumbe global de los mercados debería ayudar a llegar a un acuerdo entre el Gobierno y los acreedores con mayor rapidez. Pero para eso es necesario que la propuesta oficial no sea tan agresiva como se venía amenazando.
La designación de Lazard como asesor financiero y de Bank of America y HSBC como colocadores implican un importante paso en el cronograma establecido para la renegociación. Pero a ello se suma la misión del FMI que discutirá sobre las características que tendrá la oferta argentina. También está prevista la llegada de fondos de inversión extranjeros que tienen bonos argentinos para seguir las discusiones con el equipo económico, con la idea de acercar las distintas posturas.

Pero Fernández sí fue un poco más allá cuando reconoció que con la deuda no ofrecerá soluciones “mágicas ni milagrosas”. Así dejó en claro lo que a esta altura casi todos saben: que renegociar es una condición necesaria pero de ninguna manera alcanza para que la Argentina vuelva a crecer.
Tal como lo venía haciendo el ministro Martín Guzmán, el Presidente reconoció hoy que “no es momento” para hacer un ajuste, sobre todo en medio de un contexto recesivo. No hubo alusión alguna al nivel de gasto público o al peso de los impuestos como problemas estructurales que enfrenta la Argentina. Pero seguramente será uno de los temas centrales que el Gobierno deberá discutir para llegar a un futuro acuerdo con el FMI. Difícilmente el organismo acepte un nuevo plan que implique un rojo de las cuentas públicas hasta el 2023, que es lo que el propio ministro de Economía presentó en el Congreso hace menos de tres semanas.
En relación a la búsqueda de inversiones, lo más destacado pasó por el anuncio de un nuevo proyecto de ley para dar impulso a la industria de hidrocarburos y la minería. La idea de blindar Vaca Muerta ya había sido planteada por Alberto Fernández en su campaña y también está trabajando en esa dirección el presidente de YPF, Guillermo Nielsen.
El congelamiento del precio de los combustibles, el precio de barril “criollo” y sobre todo el cepo cambiario son vallas casi insalvables para atraer las inversiones millonarias que la explotación petrolero y también la minera requieren. El proyecto que se enviaría en breve al Congreso debería blindar a las futuras inversiones en estas áreas. Pero si se apunta a esa dirección, ¿por qué no darle la misma facilidad a quienes decidan invertir en otros sectores?

La herencia recibida ocupó la primera parte del discurso presidencial. Uno de los puntos más polémicos fue el anuncio de que el Banco Central investigará cómo se tomó la decisión de endeudamiento quiénes son los culpables de la fuga de dólares. Pero también hubo referencias fuertes sobre el nivel de pobreza y la caída de la actividad económica.
También fue polémico al referirse a la inflación. Según el Presidente la culpa es de las “empresas oligopólicas” que aumentan los precios de los alimentos, “a costa de los bobos” que consumimos. “Con la moneda estabilizada y las tarifas congeladas no es posible que sigan subiendo los precios”, enfatizó. La conformación del Consejo Económico y Social, donde participarán empresarios y sindicalistas, sería uno de los ámbitos donde para discutir estas cuestiones. No dio mayores señales sobre lo que se quiere hacer en relación a cómo seguirá la política tarifaria, transporte o combustible.
En definitiva, los anuncios económicos fueron escasos, más allá del nuevo proyecto de ley destinado a revivir Vaca Muerta. La herencia que dejó el gobierno de Mauricio Macri ocupo un lugar relevante y prácticamente estuvieron ausentes las referencias sobre la recuperación del crecimiento económico. La deuda es ahora la prioridad de lo que se viene y así quedó en claro en el mensaje de apertura de la asamblea legislativa.
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