A pesar de la fuerte devaluación del año pasado y debido a la inflación que no cede, los principales bancos del mundo consideran que el peso "está un poco caro" todavía y les preocupa que no crezcan más las exportaciones, lo que impide al país recibir capitales del exterior, según un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), la asociación global que reúne a las grandes entidades financieras del mundo.

El año pasado, el nivel déficit de cuenta corriente del país (5% del PBI en 2017), o cómo los inversores observaron que el país consumía más dólares de los que podía producir, llevó a la fuerte corrida contra el peso.

Ese rojo de cuenta corriente (o necesidad de divisas) se está ajustando a la mitad este año, tras la devaluación del año pasado, pero el IIF considera que se está haciendo vía reducción de las importaciones y no un aumento de las exportaciones. Y que ese ajuste se hizo "a expensas del nivel de actividad".

La variable más importante es el riesgo país. El problema de fondo es que es muy alto. Mientras no baje, el nivel de actividad no puede arrancar (Vauthier)

"La mayor parte del ajuste de cuenta corriente se ha dado en función a la contracción económica sufrida y la compresión de importaciones. Este re-balance de la cuenta corriente no ha sido un rebalance de exportación auténtico, sino más una compresión de importación. Creemos que un verdadero rebalance de exportación va a tomar cierto tiempo", dijo Jonathan Fortun, economista en el IIF, a Infobae.

De hecho, ayer el Indec informó que las exportaciones cortaron la racha de tres meses consecutivos en alza y retrocedieron 4,7% interanual en enero, no sólo por una caída en los precios (-4,7%), sino también por que se mantuvieron constantes las cantidades.

"La depreciación acelerada en 2018 ha comprimido las importaciones en el país, lo que ha llevado a una importante desaceleración económica (afectando al consumo y la actividad económica), el rebalanceo comercial del país se ha dado más por el lado de las importaciones que de las exportaciones", agregó Fortun, quien entiende que es el nivel de inflación lo que quita competitividad a las exportaciones.

El re-balance de la cuenta corriente no ha sido un rebalance de exportación auténtico, sino más una compresión de importación. Creemos que un verdadero rebalance de exportación va a tomar cierto tiempo (Fortun)

Dada esta dinámica, los bancos consideran que para Argentina "la llegada de capital fresco al país va a ser más lenta, y por ende la intervención del Banco Central va a tener que mantenerse" en un contexto en que la Reserva Federal de EE.UU. redujo el ritmo de las tasas de interés beneficiando a los países emergentes, explicó Fortun.

Riesgo país

Esta dificultad para atraer los capitales del exterior se refleja en el alto nivel del riesgo país. "La variable más importante es el riesgo país. El problema de fondo es que es muy alto. Mientras no baje, el nivel de actividad no puede arrancar porque si arrancan las importaciones se amplía el déficit de cuenta corriente, necesitás más dólares y el mercado no los presta", dijo Martín Vauthier, de EcoGo.

El economista entiende que hay dos mecanismos para mantener ajustada la cuenta corriente: la tasa de interés y el tipo de cambio, dos variables que en esta última semana se volvieron a acomodar.

"Lo que mantenía contenido el déficit de cuenta corriente era la tasa de interés, que contenía el crédito, el nivel de actividad y, por ende, las importaciones.  Pero cuando el mercado vio que el Banco Central bajó las tasas, reaccionó el tipo de cambio. Y con la nueva suba de tasas de interés, volvió la paz cambiaria", agregó.

La sede del Banco Central, en la City porteña
La sede del Banco Central, en la City porteña

Para su colega Federico Furiase, el tipo de cambio real multilateral está hoy 15% más alto que el 17 de diciembre de 2015 con la salida del cepo y la devaluación. "Llevamos cinco meses de superávit comercial de bienes y el déficit de turismo se achicó a la mitad", dijo, ya que espera un déficit de cuente corriente en torno a 2,3% del PBI, consistente con un superávit comercial de bienes en torno a los USD 7.000 millones.

Entiende que es lógico que el propio proceso de estabilización haga que el dólar se mueva por detrás de la inflación y se vaya perdiendo algo del colchón cambiario ganado con la devaluación, en línea con la recuperación del salario real. Pero no prevé una nueva suba del dólar para mejorar el tipo de cambio real a mediano plazo, porque rápidamente se filtrará a inflación.

"El desafío es mantener la competitividad cambiará para impulsar inversión en los sectores que generan dólares vía exportaciones bajando la inflación de forma sostenida, lo cual requiere precios relativos alineados y una baja del gasto público para bajar el déficit fiscal, condición necesaria para bajar el riesgo país y el costo del financiamiento", explicó Furiase.

Mientras tanto, el tipo de real más alto, el apretón monetario vía tasa altas y una caída del circulante en términos reales del 30% anual le sacan combustible a la fuga de divisas del sector privado.

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