La promesa del tenis que estuvo casi dos años sin jugar y ganó su primer título profesional: “No podía agarrar la raqueta del dolor”

Josefina Estévez tiene 18 años, nació en la localidad bonaerense de 25 de Mayo y comparte con su hermano Juan el sueño de triunfar en el circuito mayor. Tras una serie de lesiones, levantó en Neuquén su primer trofeo y encontró en los torneos en el país una oportunidad para darle impulso a su carrera

Josefina Estévez tiene 18 años y una carrera en ascenso
Josefina Estévez tiene 18 años y una carrera en ascenso
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Cuando Josefina Estévez consiguió el último punto y se aseguró el título del W15 de Neuquén, el desahogo fue instantáneo. No era solamente una descarga de tensiones propias de una final, sino que detrás habían quedado los meses de dolor, la incertidumbre sobre el futuro y el largo camino que tuvo que recorrer para volver a sentirse tenista.

La jugadora nacida en 25 de Mayo, provincia de Buenos Aires, derrotó a Luciana Moyano por 6-0 y 6-3, el domingo pasado, en el Rincón Club de Campo de la capital provincial. A los 18 años consiguió su primer título profesional, una conquista que llegó justo cuando empezaba a recuperar continuidad.

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“Me daban ganas de llorar cuando terminó la final. Me puse a pensar en todo lo que pasé”, cuenta Jose en una charla con Infobae. La emoción también tenía que ver con el recorrido que la había llevado hasta esa instancia. Aunque ingresó al torneo como una de las favoritas, la semana no había sido sencilla: “Iba de segunda preclasificada y sentí que era mi oportunidad. Jugué mal los primeros tres partidos y en cuartos de final estuve muy cerca de quedar eliminada. Perdí el primer set y estuve 5-3 abajo en el segundo”.

Finalmente, consiguió revertir aquel encuentro ante Ana Victoria Gobbi por 4-6, 7-5 y 6-2. Después superó a Sol Larraya Guidi por 6-3 y 6-1 y llegó a la final, en la que pudo desplegar su mejor tenis. “Jugué bien. Estaba muy nerviosa antes de entrar a la cancha. Era mi primera final y sentía ansiedad, nervios. Eran muchas emociones juntas”, explica.

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Para dimensionar el significado del logro hay que retroceder hasta 2024, cuando la incipiente carrera de Josefina se vio interrumpida por una lesión. Ahí comenzó su pesadilla.

A los 16 años, la tenista había tomado una decisión importante: dejar su ciudad natal para instalarse en Buenos Aires y dedicarse de lleno al deporte que ama. Su hermano mayor, Juan Estévez, de 21 años y también jugador profesional, había sido desde siempre su compañero de ruta. Compartieron viajes y torneos desde chicos, con el mismo objetivo de abrirse camino.

Josefina Estévez con el título del W15 de Neuquén
Josefina Estévez con el título del W15 de Neuquén

Poco después de instalarse en la ciudad, una caída durante un entrenamiento le provocó a Jose un esguince de muñeca. Lo que parecía una lesión que podía resolverse con el tiempo se transformó en un problema mucho más complejo. Lejos de desaparecer, el dolor fue en aumento y comenzó a condicionarla tanto en las prácticas como en las actividades cotidianas.

“Con el tiempo, ese dolor se apoderó de mí. Me dolía mucho al entrenar y llegó un momento en que no podía ni siquiera agarrar la raqueta”, relata.

La primera consulta con un especialista fue un golpe difícil de digerir: “Fui al médico y me dijo: ‘No podés hacer más tenis, y físico podés hacer mientras no uses la mano’. Estaba sola en Buenos Aires. Era chica y para mí fue muy difícil”.

Josefina probó distintos tratamientos, pero el dolor no cedía. Llegó a tener dificultades para realizar acciones tan simples como sostener un vaso o lavarse los dientes. “Fueron ocho meses de puro sufrimiento”, resume.

La lesión también tuvo un impacto emocional. La imposibilidad de entrenarse y competir fue minando su estado de ánimo, en un momento en el que todavía estaba adaptándose a vivir lejos de Oscar y Guillermina, sus padres, y Agustín, su hermano menor: “Al principio me bajoneaba no poder hacer lo que me gusta. Pero después, a los tres meses, ya no aguantaba el dolor y no podía hacer siquiera las cosas de todos los días. Ahí todo empezó a ir peor, porque estaba sola y la pasaba mal. Me sentía muy triste. Me tiraba en la cama y no me quería levantar”.

