Suspendieron por seis años a una destacada maratonista por doping y presentar recetas falsas

Ruti Aga, que ganó la Maratón de Tokio en 2019, no respondió a las acusaciones y el ente internacional confirmó la dura sentencia

El castigo disciplinario asignó dos años al uso de la sustancia prohibida y cuatro años a la manipulación del proceso de control (EFE/EPA/KIYOSHI OTA)
El castigo disciplinario asignó dos años al uso de la sustancia prohibida y cuatro años a la manipulación del proceso de control (EFE/EPA/KIYOSHI OTA)
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La etíope Ruti Aga, una de las figuras habituales del circuito internacional de maratones, fue suspendida por seis años tras un positivo por metilprednisolona y la presentación de documentación falsa ante la investigación antidopaje. La Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) informó la sanción este jueves, que rige desde el 10 de septiembre, fecha en la que había comenzado su suspensión provisional.

La corredora, de 32 años, atribuyó el resultado adverso a un tratamiento para una lesión de rodilla luego de imponerse el 15 de marzo en la media maratón de Meishan Renshou, en China. Aga ganó el Maratón de Tokio en 2019 y acumuló podios en pruebas de la serie World Marathon Majors, con actuaciones destacadas en Berlín y Nueva York. De los seis años de castigo, dos corresponden al uso de la sustancia prohibida y cuatro a la manipulación del proceso antidopaje.

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Ruti Aga fue sancionada por dopaje y manipulación de recetas

La resolución de la Unidad de Integridad del Atletismo incluyó tres infracciones del reglamento antidopaje: la presencia de una sustancia prohibida en la muestra analizada, el uso de esa sustancia y la manipulación del procedimiento de control. El último cargo estuvo ligado a la versión que presentó la atleta para explicar el resultado y a los documentos que entregó durante la investigación, recogió The Guardian.

Ruti Aga ganó el Maratón de Tokio en 2019 y acumuló podios en las principales competencias del circuito World Marathon Majors (REUTERS/Issei Kato)
Ruti Aga ganó el Maratón de Tokio en 2019 y acumuló podios en las principales competencias del circuito World Marathon Majors (REUTERS/Issei Kato)

Aga aportó una receta médica para sostener que había recibido el fármaco como parte de un tratamiento. La AIU revisó el documento junto con la Autoridad Antidopaje de Etiopía y concluyó que el centro médico indicado en la prescripción no existía. La pesquisa también estableció que quien figuraba como médico era un familiar de la corredora que no tenía registro profesional ante las autoridades sanitarias.

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Según la investigación, el familiar afirmó que había usado un talonario antiguo de una clínica donde había trabajado. El establecimiento rechazó esa explicación: aseguró que esa persona nunca integró su personal y que la receta no había sido emitida allí. Para la AIU, esos elementos confirmaron que el documento no era válido y que buscaba condicionar el proceso disciplinario.

La ausencia de respuesta de Ruti Aga ante los cargos permitió emitir la sanción sin audiencia y la inhabilitó hasta septiembre de 2032 (REUTERS/Issei Kato)
La ausencia de respuesta de Ruti Aga ante los cargos permitió emitir la sanción sin audiencia y la inhabilitó hasta septiembre de 2032 (REUTERS/Issei Kato)

El castigo se dividió en dos partes. La infracción por la presencia y el uso de la sustancia derivó en dos años de suspensión, que es la pena aplicable en este tipo de casos. Los otros cuatro años correspondieron a la manipulación, una falta considerada independiente y más grave por involucrar información falsa y documentación fraudulenta durante la investigación.

La atleta no respondió a las acusaciones formales que le comunicó la AIU. Esa falta de respuesta permitió que el organismo dictara la sanción sin audiencia. El período de inhabilitación se computa desde el inicio de la suspensión provisional, por lo que Aga quedará fuera de las competencias hasta septiembre de 2032.

Antecedentes similares en el mundo del atletismo

La combinación de un resultado positivo y el intento de sostener una explicación con documentación sin respaldo ya derivó en castigos extensos dentro del atletismo de fondo. Uno de los antecedentes más cercanos es el de la keniana Diana Kipyokei, ganadora del Maratón de Boston de 2021. La Unidad de Integridad del Atletismo estableció que su muestra contenía triamcinolona acetónido, otro glucocorticoide prohibido en competencia, y que luego presentó información falsa y papeles que atribuyó a un hospital para justificar el resultado.

Kipyokei recibió seis años de inhabilitación desde junio de 2022: mismo caso que Ruti Aga, según indica la web oficial de la UIA. La decisión también anuló sus resultados desde el 11 de octubre de 2021, incluido su triunfo en Boston, que pasó a manos de su compatriota Edna Kiplagat.

La corredora keniana Diana Kipyokei perdió su victoria en el Maratón de Boston de 2021 y recibió seis años de inhabilitación por presentar papeles apócrifos (REUTERS/Brian Snyder)
La corredora keniana Diana Kipyokei perdió su victoria en el Maratón de Boston de 2021 y recibió seis años de inhabilitación por presentar papeles apócrifos (REUTERS/Brian Snyder)

Otro caso fue el de Jemima Sumgong, campeona olímpica de maratón en Río de Janeiro 2016. La atleta keniana recibió inicialmente una sanción de cuatro años tras dar positivo por eritropoyetina (EPO) en 2017. Durante el proceso, presentó registros médicos para sostener que había recibido tratamiento en un hospital de Nairobi. La investigación determinó que esos documentos eran falsos y que su declaración sobre el lugar donde se encontraba no coincidía con los datos de localización que había entregado a las autoridades antidopaje.

El tribunal disciplinario consideró esa conducta como una segunda infracción por manipulación y extendió el castigo hasta ocho años. La AIU mantiene a Sumgong en su lista de personas inhabilitadas hasta el 16 de enero de 2027 y precisa que la sanción incluyó la presentación de un documento médico falsificado durante el procedimiento disciplinario.

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