A nivel futbolístico, Argentina y Nigeria se cruzaron en los dos últimos Mundiales, y un seleccionado nigeriano fue parte del grupo en el que la Argentina fue eliminada en 2002 durante la fase inicial. A nivel económico, la historia es otra, con una importante distancia entre ambos países.

Por suerte, los resultados económicos no influyen en los resultados futbolísticos. Porque en caso contrario, el partido definitorio para la continuidad de la selección argentina no tendría un final feliz. Con el frente fiscal y externo como las principales debilidades de la selección económica argentina, todos los partidos serán con viento en contra.

En lo que respecta a las grandes variables económicas, Argentina empieza demostrando una ventaja importante. El tamaño bruto de la economía argentina demuestra su potencia ante el equipo nigeriano. El valor de USD 619.900 millones de la economía argentina no solo es un poco más de dos veces el PBI del país africano, sino que también representa una ventaja a nivel individual.

Viéndolo a nivel per capita, los USD 20.700 que representa cada argentino son más que el triple que los USD 5.900 que corresponde a cada habitante de Nigeria. Argentina comienza el partido 1-0 arriba.

El fuerte componente de la producción y exportación de petróleo en la economía nigeriana marca la ventaja del país africano por encima de la Argentina

Uno de los jugadores más débiles de la Argentina, la inflación, parecía haber encontrado un rival accesible. El aumento de precios en Nigeria durante el año pasado reflejó un salto de 16,3%, alto para la mayoría de los países del mundo. Pero los precios argentinos, subiendo un 25% durante el mismo período, siguen siendo de los peores mediocampistas del mundo. Nigeria empata 1-1.

Tanto la inflación nigeriana como el valor de su economía pueden acelerarse en el futuro si se tiene en cuenta que la producción de petróleo es uno de los principales motores de esa economía africana. El giro positivo que comenzó este año en los precios internacionales del petróleo plantea un buen augurio.

El factor externo

El valor de las exportaciones totales de Nigeria es tal que, a pesar de ser sustancialmente menores en términos absolutos, en lo relativo al tamaño de la economía apenas logra sacarle ventaja a su marcador central argentino. Es que los USD 40.810 millones en exportaciones nigerianas, a pesar de ser menos de los USD 59.690 millones que salieron de Argentina durante el año pasado, representan un 10,33% del PBI, frente a un 9,62% de su par argentino.

Esto se corresponde en el estado de la cuenta corriente de ambos países, donde el superávit entre exportaciones e importaciones se evidencia en el caso nigeriano. El "exceso" de exportaciones de Nigeria resulta en un superávit comercial de USD 7.667 millones, un 1,94% del PBI, mientras que la fuerte entrada de importaciones en Argentina durante el año pasado produjo un déficit de USD 22.130 millones, equivalente a un 3,56% del PBI.

Nigeria se impone 3-1.

Por fuerza de los números del empleo, Argentina empieza recortar ventaja. El desempleo argentino de 8,1% le saca ventaja al 13,4% de la población nigeriana que busca pero no encuentra trabajo. Los equipos se van a los vestuarios con Nigeria arriba 3 a 2.

Segundo tiempo fiscal

Los países salen al segundo tiempo con los tapones de punta. Intercambiando contraataques, el déficit fiscal de Nigeria (-2,1% del PBI) le saca ventaja al argentino (-6,1%). La presión impositiva argentina pierde la batalla aérea, con un menor salto que los impuestos nigerianos, un ligero 3,5% del PBI de ese país. Nigeria 5-2 arriba.

Y sobre tiempo adicional, esa menor diferencia entre gasto y la recaudación resulta fundamental. Es que la necesidad de financiarla es menor en Nigeria que en Argentina, y eso se puede ver cuando se compara el nivel de deuda pública. El endeudamiento del Estado nigeriano fue de 15,5% del PBI en 2017, mientras que su rival argentino es demasiado pesado para igualarlo en velocidad, representando un 53,7% del PBI. Nigeria liquida el partido. 6 a 2.

A pesar de las turbulencias, nadie duda de la capacidad individual de los jugadores argentinos. El problema es que las definiciones, también a nivel económico, se hacen por equipos.

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