Cuenta Jose que el acompañamiento de su psicólogo fue determinante durante ese período. También el apoyo de su familia y de su equipo, mientras buscaba una alternativa para recuperar la movilidad y volver a jugar.

Josefina Estévez viene consiguiendo buenos resultados desde mitad de año, cuando regresó a la competencia
Josefina Estévez viene consiguiendo buenos resultados desde mitad de año, cuando regresó a la competencia

Cuando finalmente pudo tomar una raqueta, el regreso fue progresivo. “Primero le pegaba al frontón durante 15 minutos. Después, media hora y, más adelante, una hora”, evoca. Cada avance era una pequeña conquista.

La vuelta a la competencia, sin embargo, tampoco resultó sencilla. A mediados de 2025, Josefina intentó regresar, pero sufrió un desgarro abdominal en su primera participación. “Fui lesionada a cuatro torneos”, rememora. En enero de este año, volvió a resentirse en la misma zona durante la primera ronda del W50 de Buenos Aires, frente a la búlgara Gergana Topalova.

“No podía hacer más de 20 saques por día porque me dolía el abdomen. El médico me decía: ‘Estás haciendo las cosas mal. No te apures a volver si no estás en condiciones’”, menciona.

En abril, Josefina comenzó a trabajar con un kinesiólogo y fue sorteando los obstáculos hacia una recuperación definitiva. “Hoy puedo decir que si estoy jugando al tenis es gracias a él. En junio volví después de casi dos años”, señala, y agrega: “Hoy puedo decir que estoy sana, que disfruto el día a día de entrenar y competir. No esperaba tener buenos resultados tan rápido”.

La recuperación deportiva de Estévez también estuvo acompañada por una serie de competencias que le permitieron sumar partidos y puntos sin tener que afrontar de manera permanente los costos de viajar al exterior.

Entre julio y agosto disputó cuatro torneos internacionales en el país: los W35 de Pergamino y Chacabuco y los W15 de Luján y Pilar. Luego realizó una gira por Brasil, donde consiguió 9 victorias en 13 partidos. Su recorrido continuó con el regreso a la Argentina y la consagración en Neuquén.

El título fue el resultado más importante de esa progresión y, también, una muestra de la relevancia que tienen los torneos profesionales organizados en el país para las jugadoras que buscan abrirse camino en el circuito. El W15 neuquino fue el undécimo certamen de esa categoría disputado en Argentina durante 2026.

La competencia reunió a 32 tenistas en el cuadro principal, de las cuales 26 fueron argentinas. Además de ofrecer la posibilidad de sumar puntos para el ranking mundial, estos torneos permiten que las jugadoras compitan internacionalmente cerca de sus lugares de entrenamiento y con una estructura de costos más accesible que la que supone una gira prolongada por el exterior.

La actividad continúa esta semana con una segunda edición del W15 en Neuquén, esta vez en las instalaciones de la Asociación Española. Jose volverá a presentarse el miércoles. Su rival en el debut será su compatriota Luna Morini.

Le gusta jugar en polvo de ladrillo y es peligrosa desde la base
Le gusta jugar en polvo de ladrillo y es peligrosa desde la base

De estilo ofensivo, aguerrida y peligrosa desde la base, Estévez llega con la confianza renovada y un objetivo inmediato: sostener la continuidad que tanto le costó recuperar. A principios de junio estaba cerca del puesto 1100 del ranking WTA y, tras sus últimos resultados, alcanzó el 689° lugar en la clasificación en vivo.

Su hermano Juan también forma parte del circuito profesional y está segundo en la carrera por la Beca Galperin al Mérito, que reconoce a los menores de 22 años con mejor rendimiento en los torneos disputados en el país. La historia familiar sigue ligada al mismo sueño que comparten desde chicos.

Después de tantos meses en los que no sabía si podría volver a jugar, Estévez prefiere no adelantarse demasiado. “Durante el tiempo en que estuve lesionada me conocí mucho más a mí misma y me di cuenta de que muchas cosas las estaba haciendo mal. Fue un aprendizaje. Tuve compañía de mi equipo y mi familia”.

Ahora, con el primer título profesional en sus manos, tiene una prioridad por encima de cualquier resultado: “Quiero estar sana y disfrutar del tenis lo máximo que pueda. Cuando no podía jugar la pasé muy mal”.

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