La historia de Rafaela “Rafinha” Robinson no es solo la de una delantera con cifras asombrosas, sino la de una joven que transformó obstáculos en impulso para llegar adonde pocos se atreven a imaginar. Desde Apóstoles, en Misiones, hasta Porto Alegre, su vida es un viaje de sueños y decisiones valientes, con una pelota como horizonte y una familia que la acompaña desde el primer día.
Rafa Robinson nació en la provincia argentina, pero desde muy pequeña su hogar estuvo en Brasil. Lleva la doble identidad en el corazón, hija de Valeria Paredes y Lucas Robinson, sobrina del artista Andrés Paredes, mezcla la calidez argentina con la pasión futbolera del país que la vio crecer. Entre palabras en español y portugués, se forjó su carácter. Fanática de Messi y Alex Morgan, siempre tuvo claro que el fútbol era su lenguaje universal.
Las primeras gambetas de Rafinha fueron en plazas, pero bajo los tres palos. Ella quería ser arquera, y durante años fue la única nena en la escuelita del Grêmio en Santa María de Río Grande del Sur. A los ocho años, su ilusión era atajar, aunque el destino le tenía reservado otro lugar en la cancha. Cuando la familia se mudó a Florianópolis, siguió defendiendo el arco en equipos de varones, e incluso llegó a jugar en el PSG de Brasil y el Centro Olímpico de San Pablo.
El cambio de posición fue tan inesperado como necesario. En sus inicios en el deporte continuó en un campeonato solo con varones, pero “no eran muy buenos”, sostuvo la joven jugadora. Así que aquella ansiedad le ganó y dejó el arco para desempeñarse en la cancha. Esa inquietud la llevó al lado contrario de su área, y finalmente llegó a su actual ubicación, en el ataque. Fue en Grêmio donde la ubicaron como delantera, y allí descubrió su verdadero potencial: “Cuando vine a hacer la prueba, todavía jugaba como mediocampista. Pero me colocaron como delantera. Y ahí me quedé”, recordó a Globo Esporte.

Alejarse de la familia para mudarse a Porto Alegre y sumarse al equipo femenino de Grêmio fue un salto grande. Pero la recompensa llegó pronto: en 2024, con solo 16 años, anotó el gol que le dio el título del Gauchão Sub 15 a su equipo, nada menos que ante el clásico rival, Internacional. Ese año también fue campeona del Brasileirão Sub 17, donde su nombre empezó a sonar fuerte: en 11 partidos, marcó 26 goles y se convirtió en la máxima goleadora del torneo.
El impacto de Rafa Robinson no se limita a los números. Su talento y perseverancia la llevaron a estar entre las tres máximas artilleras del campeonato, sumó 12 goles en 16 partidos con las Mosqueteiras. “Ganamos dos Campeonatos Estaduales, llegamos a la final del Brasileirão sub-17. No esperaba estar entre ellas, porque muchas son una inspiración para mí. Es un honor muy grande”, expresó con humildad para Globo Esporte.
La noticia que cambiaría su vida llegó poco después: la convocatoria al seleccionado argentino Sub 17. Pese a un sondeo por el conjunto brasileño, por primera vez defenderá la celeste y blanca en un periodo de entrenamiento entre el 9 y el 20 de marzo en el Predio Lionel Andrés Messi en Ezeiza. “Es la realización de un sueño. Ser llamada a la selección argentina jugando en Brasil es un gran reconocimiento de mi trabajo, y hacerlo mientras defiendo los colores del Grêmio hace que todo sea aún más especial. Agradezco al club y a los aficionados por todo el apoyo en esta trayectoria”, manifestó la delantera en sus redes sociales.
El club donde dio sus primeros pasos también celebró la noticia con orgullo: “Nuestra exalumna ha sido convocada para defender a la selección argentina sub-17, demostrando que los grandes sueños comienzan con pequeños pasos. Ver esta trayectoria nos llena de alegría y confirma que vamos por el buen camino: animando, formando y creyendo en cada atleta. Que sea solo el comienzo de una hermosa historia en el fútbol”, compartió la escuela de Santa María.
El camino de Rafinha no es aislado. Cada vez más futbolistas argentinas que se forman en el exterior llegan a la selección. Nombres como Dolores Delgado, Brunella Pilati, Emily Bernachea, Millie Montanari, Julia Zaldarriaga y Lola Rey son parte de una generación que enriquece al plantel nacional. El cuerpo técnico, encabezado por Christian Meloni, lo sabe: “Rafa alterna las competencias en su club con la Sub 17 y Sub 20, es una buena incorporación”, señaló. Mientras el objetivo inmediato es claro: buscar la clasificación al Mundial Sub 17 en el Sudamericano de Paraguay, que se disputará entre el 24 de abril y el 9 de mayo. Argentina compartirá grupo con el local, Colombia, Chile y Bolivia.
En sus primeros días junto a la selección argentina sub-17, Rafa Robinson transmitió su alegría al describir el ambiente en los entrenamientos. “Es espectacular, fui muy bien recibida, está siendo divertido y las chicas son muy buenas”, relató a Infobae. Además confesó con entusiasmo un anhelo propio: “Fue mi sueño desde chica”.
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