Francisco Cerúndolo, tras el título más importante de su carrera: “Después de Roland Garros estaba peleado con el tenis y con la vida”

Luego de ganar el ATP 500 de Queen’s, el número 1 del tenis argentino contó cómo logró recuperar la confianza y ofrecer su mejor versión en césped, una superficie históricamente esquiva para los argentinos

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La sonrisa de Francisco Cerúndolo junto al trofeo más importante de su carrera (Crédito: Europa Press)
La sonrisa de Francisco Cerúndolo junto al trofeo más importante de su carrera (Crédito: Europa Press)

Francisco Cerúndolo acababa de ganar el ATP 500 de Queen’s, el título más importante de su carrera, y una sonrisa tan amplia como su cara lo decía todo.

“Estoy increíblemente feliz. La verdad es que no lo puedo creer. Al principio de la semana no me imaginaba ni de cerca estar acá, como campeón. La idea era competir, ir adaptándome día tras día. Y la verdad es que terminé jugando increíble en pasto y gané mi primer ATP 500 con un tenis impresionante, luchando durante todo el torneo. Es la mejor semana de mi vida a nivel tenístico”, resumió en el inicio de una charla a distancia con un grupo reducido de medios, entre ellos Infobae.

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Cerúndolo se convirtió en uno de los dos tenistas argentinos en ganar más de un título en césped: el otro fue nada menos que Guillermo Vilas. Fran se había coronado en Eastbourne en 2023, mientras que el mejor jugador nacional de la historia lo logró en el Masters de 1974 y el Abierto de Australia en 1978 y 1979.

Una de las virtudes de Cerúndolo en el camino hacia su hora más gloriosa fue su capacidad para superar momentos adversos e imponerse en contiendas largas: cuatro de los cinco partidos que ganó en Londres fueron a tres sets extensos, y tanto en la final ante el estadounidense Tommy Paul como en la semi ante el también norteamericano Brandon Nakashima, debió remontar tras perder el primer set en tie-breaks muy ajustados.

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“Fue un partido difícil desde lo mental, porque (Paul) me ganó el primer set y me había quebrado en el segundo. Ahí pensé: “¡Uh! Tengo que luchar otra vez dos sets más”. Pero es algo que vengo trabajando muchísimo y desde que pasó lo de Roland Garros, me dije: necesito cambiar, empezar a disfrutar un poco más de esto, del día a día y de la vida que tengo”, reflexionó.

En el Grand Slam francés, el ahora 21° del mundo (subió seis puestos en el ranking ATP tras la consagración en Queen’s) no tuvo una actuación a la altura de sus expectativas: quedó eliminado en tercera ronda tras caer sorpresivamente ante el estadounidense Zachary Svajda, número 85 del escalafón masculino. “Desde ahí pensé mucho. Y entendí que si mi alegría se basa en ganar un partido, entonces va a ser muy difícil pasarla bien. En este nivel, jugamos todos bien, todos estamos recontra entrenados. Los partidos se definen por detalles y quién juega mejor en los momentos importantes”, profundizó.

Francisco Cerúndolo posa con el título de Queen's (Crédito: REUTERS/Jaimi Joy)
Francisco Cerúndolo posa con el título de Queen's (Crédito: REUTERS/Jaimi Joy)

- Es tu segundo título en esta superficie. ¿Pensabas que podías ganar así?

- No, la verdad es que no. Gané primer ATP 500 y fue en pasto. Nunca me lo hubiera imaginado viniendo de Argentina, donde nunca había jugado en esa superficie. Es una locura, así que a disfrutar el momento, porque no pasa muy seguido. Y a tomarlo con frialdad, pero también con felicidad, porque son momentos únicos.

- Durante la semana, en el banco con tu cuerpo técnico se vio una camiseta de Maradona. ¿Por qué?

- Fue porque en uno de los primeros días, un amigo mío trajo esa remera y no sé por qué la pusieron en la silla. Entonces, como gané ese partido dijimos “ya está, ahora hay que dejarla acá, porque es cábala”. Además, se está jugando el Mundial. Es Maradona, es Argentina, éste es un mes importante para todos los argentinos y Diego siempre es un orgullo para nosotros. Pero no fue idea mía. Surgió en mi banco y a partir de ahí lo fuimos repitiendo.

- Te convertiste en el primer argentino en ser campeón en Londres.

- Esa es otra locura. Con los jugadores que tuvimos y la cantidad que jugó este torneo, es impresionante. Un sueño que nunca me había imaginado.

- ¿Hacés una preparación especial para jugar en césped? ¿Cómo lográs adaptarte tan bien?

