
El activo más conocido de la empresa es Edenor, la compañía encargada de suministrar electricidad a nada menos que 8,5 millones de personas. Su concesión abarca el noroeste del Gran Buenos Aires y la zona norte de la Capital Federal.
Pero en realidad, bajo el paraguas de Pampa Energía, hay un conglomerado de compañías que intervienen en todas las etapas: desde la generación de la energía hasta la llegada al domicilio de cada usuario.
El tamaño y la diversificación de Pampa provocaron inmediatamente una ola de críticas en redes sociales al producirse esta mañana un corte de energía eléctrica nunca antes visto en el país porque abarcó casi la totalidad del territorio nacional y al vecino Uruguay. Sin embargo desde la empresa deslindaron cualquier responsabilidad en el gran apagón.
"Esto es un colapso del SADI, el Sistema Argentino de Interconexión Eléctrica, cuya responsabilidad es del Estado nacional".
Detrás del gigante eléctrico está Marcelo Mindlin quien, luego de romper su sociedad con Eduardo Elsztain (dueño de Irsa), decidió abocarse de lleno al negocio eléctrico, aunque ya en los últimos años también diversificó su actividad ingresando al negocio de gas y petróleo, con algunas concesiones en Vaca Muerta.

El empresario no solo logró sobrevivir a años de congelamiento tarifario durante el kirchnerismo sino que además en ese período logró un fuerte crecimiento de sus activos en el sector eléctrico.
Por otra parte, desde el arranque del gobierno de Cambiemos, quedó clara su buena sintonía con la nueva administración. Hace dos años le compró a Angelo Calcaterra, primo del presidente, su compañía constructora, IECSA. Sacde, su nombre actual, sigue detrás del soterramiento del tren Sarmiento y estuvo a cargo de la construcción de un tramo del Paseo del Bajo.
La polémica política tarifaria del anterior gobierno motivó la salida de jugadores internacionales como Electricité de France. Esa retirada fue aprovechada por Mindlin, que además tuvo la cintura para resistir embates que apuntaban a reestatizar el negocio de la distribución eléctrica.

Pero indudablemente las joyas de Pampa Energía pasan por el negocio de generación eléctrica. Son activos estratégicos para un país como la Argentina que precisa incrementar significativamente la producción. Las centrales térmicas de Loma de La Lata y Güemes son algunas de ellas. Además también ganó concesiones para el negocio de energías renovables, especialmente un parque eólico en Bahía Blanca.
En total, las empresas controladas por Pampa generan el 10 por ciento de toda la energía que se produce en el país. Son un total de 13 plantas.
En el negocio de transmisión también poseen un activo estratégico como Transener, compañía que lidera el negocio de la alta tensión en la Argentina.
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