- Creo que un poco es por mi manera de ser. Eso de ser descontracturado, de tratar de adaptarme a lo que se me presenta, a las condiciones, la superficie, las pelotas, el clima. Creo que toda mi vida fui bastante relajado en eso, y siempre estoy buscando soluciones en los entrenamientos e incorporando nuevas cosas todo el tiempo. La verdad es que nunca me quise quedar siendo un jugador típico argentino, de polvo de ladrillo, y a medida que fui metiéndome cada vez más en el circuito, entendí que no pasa sólo por el polvo y que tenía que ir ajustando mi juego.

Francisco Cerúndolo brilló sobre el césped de Londres (Crédito: AP Foto/Maja Smiejkowska)
Francisco Cerúndolo brilló sobre el césped de Londres (Crédito: AP Foto/Maja Smiejkowska)

- ¿Qué sucedió entre tu última presentación en Roland Garros y este título en Queen’s? Porque no te fuiste bien de París, y en Londres apareciste con Nicolás Massú como entrenador.

- La verdad es que en Roland Garros la pasé muy mal. Estaba peleado con el tenis, con la vida. No estaba disfrutando dentro de la cancha y creo que eso es parte del deporte profesional. No me pasa sólo a mí: les pasa a muchos. Lo que sucede es que la gente, afuera, no lo entiende mucho. Piensan que uno es una máquina y que cada vez que sale a la cancha está preparado para rendir a la perfección. A veces, muchas cosas fuera de la cancha no están de la mejor manera. Y dentro de la cancha, con tensión, nervios y la presión que hay, se te manifiestan todas las emociones, te salen a flor de piel.

- ¿Creés que te podría haber ido mejor en París?

- Seguramente. Si hubiera estado con la tranquilidad y la lucidez que tuve esta semana, capaz que sí. Pero bueno, llegué a tercera ronda. Tampoco me puedo tirar tan abajo. El año pasado había quedado afuera en el primer partido. En definitiva, fue eso: no estaba disfrutando de mi vida, de mi tenis. Entraba a la cancha a jugar por jugar y de esa manera es muy difícil, porque del otro lado hay un rival y la mayoría juega muy bien. Los que estamos acá somos los mejores del mundo. La mayoría te presenta batalla, y si uno no está listo para competir y dar su mejor versión, se hace muy difícil. Lamentablemente, en nuestra disciplina, cuando la hacemos mal quedamos muy expuestos. En una oficina, uno tiene un día malo y no se entera nadie. Nosotros, cada vez que tenemos un mal día, se entera todo el mundo. Pero bueno, después de ahí me tranquilicé, volé a Buenos Aires y me tomé una semana libre. Necesitaba alejarme del tenis. No tocar la raqueta, no hacer nada.

- ¿Sentís que necesitabas esa pausa?

- Sí. Para recuperar un poco las ganas, y porque no tenía sentido entrenar por entrenar. ¿Para qué? Si no tenía ganas y no le iba a poner lo mejor. Entonces, fue un poco eso, reencontrarme mentalmente conmigo mismo, empezar a trabajar de nuevo mi cabeza con un nuevo entrenador.

- ¿Y por qué Massú?

- Pablo (Cuevas, su otro entrenador) puso el nombre de Nico sobre la mesa. Yo lo conocía sólo de saludarlo en el circuito. Organizamos una llamada, charlamos un poco para ver qué opinaba él y se juntó conmigo y con Pablito en Buenos Aires. Desde el primer día hubo buen feeling. Pensar que empezamos a trabajar la semana pasada… Fue un poco volver a construir día a día. Y de ir entrenando poco a poco, terminamos con el título acá. La verdad es que llegamos acá sin expectativas, sinceramente. Empezamos a entrenar, fuimos mejorando y terminé jugando un tenis increíble en pasto.

Es un año especial para los Cerúndolo. Alejandro -Toto-, papá de Francisco y Juan Manuel, volvió a viajar en avión después de 36 años para ver jugar a su hijo mayor fuera de la Argentina. “Me puse muy contento de verlo en la tribuna cuando fui a festejar. El nos decía que iba a viajar, que se estaba tratando de su fobia a volar, pero nosotros le decíamos que hasta que no se subiera a un avión no le íbamos a creer. Y lo hizo”, comentó el campeón.

En el Día del Padre, el argentino le dedicó el triunfo más importante de su carrera a Alejandro, que después de 36 años sin volar viajó a Londres para estar en la final

La familia disfruta de un 2026 en el que Fran ganó dos títulos -en febrero había levantado el trofeo en el Argentina Open- y Juan Manuel derrotó a Jannik Sinner, número 1 del mundo, en Roland Garros. Además, ambos figuran entre los mejores 50 jugadores del planeta. “Es un año impresionante. Estoy feliz por mi hermano, por nosotros y por el tenis argentino”, celebró la mejor raqueta nacional. El próximo gran desafío, tras su paso por Eastbourne esta semana, será en Wimbledon. Hacia allá va Cerúndolo, con la confianza renovada y el título más importante de su carrera bajo el brazo.

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